Sexualidad positiva – Causas de la inapetencia sexual: más factores (y IV)

Por Raquel Díaz Illescas

Como ya venimos viendo en anteriores post, las causas del bajo deseo sexual en las mujeres pueden ser muy diversas, como lo es la historia de vida de cada una de ellas. Es por eso que no debemos caer en las generalizaciones y si en un análisis individualizado de cada caso.

 

Otros factores que son causa de la inapetencia sexual son:

Utilización de técnicas sexuales que producen desagrado, asco o enojo: el expresar lo que nos gusta o disgusta facilita unas relaciones sexuales placenteras. Muchas mujeres sienten corte o vergüenza de expresar a su pareja sus deseos y preferencias sexuales. Así mismo tampoco informan de aquellas prácticas sexuales que no les satisfacen y optan por callarse dejando paso a la inapetencia sexual.

Peligros respecto del placer sexual: forman parte de los mitos y creencias que llevan a vivir la sexualidad y el placer con miedos (miedo a abandonarse y no ser capaz de controlarlo, a que le guste tanto que se convierta en una “viciosa”) Si aprendemos a vivir la sexualidad desde una posición erotofílica (actitud positiva) no veremos en nuestra erótica la sombra del pecado sino una posibilidad de disfrutar y hacer gozar también a nuestra  pareja.

* Sentirse cuidada: la persona que se siente cuidada, se siente bien y en armonía con su pareja. Es importante saber no solo ser amante entre las sábanas; también cuando la pareja necesita cuidados específicos es esencial mantenerse cerca. Si esto no se da, el deseo sexual se irá ausentando en silencio.

El aburrimiento sexual: Juega un importante papel en las relaciones sexuales de las parejas que llevan mucho tiempo juntos; éstas acaban siendo rutinarias y poco creativas. Ambos saben lo que vendrá después de cada gesto o caricia. No hay sorpresas, juegos o novedades que conviertan los encuentros sexuales en experiencias gratificantes.

El deseo sexual en la pareja no tiene fecha de caducidad. El deseo puede mantenerse intacto toda la vida. Lo que tiene fecha de caducidad es el enamoramiento, que corresponde a una fase muy especial del deseo erótico. El desequilibrio hormonal sexual es tan alto y tan intenso que la relación se vive sin obstáculos, con mucha fuerza y con la sensación de que el sexo fluye de manera natural, sin forzar nada. Afortunadamente, este estado no dura más de año y medio. Luego, puede mantenerse un poco más y después, deja paso al deseo voluntario, que se mantiene durante toda la vida y en el que cada cual deberá ocuparse para que se mantenga activo y estable.

 

La reiteración y rutinas en conductas y hábitos sexuales pueden llevar al cansancio y aburrimiento haciendo disminuir el deseo, bien de forma selectiva (el deseo se mantiene con otras personas ajenas a la pareja) bien de forma absoluta (tampoco existe deseo hacía personas ajenas a la pareja).

El papel que se asigna a los hombres y a las mujeres en las relaciones sexuales es producto de una inadecuada educación sexual  que contribuye a conductas estereotipadas en lo que se refiere a tomar la iniciativa en los encuentros sexuales. Una vez más son ellos quienes deben comenzar el acto sexual y son las mujeres las que deben esperar o rechazar. Esto acaba siendo el germen de encuentros sexuales poco creativos y carentes de novedad.

Los cambios de roles son necesarios para que la pareja sea capaz de evolucionar erótica y afectivamente en su relación. Es importante que ambos miembros sean capaces de tomar la iniciativa y sorprender al otro.

En cualquier caso es interesante que la pareja analice  y se pregunte cómo son sus relaciones sexuales, qué tipo de juegos llevan a cabo, cómo se acarician, cómo es su comunicación sexual, si expresan lo que les gusta o lo que no,  sus preferencias, si disfrutan de sus encuentros eróticos sexuales, etc.  No se trata de buscar culpables sino soluciones.

Hay que tener presente, que el deseo sexual inhibido sólo debe ser considerado un problema cuando la falta de interés sexual no es una opción voluntaria, sino un foco de malestar personal o en la relación de pareja. Es verdad que en un alto porcentaje de las ocasiones el problema que manifiestan las mujeres no es porque su inapetencia sexual les preocupe a nivel individual, sino por los conflictos que esta le causa con su pareja.

Romper con las rutinas sexuales es una de las tareas más complicadas. Los comportamientos habituales que muchas veces se establecen en los encuentros amorosos, resultan difíciles de cambiar, aunque no sean del todo satisfactorios. Los masajes, aceites, olores, luces, lugares nuevos, ropa íntima, y todo lo que consiga el disfrute de nuestra pareja, y el nuestro, podría ser un buen comienzo. No olvidemos que las reglas en la cama las ponen las personas implicadas, por lo tanto no hay nada establecido; de hecho el problema es precisamente caer en hacer siempre lo mismo.

No es necesaria la búsqueda de afrodisíacos, ya que el mayor estimulante es nuestra propia imaginación.

Dejar a un lado miedos, temores, ideas irracionales y moralistas sobre la sexualidad, nos puede llevar a experimentar y disfrutar de nuestra sexualidad, dejando que la respuesta sexual siga su curso.

 

 

 

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Raquel Díaz Illescas
Psicóloga.
Terapeuta sexual y de pareja.
Experta Universitaria en Psicología del Coaching
Formadora ocupacional.
Autora del libro: “Mucha Vida” Editorial Huerga & Fierro 2004
http://sexualidadpositiva.blogspot.com/
Terapia sexual individual y de pareja.
Correo electrónico: sexpositiva@gmail.com

Teléfono: 622673040

 

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