EE UU, Japón y la edad de la inocencia

Por Áurea Moltó.

¿Cuál es el primer pensamiento que se cruza por la mente al relacionar el nombre de estos dos países: “Japón y Estados Unidos”? “Hiroshima”, dice mi amigo; “Pearl Harbor”, pienso yo. Si hiciéramos esa misma pregunta hoy en el National Mall de Washington DC la respuesta sería: “cerezos” (cherries).

En 1912, el gobierno de Japón regaló al pueblo de EE UU 3.020 cerezos de 12 variedades. La mayoría de ellos se plantaron alrededor del Tidal Basin, el estanque al que se asoma el Jefferson Memorial.

Su florecimiento, el conocido “cherry blossom”, es uno de los espectáculos que ofrece la increíble naturaleza de Washington DC y sus alrededores. Este año, además, se celebra el centenario de la llegada de ese primer cargamento de cerezos (en 1965 llegaron 3.800 árboles más, esta vez todos de la especie Yoshino).

De hecho, gran parte de los cerezos de la capital estadounidense fueron regalo de los japoneses. Es una historia larga, protagonizada por esas señoras norteamericanas del siglo XIX, tan bien retratadas en En la edad de la inocencia, de Edith Wharton (sin afán de dispersarme, sugiero hacer una pausa para ver los créditos de Saul Bass para la versión cinematográfica de Martin Scorsese).

El relato de los cerezos empieza oficialmente el 27 de marzo de 1912, cuando la primera dama de EE UU Helen Herron Taft y la vizcondesa Chinda, esposa del embajador de Japón, plantaron los dos primeros árboles en la orilla norte del Tidal Basin.

Pero la historia realmente debe contarse desde 1885, de la mano de Eliza Ruhamah Scidmore, la primera mujer miembro de la National Geographic Society. A su regreso de Japón, empezó una particular batalla para que la orilla del Potomac fuera plantada con los cerezos que tanto la habían maravillado en el país asiático.

En este enlace puede leerse la historia completa: desde 1885 hasta 2011, cuando EE UU envió a Japón 120 plantones obtenidos de las especies que sobreviven desde 1912. El objetivo es mantener la genética de las variedades de cerezos, algunas desaparecidas de Japón. El Servicio Nacional de Parques informa en su web de las fechas de mayor floración de los últimos años, la evolución en el crecimiento de los brotes, las características de cada especie y su ubicación en el National Mall.

Para continuar la saga de primeras damas, Michelle Obama plantó el pasado 27 de marzo su cerezo, inaugurando así las celebraciones del centenario de un regalo que dio a Washington uno de sus reclamos turísticos más característicos.

 

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