Espresso, símbolo de la modernidad

Por Magdalena Tortosa

Durante el transcurso del siglo XIX el café y los cafés como lugares de reunión se extendían por Europa ganando popularidad y fieles adeptos.

Esta circunstancia junto a la obsesión de la época por la mecanización y aceleramiento de los tiempos en todos los procesos llevó a desarrollar varios inventos que utilizaban la presión del vapor con el objetivo de elaborar la mayor cantidad de café en el menor tiempo.

Comenzando el siglo XX el milanés Luigi Bezzera patentó una máquina que llevaba la presión de vapor de agua directamente al café molido y el líquido directamente a la taza.

En muchos aspectos este aparato estableció la configuración básica que se mantendría a lo largo de los años y es por eso que se considera a Bezzera el inventor de la máquina de espresso.

La patente fue comprada por Desiderio Pavoni que añadió una válvula de alivio de presión importante. Y posteriormente, en 1947 Giovanni Achille Gaggia agregó un pistón manual accionado por resorte que empujaba el agua a través del café con presión, evitando que se queme el café y produciendo la famosa crema espumosa que hoy en día constituye un elemento imprescindible del espresso.

Escena de la película Tiempos modernos de Charles Chaplín

De esta manera el método espresso no solo era rápido, podía ofrecer una gran taza de café al maximizar el sabor y reducir al mínimo los gustos menos agradables que acompañan un tiempo de elaboración mas largo. El espresso creció así en fama y difusión especialmente en Italia después de la II Guerra Mundial.

Con sucesivas mejoras plagadas de nombres propios que hoy en día forman parte de la historia del café, en la década de 1960 comenzaron a evolucionar métodos más automatizados para forzar el agua caliente a través del café. Empezando con simples bombas hidráulicas, hasta llegar al día de hoy con calderas diferenciadas, control de temperatura y presión con máxima precisión, y cada vez mas tecnología.

 

El café espresso ha superado ampliamente su objetivo original de celeridad, loado ideal de la modernidad, para convertirse en parte de la cultura gastronómica y social. Exportado de Italia al mundo representa un estilo de café aún en constante evolución.

 

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