Escapada a Oporto

Por José Calleja

 

Oporto es la segunda ciudad más grande de Portugal después de Lisboa. Situada al norte del país junto a la desembocadura del río Duero, es un lugar muy especial; tal vez sea ese aire de decadencia que la invade o la vida que se respira en ella. Tal vez sean sus elegantes barrios y villas señoriales en contrapunto con las estrechas calles y viejos callejones que la UNESCO la ha declarado Patrimonio de la Humanidad. Oporto es una ciudad para recorrerla andando, disfrutando al máximo de sus estrechas callejas cargadas de historia y nostalgia. Un paseo al anochecer junto a la ribera del río Duero, la sensación que produce entrar en el Mercado do Bolhao o el sabor de sus dulces vinos son algunas de las cosas que jamás se olvidarán de una visita a Oporto.

JUEVES : llegada a Oporto y cena en un lugar rebosante de encante: Galería de París

El vuelo  despega hiperpuntual , por lo que diez minutos antes de la hora prevista estamos aterrizando en el moderno aeropuerto de Francisco Sa Carneiro, situado a unos 15 kilómetros al norte de la ciudad de Oporto. Una vez retrasados una hora nuestros relojes, en el mismo aeropuerto y bajando unas escaleras mecánicas accedemos al metro que nos llevará al centro de la ciudad. El metro de Oporto se encuentra entre los más modernos de Europa, siendo el más largo de Portugal. Oporto cuenta además del metro, con una efectiva red de autobuses, los cuales también se pueden pagar con la tarjeta “Andante”, que es la misma que se utiliza para el metro.

Como ya he dicho antes la ciudad de Oporto se encuentra volcada al tramo final del río Duero, siendo su centro urbano y casco histórico muy factibles de recorrer caminando, lo que la convierte en una ciudad muy cómoda de visitar.

Tras poco más de media hora de trayecto nos bajamos en la parada de Trindade, desde donde apenas tenemos unos cinco minutos andando hasta el hostel donde habíamos reservado habitación. Hacemos el check-in en el Porto Spot Hostel y siguiendo los consejos del chico de la recepción nos vamos a cenar a la rue Galería de París, en el centro de la ciudad, en la zona de la Avenida Dos Aliados. Vamos andando puesto que el hostel está estratégicamente situado muy cerca del centro.

Cenamos en el café “Galería de París”, situado en la calle del mismo nombre. Es un garito con mucho encanto donde se cena de vicio y a un precio muy asequible, contando incluso con música en vivo. Esa noche elegimos para cenar una degustación de tapas típicas portuguesas seguidas de un par de porciones de tarta de la casa que quitaban el sentido.

Después de cenar, caminamos hacia el hotel ,dimos un paseo por el tranquilo centro de la ciudad,y planeamos cómo iban a ser los dos próximos días en Oporto.

VIERNES: cenando con Fados, una forma ideal para acabar un día en Oporto

Nos levantamos temprano, desayunamos, y armados con planos y apuntes nos disponemos a hacer el primer ataque a la ciudad. Saliendo del hotel bajamos por rue Sa Da Bandeira hasta el Mercado de Bolhao. Aunque su exterior tenga un aspecto de dejadez absoluta y literalmente se caiga a trozos, este mercado es uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad. Desde 1914 se vende carne, pescado, fruta, flores y muchos otros productos. En el interior de este lugar se conserva todo la esencia de Oporto.

Desde allí bajamos hacia el centro por la comercial rue Santa Catarina, pasando por el Café Majestic, abierto desde 1921 y famoso por pasar en él muchas horas la escritora de Harry Potter. Al llegar a la Plaza de la Libertad, final de la Avenida de los Aliados, nos detenemos en el Mc Donalds que hay allí. Este local de la famosa cadena de comida rápida aparece en todas las guías de viaje por estar perfectamente integrado en el entorno. El próximo lugar al que vamos y que es de paso obligado en toda visita que se haga a Oporto es la Torre de los Clérigos, situada en la calle del mismo nombre, muy cerca de la Avenida de los Aliados. Se trata de una iglesia con una torre anexa, que durante muchos años fue la más alta del país. Si se suben sus 240 escalones se puede disfrutar de unas estupendas vistas de la parte antigua de la ciudad.

Junto a la Torre, en la cercana rue Das Carmelitas se encuentra la espectacular librería Lello. Esta vieja librería se encuentra entre las más bellas del mundo, dando el salto a la fama al haberse inspirado en ella la creadora de Harry Potter para crear la biblioteca de la Academia Hogwarts, y es que se ve que J.K. Rowling estuvo trabajando en Oporto como profesora de inglés.

Como ya va siendo hora de hacer un alto y tomar algo, nos pedimos unos finos (caña de cerveza) en Galería de París.  Tras este descanso continuamos con nuestro recorrido por la ciudad poniendo rumbo ahora a la ribeira, la parte más turística de Oporto. Pasamos por la vieja estación de San Bento, construida en el siglo IX sobre los restos del convento del mismo nombre. Este edificio conserva en su interior una espectacular decoración de azulejos (más de 20.000), donde se retrata la historia de Portugal.

Después de perder un rato por la zona donde está la Catedral, la Casa de Cámara y el Pelourinho, fuimos a comer a un restaurante de la rue San Joao, donde anuncian que cocinan unas excelentes francesinhas, una especie de sandwich con numerosos ingredientes, típico de la cocina portuguesa. Tras saciar el apetito llegamos a la ribeira, lugar con un encanto especial con las vistas de las bodegas de Oporto al otro lado del río y sobre todo del imponente Puente de hierro Luis I. Nos sentamos en una cafetería a tomar un “pingo”, que es como llaman los portugueses al café con leche y nos hinchamos a hacer fotos, ya que las vistas desde ese lugar son de postal.

Decidimos cruzar al otro lado del río Duero al día siguiente por la tarde y aprovechar así para visitar alguna de las famosas bodegas de Oporto .Ponemos rumbo al Museo de la fotografía, en la rue Campos Martires Da Patria. De camino al citado museo nos pasamos por la iglesia de San Francisco y por el Palacio de la Bolsa.

El Museo de la fotografía está situado en la antigua prisión de la ciudad, manteniéndose en un estado de conservación óptimo, haciendo que la visita sea muy interesante. Las fotografías que se muestran en el museo se centran en la historia reciente de Portugal por lo que la visita al museo se torna en una clase de historia muy interesante. En el piso superior hay una exposición de cámaras fotográficas de todo tipo muy curiosa.

Esa noche, después de pasar por el hotel  nos vamos a cenar a la rue De Passos Manuel. En esa calle y justo enfrente del teatro Coliseo do Porto hay un local situado en la cuarta planta de una finca de pisos en el que ofrecen cenas íntimas con Fados en directo. Cenamos un plato de cordero al horno con canela y castañas, precedido de una sopa de verduras (presente en todos los menús portugueses), mientras disfrutábamos de una impresionante actuación de fados. Fue una noche mágica y realmente muy económica y es que en esta escapada a Portugal hemos comprobado que en este país aún se puede comer a un precio relativamente económico.

SÁBADO :por fin probamos el bacalao de Oporto

El día de hoy lo hemos reservado para visitar la Fundación Serralves, lugar donde se aloja el Museo de Arte Contemporáneo de Oporto, el museo más visitado de Portugal. Para ello, desde nuestro hotel cogemos el autobús número 502 dirección Matosinhos. Pero primero nos acercamos dando un paseo hasta la Casa da Música, un moderno edificio situado en la plaza de Mousinho de Albuquerque. Este lugar cuenta con un auditórium donde se celebran números conciertos y exposiciones. Su visita, siempre que no haya actuaciones, es gratuita y resulta muy interesante simplemente por admirar el diseño de vanguardia del edificio.

La siguiente visita cultural de la jornada es en la Fundación Serralves (museo de Arte Contemporáneo.Los jardines que lo rodean,  están muy cuidados y se respira una tranquilidad absoluta. Desde allí volvemos a coger la línea de autobús 502 esta vez dirección Bolhao y nos bajamos en la parada de Cedofeita. Bajando la animada rue Cedofeita se llega hasta plaza Gomes Teixeira. Justo delante de la iglesia Dos Carmelitas, en un callejón llamado travesía Carmo hay un par de restaurantes que nos recomendaron para comer el típico bacalao de Oporto a buen precio. Son el “Ze Bota” y el “Papagaio”.

Después de acabar hartos de bacalao a la brasa, por cierto, exquisito, ponemos rumbo a la ribeira con la intención de visitar alguna de las bodegas del famoso vinho do Oporto. Cruzamos el puente Luis I bajo una fina lluvia y llegamos hasta Vila Nova de Gaia, localidad situada justo enfrente de Oporto, en el lado sur del río Duero y que es donde se ubican la mayoría de las famosas bodegas. Estas bodegas son visitables y la verdad es que muchas de ellas son preciosas. Nosotros no llegamos a visitar ninguna de ellas al no tener en cuenta que a las cinco de la tarde cierran la mayoría de ellas. No obstante llegamos a tiempo para disfrutar de una degustación de una variedad de vinho de Oporto en la bodega Croft. Aunque nosotros no somos unos grandes amantes del vino, esto puede servir como excusa para volver a visitar Oporto en otra ocasión.

Después de hacer unas cuantas fotos de la preciosa ribeira desde la otra parte del río nos fuimos a descansar al hotel que el día había sido muy largo. Esa noche cenamos un “cachorro”, una especie de perrito caliente pero con bastantes más “ingredientes”.

DOMINGO: y el fin de semana portugués se acabó…

Esta mañana sólo nos da tiempo a hacer el check out, desayunar y coger el metro en dirección al aeropuerto. A las 15:30 h. despega nuestro vuelo donde volvemos a poner el reloj en hora “española”, cosa que nos devuelve a la cruda realidad. Ahora toca pensar en el próximo destino.

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