Si no lo digo reviento

Por Francisco Traver Torras

 

Es casi seguro que usted ha tenido la experiencia que titula este artículo, esa sensación de que porta una información que precisa descargarse, contarse a otros, pues hay informaciones o conocimientos que han de ventilarse como si se encontraran a presión y la forma más natural de hacerlo es a través del cotilleo.

 

El cotilleo es una actividad humana fundamental y a la que dedicamos gran parte de nuestra vida, nos empodera y fortalece, incluso para algunos autores favorece la salud mental del cotilla e incluso hay quien piensa que el lenguaje evolucionó en nuestra especie para favorecer el cotilleo. Y sin embargo renegamos de él e incluso lo afeamos como una costumbre intrusiva, pocos aceptaríamos de buen grado que nos gusta cotillear y les endosamos usualmente este género literario a las mujeres o a los programas basura de TV.

 

¿Son las mujeres más cotillas que los hombres?

División de opiniones.

Probablemente el que más saben de cotilleo son Nevo, Nevo y Zehavi (1993)  que no solo se entretuvieron en factorizar los temas del cotilleo sino de elaborar un cuestionario para averiguar la tendencia al cotilleo del personal. Dicen que las mujeres tienden al cotilleo un poco más que los hombres, pero por mi experiencia de escucha entre sexos, mi opinión -bien fundada- es que hombres y mujeres cotillean casi siempre de lo mismo: de mujeres.

 

Todo el mundo sabe que cuando alguien abandona una reunión donde hay más de dos personas lo más probable es que el tema de la conversación haya cambiado y que ahora estén hablando del ausente, es por ello que muchas personas se niegan a abandonar este tipo de tertulias sabiendo que se exponen a ser cotilleados, hasta dicen que los oídos silban cuando eso sucede que suele ser constantemente, a poco que uno preste atención y no sufra de acúfenos permanentes.

 

Nuestra tendencia al cotilleo procede de nuestro cerebro social y es una actividad humana que evolucionó entre hogueras y conversaciones intrascendentes como intercambios de información a fin deponer límites al egoísmo individual. Cotillear es junto al chiste una forma de burlarse de aquellos que tienen mas poder que nosotros o que simplemente tienen hogueras más concurridas. Cotillear es poner límites al poder de los otros y señalar en la dirección de lo que consideramos moral.

Algo, la moral, que como es bien sabido evolucionó para controlar la conducta ajena y no la nuestra, Nosotros estamos libres de pecado y es por eso que cotilleamos del ausente.

 

Aquí hay una presentación “El gossip questionnarie” (en inglés) que explora su índice de cotilleo. Apunte sus respuestas en un papel y luego siga las instrucciones para saber sus puntuaciones.

 

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