LA INFLUENCIA DEL GAS MOSTAZA EN LA DECORACIÓN DE INTERIORES

Por Joaquín Castro, juez sustituto.

El 24 de septiembre de 1971, la revista Life publicó un amplio reportaje del fotógrafo John Olson titulado “Rock Stars with their parents”, con el afán de mostrar otra faceta de los entonces más relevantes músicos, aquella que les muestra iguales al común de los mortales, con orígenes humildes en ciertos casos, o provenientes de un entorno acomodado en otros; pero con unos padres y madres que, en todo caso y más allá del salto cultural entre ellos y sus hijos, aparecen apoyando a sus hijos y mostrando su orgullo en todas y cada una de las increíbles fotos que acompañan al reportaje.

Grace Slick (Jefferson AIrplane), Eric Clapton, Richie Havens, Donovan, Ginger Baker, Elton John, The Jackson 5: todos ellos, en compañía de sus padres, muestran distintas estancias de sus respectivas viviendas, reportaje que retrata algo más que rostros y discos de oro en las paredes: los evidentemente orígenes pobres de Ginger Baker, los evidentemente ricos orígenes de Grace Slick, el compromiso de los padres de Richie Havens (con retratos de Kennedy y Luther King en el salón), la vanidad de Donovan, que se retrata con sus padres junto a un busto de sí mismo en bronce… y, sobre todo, aparece Frank Zappa con sus padres.

Frank Zappa nació en Baltimiore, Maryland, Usa, el 21 de diciembre de 1940 , hijo de Francis Zappa, y Rose Marie Colimore. La familia, durante la infancia de Frank, se mudaba con frecuencia debido a que su padre, químico y matemático, trabajaba para el gobierno de los Estados Unidos. Después de un corto espacio de tiempo en Florida, a mediados de los años 40 volvieron a Maryland, donde su padre trabajó en el Aberdeen Proving Ground, una zona de prácticas militares donde se probaban armas. Debido a la proximidad de su casa al centro de pruebas, que almacenaba gas mostaza, los Zappa guardaban máscaras de gas por si hubiera algún accidente.

Durante su niñez, Zappa enfermaba con frecuencia, sufriendo asma, dolores de oído y sinusitis. Esta última le fue tratada insertándole un perdigón de radio en cada fosa nasal; es evidente lo poco que se sabía en aquel entonces de los peligros que esta práctica conllevaba. Se presume que muchas de sus enfermedades podrían deberse a la constante exposición al gas mostaza, y su salud empeoró en la época en que vivía en el área de Baltimore. Así que finalmente su familia acababa mudandose constantemente en gran medida por los problemas de salud de Frank. En 1952 se mudaron a Monterrey, California, donde su padre se dedicó a enseñar metalurgia en una Escuela Naval. Poco después, se fueron a Claremont, y después a El Cajón, antes de mudarse definitivamente a San Diego.

Pues bien: la fotografía que acompaña este artículo nos muestra a esos nómadas y orgullosos padres del músico en la residencia de su hijo, en una dependencia que no tiene desperdicio: decorada en tonos lila, resulta una curiosa (y, sorprendentemente, equilibrada) combinación de elementos de decoración clásico (la mecedora, la mesilla) con conceptos decorativos casi teatrales: no se observa apenas en la foto, pero la habitación está pintada en tonos lila de modo uniforme, y cuando digo uniforme quiero decir hasta el techo. Si, un techo lila. Y la chimenea.  También lila.

Es ciertamente la casa que se espera de un músico de vanguardia: una unión en macla de estilos diversos, de conceptos avanzados con elementos antiguos mezclados con gusto; ciertamente, hay que ser muy radical para vivir en una habitación morada, pero es igualmente cierto que no resulta increíblemente chirriante cuarenta años después; los colores son lisos, la moqueta es de un color uniforme, y los muebles tienen cierto gusto y aparentan buena factura. Bien por el bueno de Frank, ha hecho lo que se esperaba de él: vivir en la casa de un moderno, que es lo que él era en 1971. Y bien orgulloso que estaba de ello: si hasta se puso para la foto una camiseta a juego con las paredes (y con el techo).

Ahora bien, hay algo que no cuadra en la foto, y que es evidente al primer vistazo: ¿cómo es posible que dos tipos como los de la foto, clásicos hasta el cliché, puedan haber dado a luz a un tipo como Frank, a un tipo que pinta de morado el techo, y pone algo combustible como una moqueta delante de una chimenea, que el paradigma de lo insensato en decoración? Pues está claro, ya lo he dicho antes: si es que no se puede andar jugando con el gas mostaza en casa, que luego pasa lo que pasa, que nace alguien como Frank Zappa, que tuvo cuatro hijos y los llamó Moon Unit, Dweezil, Ahmet Emuukha Rodan y Diva Thin Muffin Pigeen. Lo normal.

Y luego se extrañan de que soltara tantos tacos en las canciones.

Foto: Time Life inc.

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