Antígona de Jean Anouilh

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Jean Anouilh escribió  esta Antígona en 1942 durante la ocupación alemana de Francia en la Segunda Guerra Mundial a través de la que Rubén Ochandiano, describe su visión de una Antígona atemporal, desgarradora, llena de emoción y ternura, que  la lucha de la justicia ante las leyes opresivas y un canto a la libertad.

Este pasado verano, Ochandiano, dirigió, también junto a Carlos Dorrego, su primer largometraje Cuento de verano. Los dos vuelven a colaborar juntos para llevar a las tablas de las Naves del Español en Matadero esta Antígona interpretada por una actriz de lujo: Najwa Nimri, que cuenta con una larga trayectoria en el cine y como cantante y sin embrago es la primera vez que hace teatro.

Junto a Najwa estarán en escena, además del propio Rubén Ochandiano que asumirá el papel de Creón, actrices de la talla de Toni Acosta, Berta Ojea, el actor francés David Kammenos o Nico Romero.

 

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Nuestra Antígona comienza al término de una guerra civil que, accidentalmente, ha llevado a Creón al poder.

Nos encontramos un país lleno de deudas y liderado por un gobernante que, además de subir los impuestos, ha establecido una serie de leyes absurdas e inhumanas, como por ejemplo, hacer que el cadáver del revolucionario Polinice se pudra a la intemperie.

Éste es el arranque y detonante de nuestra historia.

Elegir el contexto en el que ubicar nuestra tragedia era lo más importante para hacer que el texto de Anouilh conservara, no solamente su inmensa carga política (más vigente que nunca) sino también toda su poesía y su violencia.
Hemos optado, así,  por situar nuestra “ANTÍGONA” en una suerte de circo. Un carromato de “freaks” que se exhibe de lugar en lugar y que, como toda estructura social, es jerárquica, tiene sus líderes, sus normas, y sus insurgentes.

Más que nunca, estos seres informes (que podemos ser cualquiera) pretenden poner ante la platea un espejo, y proponer un juego de teatro movilizador.

Antígona es un canto a la vida, un grito, el primer acto creador de libertad de un ser humano que decide plantar cara al poder establecido (sea éste el que sea, desde la familia o entorno más cercano, al mismísimo presidente de la nación) y tratar de ser él mismo.

Jean Anouilh (Burdeos, 1910 – Lausana, 1987) Dramaturgo francés. En su juventud estudió derecho, trabajó en una agencia de publicidad, y se interesó por el teatro. Amparado por J. Giraudoux, con El armiño (1932) logró su primer reconocimiento en el ambiente teatral. Con el éxito de su obra El viajero sin equipaje (1937) se afirmó en la escena francesa, y con La salvaje (1938), drama estrenado en el Teatro Mathurins y dirigido por Pitoeff, consolidó un prestigio que supo mantener durante más de cuarenta años.

A través de su obra expresó un humanismo rebelde a la realidad, donde el ser humano se encuentra acorralado por la presencia de dos absolutos: la imposibilidad de la pureza y su destino de corrupción.

El tema que más desarrolló en sus textos es el de la condición patética de una juventud pura e intransigente que se ve derrotada ante el poder y la hipocresía de una sociedad corrupta. Sus personajes heroicos manifiestan las virtudes de la bondad, la pureza y la juventud, mientras que sus antagonistas se presentan con estigmas de maldad, perversión y decadencia. Pensaba que las historias de las buenas personas necesariamente terminaban mal, por lo que sus dramas solían poseer algunas evidencias del “paraíso perdido”.

Hacia los años cincuenta, la evolución de su visión del mundo lo fue alejando cada vez más de las influencias de Giraudoux; entabló amistad con A. Salacrou, A. Malraux, H. Michaux y J. P. Sartre, y alcanzó un gran dominio en el oficio de la escritura teatral que lo destacó entre los dramaturgos de su generación. Su habilidad para pasar de la comedia a la tragedia, o de la risa a
la ironía más corrosiva, fue considerada como una de sus mejores virtudes.

En sus obras alternó permanentemente las categorías de ficción, realidad, pasado y presente, lo que le permitió recurrir a la historia para ejemplificar sucesos de actualidad y jugar con la relación entre vida y literatura, que a su entender estaban fundidas en un solo concepto, ya que “el teatro de la vida no se diferencia demasiado de la vida del teatro”. Asimismo definió sus trabajos
según su intensidad dramática, por lo que llamó “piezas negras” a sus textos más trágicos y pesimistas, o “piezas rosas” a aquellos donde tenían cabida el humor y la fantasía. También las clasificó como “chirriantes”, “brillantes”, “agrias”, “de disfraces”, o “secretas”, lo que pone de manifiesto la gran diversidad temática y expresiva de su producción.

Fue autor de Eurídice (1942), Antígona (1944), Romeo y Jeannette (1953), El ensayo o el amor castigado (1950), El vals de los toreros (1952), Medea (1953), La invitación al castillo o La alondra (1953), Ornifle o la corriente de aire (1955), Becket o el honor de Dios (1959), Querido Antonio (1969), Los pescados rojos (1970), El Director de la Ópera (1972), El arresto (1975) o El ombligo (1981), entre muchas otras obras, y de guiones cinematográficos para varias películas, como Monsieur Vincent (1947) y Deux sous de violettes (1951).

 

Fecha Del 6 de febrero al 17 de marzo de 2013
Sala Naves del Español – Sala 1
Horario De martes a sábado 20h, domingos 19h.
Precio Entradas 22€. Martes, miércoles y jueves 25% dto.
Duración 1h. 40 min. (sin intermedio)

 

 

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