Sabores de Castilla y León (III) : El hornazo charro y el lunes de aguas

Por Jaime Martínez Porro

El hornazo es un plato muy calórico compuesto generalmente de masa rellena de diferentes embutidos tales como panceta, chorizo, lomo o jamón. No es solo típico de Castilla y León, también de otras comunidades, como en Andalucía (donde se elaboran a veces como dulce, como en Pozoblanco) o en Castilla La-Mancha.

En Castilla y León los más famosos se hacen en Salamanca y Ávila. En esta última provincia encontramos en el valle del Tiétar algunas variantes como el pastel de Pascua de Pedro Bernardo o la “empaná” de San Esteban del Valle y otros pueblos del Barranco de las Cinco Villas.

Quizá, si hay una ciudad en la que tiene especial relevancia el hornazo, esa es Salamanca. Por toda la ciudad podemos ver tahonas en las que se leerá “tenemos hornazo típico” o bares en los que puedes tomar un buen pincho de esta especie de empanada de chorizo, lomo, jamón y huevo cocido. Evidentemente la calidad varía según el lugar en el que se compre o deguste, pero, en vez de recomendar un sitio concreto, lo mejor es que cada uno pruebe y se quede con el que prefiera.

El hornazo en Salamanca se convierte en plato estrella el día del Lunes de Aguas. Es una fiesta que se celebra el segundo lunes después del domingo de Resurrección (es decir, ocho días más tarde). El origen de la fiesta es la celebración del regreso de las prostitutas que habían tenido que irse al otro lado del Tormes (extramuros) durante Cuaresma y Pasión debido a un edicto de Felipe II.

Los estudiantes organizaban por entonces una grandísima fiesta en la que corría el vino y se dice que se celebraban auténticas orgías a las orillas del Tormes (del lado de la ciudad, una vez que hubieran cruzado de vuelta el río). Señalar además que un sacerdote acompañaba a las prostitutas en su exilio, el llamado Padre Lucas, que por degeneración popular pasó a llamarse Padre Putas.

Hoy en día no se llega a las escenas señaladas hace un momento, pero sí que los salmantinos (en la ciudad y en los pueblos) y los estudiantes se lanzan a la ribera del río y a algunos parques para celebrar este día. En esta celebración (actualmente familiar o de amigos) no puede faltar el hornazo y un alguna bebida con lo que pasarlo. Por esa razón, por la mañana, puesto que se toma a la hora de la comida, veremos enormes colas en las tahonas.

En cualquier caso, es un delicioso plato que, en nuestra opinión, todo visitante al que le gusten las empanadas y el embutido debería probar, porque no le dejará indiferente. Como dice un letrero en una tienda charra de jamones y embutidos: “en tiempos de crisis y recesión, compre jamón, lomo, chorizo y salchichón”.

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