La empatía y su relación con la conducción

Por Borja de Benito


Hoy  os traemos un estudio más que interesante realizado por Attitudes en colaboración con la Universidad Autónoma de Barcelona sobre la empatía y su influencia en la conducción.

 

Attitudes, es el Programa de Responsabilidad Social Corporativa de Audi en España y presenta el primer estudio realizado sobre la relación de la empatía y la conducción. Realizado en colaboración con la Universidad Autónoma de Barcelona y con motivo de la onceava Jornada de Reflexión de Attitudes, bajo el título “¿La culpa es siempre del otro? La influencia de la empatía en la conducción”.

Este estudio refleja que los conductores empáticos asumen más responsabilidades en la conducción, son más respetuosos con las normas que los conductores no empáticos y tienen menos accidentes y sanciones. Se trata del primer estudio de estas características que se realiza en España y sus resultados ayudarán a entender un poco más el comportamiento psicológico de los conductores de nuestro país.

 

 

¿Qué es la empatía y cómo influye en la conducción? ¿qué papel juega a la hora de conducir? os estaréis preguntando muchos.

 

La empatía es la habilidad para entender y compartir, en un contexto común, los pensamientos y emociones de otras personas, es decir, es la capacidad de ponerse en el lugar de los demás y aunque no lo parezca constituye unos de los factores más determinantes de la inteligencia emocional.

 

En un contexto de tanta convivencia social como es el tráfico diario, donde confluyen multitud de acciones derivadas del conjunto de sus usuarios (conductores, motociclistas, ciclistas y peatones), la empatía desempeña un papel fundamental para prevenir todo tipo de conflictos viales. Básicamente, la empatía contribuye al fomento de una conducción más eficaz, ayuda a anticiparse a los movimientos del resto de usuarios y facilita una gestión más eficiente de las situaciones viales al facilitar las acciones a otros conductores.

 


¿en qué tipo de empatía se centra el estudio? de los distintos tipos de empatía, el estudio de Attitudes se ha centrado en la empatía cognitiva, es decir, en la capacidad de comprender el punto de vista de otras personas y de captar sus intenciones y motivos. Extrapolándolo al nivel de la conducción, sería la capacidad de prever las acciones de los otros conductores.

 

Tal y como refleja el estudio Attitudes, el perfil del conductor empático español es, indistintamente, hombre o mujer, de entre 39 y 50 años de edad, con un nivel de estudios superiores, que hace un uso racional del vehículo y que mayoritariamente realiza desplazamientos en coche por motivos de trabajo.

 

Fijaros que interesante: según los resultados del estudio, un 54% de los conductores españoles son empáticos en su vida cotidiana pero cuando se ponen al volante de sus vehículos las cosas cambian (y bastante), un 32% dejan de serlo y solo un 22% continúan siendo empáticos ¿curioso no?. Y es que el 24% de los conductores españoles nunca conduce de manera empática, el 54% lo hace con un nivel intermedio y el 22% lo hace de manera muy empática. En otras palabras; de cada diez conductores españoles, la empatía está presente o muy presente en ocho de ellos, y no está nada presente en otros dos conductores.

 

Los conductores españoles que pierden más empatía cuando suben al coche son principalmente mujeres que conducen menos de 30 minutos al día, que generalmente utilizan el vehículo para llevar a los niños a la escuela o ir al médico, y que ante la situación de estacionar el coche por un corto periodo de tiempo, no les importa dejarlo en doble fila. También existen diferencias en la empatía en la conducción en función de la edad que se evidencian, especialmente, en los grupos de conductores de edades extremas: entre las personas más jóvenes (de 18 a 29
 años) y entre las personas con más edad (más de 74 años), se observa un mayor porcentaje de personas no empáticas (29% y 27%, respectivamente).

 

Resulta cuanto menos curioso que los conductores que destacan como menos empáticos son los conductores que cogen el coche siempre que pueden. Y en cuanto a usos de la conducción, los menos empáticos son los que cogen el coche fundamentalmente para llevar los niños a la escuela (28%). Por el contrario, los desplazamientos que se realizan durante el trabajo (32%) y los viajes familiares (25%) son los motivos que concentran una mayor cantidad de conductores empáticos.

 

 

Conducir de manera empática puede suponer un beneficio y un plus para la seguridad vial. ¿Cuáles son? Los conductores españoles creen que los beneficios que aporta la empatía a la conducción son: que previene accidentes de tráfico (50%), evita situaciones de riesgo (38%), evita escenarios que puedan derivar en discusiones entre los conductores (27%), facilita la fluidez del tráfico (24%) y hace que se produzcan menos incidentes en la circulación (21%). Otros beneficios de la empatía según los encuestados son: facilitar que los conductores asuman sus responsabilidades (9%), cometer menos infracciones e imprudencias (12%), anticiparse mejor a las actuaciones del resto de usuarios de las vías (9%) y ser más respetuoso con las normas (13%).

 

Resulta muy interesante que, de los datos obtenidos, el nivel de empatía se modifica en función del rol que se desempeña en el tráfico. Así, los peatones son los usuarios de las vías públicas que se perciben como más empáticos seguidos de los conductores de turismo, mientras que los motoristas son los que se perciben como menos empáticos seguidos de los ciclistas.

 

El estudio de Attitudes ha identificado algunas situaciones en las que la mayoría de los conductores, unas independientemente de que sean más o menos empáticos, tienden a comportarse de una manera respetuosa y otras en las que la toma de decisiones si que está relacionada  con la presencia o no de la empatía en la conducción. Entre las primeras encontramos: facilitar la incorporación a una vía rápida, facilitar la salida de una rotonda y dejar pasar a vehículos más rápidos aunque vayan a una velocidad mayor que la permitida. La explicación de este comportamiento viene dada porque se trata de situaciones con consecuencias directas sobre su propia seguridad y porque su acción no representa ningún tipo de sobresfuerzo. En el caso, estas situaciones son: esperar sin hacer nada a que el coche de delante se incorpore a una vía aunque tarde o aparcar un poco más lejos para no dejar el coche en doble fila. En el segundo caso, la falta de empatía está relacionada con situaciones como hacer señales (luces, claxon) para presionar a otros vehículos y el adelantamiento por la derecha cuando se va a una velocidad superior a la permitida.

 

Además, la empatía en la conducción tiene una relación significativa con algunas conductas de riesgo como no respetar la distancia de seguridad o conducir a una velocidad superior a la permitida. Así, entre los conductores que conducen muchas veces o siempre a una velocidad superior a la permitida, hay un porcentaje de conductores no empáticos superior al esperado (35%), mientras que el porcentaje de conductores empáticos es menor que en el conjunto de la muestra (14%). Entre los conductores que nunca o muy pocas veces respetan la distancia de seguridad, también hay un porcentaje alto de conductores no empáticos (35%), mientras que el porcentaje entre conductores empáticos es menor (10%).

 

Atendiendo al estudio realizado por Attitudes en colaboración con la Universidad Autónoma de Barcelona podemos sacar dos conclusiones. La primera es que los conductores no empáticos asumen menos responsabilidades en la conducción. La tendencia mayoritaria entre los conductores españoles es pensar, en situaciones de conflictos viales, que la culpa es siempre de los otros, siendo los conductores no empáticos los que más lo piensan y los que asumen menos responsabilidades en la conducción. La atribución de las responsabilidades guarda estricta relación con el nivel de empatía al volante, de manera que entre los conductores que tienden a pensar que la culpa es del otro, abundan las personas poco empáticas (29%) y son pocos los muy empáticos (19%), mientras que entre los que creen que las culpas son de ellos, el número de personas con poca empatía al volante es pequeño (17%). De otro lado, son los conductores empáticos quienes tieneden a evitar más los conflictos con el resto de conductores.

 

Otra conclusión importante que refleja el estudio es que entre los conductores empáticos hay más respeto por las normas (67%) que entre los conductores no empáticos (56%). Por lo que se refiere a las sanciones, entre los encuestados a los que se les ha retirado algún punto del carné o el carné, el número de conductores poco empáticos (32%) es superior al de conductores muy empáticos (21%). En cuanto a los accidentes de tráfico, el 88% de los conductores encuestados no han estado implicados en ningún accidente durante los últimos cinco años, mientras que un 12% sí lo ha estado. Entre estos últimos, hay más conductores sin empatía (28%) y menos conductores muy empáticos (16%).

 

 

A la luz de este estudio ahora te toca hacer una mirada introspectiva y preguntarte ¿soy un conductor empático? ¿os ha parecido interesante? contadnos vuestra opinión.

 

 

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