Toronto, calma en una gran ciudad

 

Por Cynthia Gómez.

 

Toronto despierta con ritmo de gran ciudad. Los viejos tranvías se pierden con paso lento entre las  principales calles. La gente se prepara para empezar otro día de trabajo. Los rascacielos reflejan el brillo de la luz cálida de un cielo despejado. Es Toronto en agosto, el mes de pleno verano en la ciudad. A sus orillas, el gran Ontario descansa apacible, con una tranquilidad que impregna también cada avance en esta gran ciudad.

Nos encontramos en Canadá, uno de los países más ricos del mundo, en concreto, en la provincia de Ontario. Allí duerme despierta Toronto, una de las ciudades más grandes de Norteamérica y la ciudad más grande de Canadá. También una de las urbes más pobladas del mundo, conocida a nivel internacional, sobre todo, por su importancia económica. Centro financiero y económico de Canadá, Toronto se sitúa asimismo entre las principales ciudades financieras del mundo.

Dentro de este kilométrico país, el gran Toronto se considera el centro de la cultura canadiense anglófona. Un centro donde culturas dispares conviven en armonía, y en donde no parece existir la palabra extranjero. Se trata de la ciudad con mayor porcentaje de residentes no nacidos en el país en todo el mundo. Italianos, chinos o portugueses, llegados en distintos momentos históricos, conforman el cuadro más cosmopolita del mundo. Una diversidad de rasgos e idiomas que dibujan un colorido panorama.

Más allá de las tranquilas aguas del lago Ontario, nuestros ojos golpean también con la visión de la CN Tower, esa torre de 553 metros, en la que parece posarse como mariposa una pequeña nave espacial. Ella es como la estrella polar de todos aquellos visitantes perdidos, siendo hoy en día el símbolo de esta ciudad internacional. Una protagonismo que ocupaba antes el Toronto City Hall, un edificio de rasgos modernistas, donde se ubica en la actualidad la sede del ayuntamiento de la ciudad.


Toronto City Hall.

Descubriendo la ciudad

El centro de Toronto se articula en una diversidad de distritos o barrios bien diferenciados que dan vida a la ciudad. Aparte del común Chinatown, también está el barrio griego, zonas como Little Italy, Little Indian, Portugal Village, el barrio de residencia de homosexuales…Zonas en donde la clase social o las tradiciones y culturas marcan diferencia.

Entre ellos, Kensington Market, por Spadina Avenue, es un distrito donde se asentaron los primeros inmigrantes de Inglaterra en el siglo XX. Allí, entre puestos de frutas, restaurantes, tiendas de ropa… viven judíos o italianos. Vivos colores, originalidad y poca sofisticación van trazando el perfil de todas esas casitas en hilera.

Ya en otro distrito bien distinto, en Yorkville, reina una elegancia envolvente. Lejos quedan los años sesenta, en los que la zona era el centro bohémico, cuna de literatos, poetas, artistas o cantantes. Conocida en sus años como la capital hippy de Canadá, hoy se mueven otros andares, siendo un barrio chic a donde van a parar los famosos que ruedan en la ciudad de los rascacielos. Entre los grandes  hoteles e importantes tiendas de alta gama, poco se percibe ahora ese carácter nostálgico de antaño.

Las islas

Vista desde las Toronto Islands, con uno de los barcos que llevan a las islas

 

En Toronto, uno de los pasatiempos más habituales, es la visita a las Toronto Islands. Distintos barquillos acercan a las islas, en un trayecto en el que se puede disfrutar de una vista desde la lejanía de la ciudad. Cientos de flashes invaden entonces a los impenetrables y aparentemente fríos rascacielos.

En las islas, hay aún si cabe más espacio para la tranquilidad. Junto con las casas en las que las familias pasan temporadas, hay playas de arena o un pequeño parque de atracciones. Sobre todo, verde y olor a naturaleza entre los numerosos senderos posibles.

 

University of Toronto

Toronto cuenta también con varias universidades, siendo la University of Toronto la

University College

que se encuentra en pleno centro. Siempre hay algo de vida. Incluso en agosto, los estudiantes aprovechan para hacer deporte en los amplios espacios de césped que rodean a los edificios.

El campus es inmenso, decorado con edificios que recuerdan al londinense Cambrigde. Se respira paz, cultura, armonía. Entre ellos, el University College. Un edificio que sirve al tiempo de residencia y de facultad. Ya dentro, estancias algo frías, tenues y de carácter espartano traen a la mente imágenes de la película El club de los poetas muertos.

De ocio por la ciudad

En Toronto, sin duda, no hay sitio para el aburrimiento, acogiendo en su centro importantes y curiosos espacios culturales, distintos museos en los que poder curiosear. El más importante es el Royal Ontario Museum, un museo de cultura e historia natural, en el que se  pueden ver esqueletos de dinosaurios, arte de Asia oriental o arte africano.

Royal Ontario Museum

Otro bien conocido es el Bata Shoe Museum, museo dedicado al calzado, y que reúne una colección de zapatos de personajes famosos. Entre ellos, las zapatillas de baile de la reina Victoria, o zapatos del cantante John Lennon o del pintor español Pablo Picasso.

Pero además de estos y otros museos, el ocio también se encuentra en el  Eaton Centre, el centro comercial más grande de la ciudad. O en el zoológico. Un zoológico que recoge un amplio espacio dividido según continente, y una zona dedicada a animales propios de Canadá. También en el High Park, el parque más grande de la ciudad, que cuenta con un lago natural.

Deportes

Toronto cuenta además con una amplia tradición deportiva, destacando el hockey, béisbol o baloncesto. Cerca de la CN Tower se encuentra el Rogers Centre, un gran estadio inaugurado en 1989, y sede de los Toronto Blue Jays, el principal equipo de beísbol de Toronto, y de los Toronto Argonauts, su principal equipo de fútbol canadiense. También se puede ver buen deporte en el Air Canada Centre, sede en este caso de los Toronto Raptors, el principal equipo de baloncesto de la ciudad, y de los Toronto Maple Leafs, el principal equipo de hockey sobre hielo. Otro lugar destacado es el Hockey Hall of Fame, donde se rinde homenaje a los jugadores de hockey sobre hielo con más renombre.

Las cataratas del Niágara

Cerca de Toronto, y pudiéndose considerar casi parte de la ciudad, se encuentran también las famosas cataratas del Niágara, del mismo modo que las visitara Marilyn Monroe en Niágara. Espacio fronterizo entre Canadá y Estados Unidos, las cataratas se abren impactantes a nuestros ojos, como una sorpresa de la naturaleza en medio de dos grandes urbes.

La visión desde lo alto es fantástica, siendo un lugar frecuentado por turistas, aunque también elegido por los canadienses para pasar algunos días de descanso. Más allá de sus aguas de caída eterna, se contrapone un pueblecito siempre animado, lleno de casinos y lugares de juego.

En general, sea donde sea, Toronto sorprende. Una ciudad que se mueve a ritmo lento. Cálida entre la aparente frialdad de los rascacielos, amante de la naturaleza, moderna pero con tintes de décadas pasadas. Toronto, calma en una gran ciudad.

 

 

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5 Responses to Toronto, calma en una gran ciudad

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  2. ana 13 Febrero, 2012 at 14:41

    leyendo el articulo, me sentí en toronto.. muy bien escrito

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  3. Makadi 14 Febrero, 2012 at 15:04

    Dan muchas ganas de ir a Toronto, la verdad es que no conocía mucho de la ciudad ni me había interesado^^, pero nunca es tarde, ¡me has despertado la curiosidad!

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  4. Laura 28 Febrero, 2012 at 13:00

    No conozo la ciudad, pero me he sentido como si estuviera en ella mientras leía este artículo. Me queda pendiente un viaje a Toronto 🙂

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  5. Judith 1 Marzo, 2012 at 21:57

    Hola! Está genial el artículo. Me ha llegado al alma (y no miento cuando te digo, que me entró nostalgia). Nena, está genial. Felicidades por este gran trabajo.

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