Treinta años sin Glenn Gould.

 

 

El 4 de Octubre de 1982 una última nota quedaba suspendida en el aire acompañada de un susurro.

Glenn Gould tenía 15 años cuando ofreció su primer concierto profesional, tras haberse graduado el año anterior en el Conservatorio de Toronto con las notas más altas jamás otorgadas a un estudiante. En 1964, a los 32 años, se retira.

” El propósito del arte no es la explosión momentánea de adrenalina, si no la construcción gradual, a lo largo de toda una vida, de un estado de asombro y serenidad “.

 

Y eso pretendía, retirarse al campo a escribir y componer. Creía firmemente que  ” el aislamiento es la única vía hacia la felicidad “.

 

Su intención era desaparecer tras el sonido, el tacto del piano era lo más importante.

 

 

 

26 años , 12 minutos, separan las dos célebres grabaciones de Las Variaciones Goldberg de Johann Sebastian Bach.

La primera . 1955. 

Es un día cálido de verano y Glenn Gould se presenta en el estudio de grabación de Columbia Masterworks con abrigo, bufanda y mitones. Sumerge sus manos veinte minutos en agua caliente. Sólo utilizará su silla, siempre.

Son 39 minutos de un Bach vertiginoso, como no se había interpretado hasta el momento. Como no se volvería a interpretar.

Su característico canturreo acompaña toda la grabación. Ante el disgusto de la discográfica, se ofrece irónicamente a llevar una máscara de gas para evitarlo. Por supuesto, pide expresamente que su voz no sea eliminada, ya que disminuiría considerablemente la calidad de la misma.

Este canturreo es uno de los aspectos que maravilla a los fanáticos de Gould. Un susurro que te mece, que te guía de la mano hasta el alma misma de cada pieza.

 

La segunda. 1981.

Decide que será su regalo de cumpleaños.

51 minutos.

Una interpretación más ortodoxa, excepto en la Variación nr. 25, que será más rápida para ” desromantizarla “, ya que en la primera grabación sonaba demasiado a Chopin …

 

 

 

” Bach es la razón por la que me convertí en músico “. 

Y Bach le haría inmenso.

Cuando Christian Barnard llevó a cabo el primer transplante de corazón en Ciudad del Cabo escuchaba las Variaciones Goldberg interpretadas por Gould.

La Voyager I despega de Cabo Cañaveral en Septiembre de 1977 con el fin de explorar los límites del Sistema Solar, portando piezas de Bach por Gould . 35 años después, siguen flotando en el espacio.

En 1983 Thomas Bernhard publica ” El malogrado “. Una novela asfixiante y dos pianistas que abandonan su carrera al interponerse en su camino un genio. Glenn Gould.

En 1993 se estrena ” Treinta y dos historias cortas sobre Glenn Gould “, dirigida por François Girard y Don Mckellar.

 

 

 

Bert había fabricado para él la silla que le acompañaría siempre.

Las patas recortadas para que los ojos estuviesen frente al teclado.

Para poder hablar a traves de él.

 

Glenn Gould tendría ahora 80 años.

Y 80 veces seguidas podría escuchar las Variaciones Goldberg sin acordarme siquiera de que existo.

 

 

 

 

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