Ricos y vagabundos, soledad y decadencia; la estética cinematográfica de Philip-Lorca diCorcia

La visión de Philip-Lorca di Corcia pareciera sacada de los instantes silencioso de una película. A diferencia de la obra de otros fotógrafos que se caracterizan por recurrir al retrato, los protagonistas de las fotos de este artista estadounidense parecen abstraerse, ajenos a la lente; si acaso lo hacen su mirada no deja de ser vacía.

 

 

Similar al lapsus de una historia que queda pausada de pronto, Di Corcia deja desnudos instantes de profunda soledad y decadencia. Sin embargo, sus personajes pueden ser diametralmente opuestos.

 

 

Ya sea en el extremo de pobreza que yace en los rincones de las urbes o en el lujo de sus departamentos y rascacielos hechos de metal y vidrio, el fotógrafo nos muestra personajes solitarios y , al mismo tiempo, decadentes que reflejan el desamparo del que puede llegar a ser presa cualquier habitante de una gran urbe.

 

 

Una luz perfectamente cuidada y los tonos neutros realzan el vacío al que los hombres y mujeres retratados se asoman. No hay dureza en su gesto, sólo señales de vacío, asombro y una gran incertidumbre que invade todo su entorno, o –tal vez– sea a la inversa.

 

¿Qué clase de tristeza y vacío puede ser tan grande que se comparta entre individuos tan diferentes unos de otros? ¿Que sentimiento puede ser tan universal que, sin importar la situación, la circunstancia o el escenario, permanezca inamovible como un hilo conductor? Tal vez sólo Philip-Lorca diCorcia lo sabe detrás de su cámara.

 

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