El irresistible encanto del diseño aplicado a la gastronomía

Que el diseño forma parte, cada vez con mayor fuerza, de las propuestas comerciales, industriales o culturales que se lanzan al mercado, es algo que hoy en día nadie pone en duda. Pero si a lo que nos referimos en concreto es al mundo de la gastronomía, esta afirmación cobra, si cabe, una especial importancia.

La tradicional expresión “la comida entra por los ojos” es actualmente aplicable a todos los productos relacionados con la alimentación que tratan de posicionarse en un mercado altamente competitivo. Un sector donde intentan destacar entre sus competidores por sus beneficios diferenciadores, mientras mantienen a su vez íntegramente las señas de identidad del sector al que pertenecen.

Una difícil especialidad que al parecer han sabido entender muy bien en Lavernia&Cienfuegos, un estudio con sede en Valencia cuya actividad se centra en proyectos tanto de diseño industrial como gráfico y que cuenta, entre sus realizaciones, con interesantes muestras de diseño específico aplicado a la gastronomía.

Como esta gráfica para etiquetas de vino, un proyecto denominado ‘Wines of the World’ (Vinos del Mundo), encargo de la cadena de supermercados belga Delhaize para su marca propia “365” que engloba productos cotidianos, de precio asequible. La utilización del tapón de corcho como protagonista del diseño, como elemento que unifica y personaliza toda la línea, le confiere el aire de algo sencillo, propio de un producto de día a día. Además, el motivo diseñado para cada etiqueta hace referencia al país de origen del vino.


O este trabajo para Aigua de València, un conocido cóctel local a base de naranja y con una baja graduación alcohólica. La imagen está basada en una composición tipográfica que hace referencia al momento de consumo ideal de esta bebida: las celebraciones, las fiestas, las charlas entre amigos en las que generalmente hay un caos de voces que se cruzan, se confunden. El diseño cuenta con el premio Laus del ADG-FAD 1996.

 

Con un toque de compromiso social cuenta este desarrollo de un juego de té en porcelana con la idea de incorporarlo al catálogo de Regalos Solidarios de Intermon Oxfam, una ONG que lleva más de 15 años trabajando en “Comercio Justo”´. El diseño hubo de adaptarse a las posibilidades, recursos y limitaciones de producción del grupo artesano, recurriendo a soluciones formales sencillas, a volúmenes que pudieran ser realizados en un torno y asumiendo que las pequeñas imperfecciones propias de un proceso artesanal formaban parte del proyecto, a la vez que lo enriquecían.

 

Y finalmente, este mismo estudio valenciano creó este ejercicio de comunicación y diseño (nominado para el Laus del ADG-FAD 2001) para el restaurante chino Bamboo Partners, en el que lo obvio se convierte en marca. Tanto la imagen como su denominación utilizan lo evidente, lo inmediato; porque en comunicación, casi siempre, lo obvio es lo más sorprendente y lo más eficaz.

De hecho, siglos antes de que la humanidad ni siquiera pensara en el diseño como tal, se dice popularmente que ya Leonardo da Vinci aseguaba que “La sencillez es la máxima sofisticación”.

 

 

Fuente: Diario de Gastronomía

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