El lado femenino de la historia


Por Sandra Ferrer

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Hoy empiezo este bonito proyecto en Entretanto Magazine. Tener una columna propia es algo nuevo para mí y espero poder estar a la altura. Siempre he sentido una pasión especial por la historia y desde hace un tiempo me he ido encaminando hacia lecturas relacionadas con la historia de las mujeres. Mi afición terminó materializándose en un blog  en el que, cuando las mil cosas que tengo que hacer me lo permiten, resigo la biografía de alguna mujer que ha destacado por alguna razón en el pasado.

Un aviso. No sé lo que significa ser feminista. No soy experta en la materia. Pero por lo poco que he leído, me he dado cuenta que el feminismo, como muchos otros movimientos, tiene muchos matices y, por desgracia, dependiendo del lado político en el que uno se mueva, se entiende el concepto de un modo u otro. Como tampoco entiendo de política, algo que últimamente está demasiado mal visto. Pero eso es otro tema. Por lo pronto, aclararé qué es para mí ser feminista. Pienso que ser feminista significa reivindicar el derecho de las mujeres a escoger su camino, ser grandes profesionales, ser madres, quedarse en casa, salir de ella. Lo que quieran. Sin que uno de estos caminos sea el único y más conveniente. Y que ese camino no esté influenciado por los intereses del momento, de otras personas o de circunstancias concretas.

A lo largo de la historia las mujeres han luchado por eso, por escoger su propio camino. Primero por salir de un hogar en el que estaban totalmente relegadas a su papel de madres y esposas. Durante siglos reclamaron poder pensar, escribir, crear, investigar, igual que ellos. Cuando lo consiguieron, se dieron cuenta que su rol maternal no debía quedar desatendido. Y la lucha entre los dos papeles, el de mujer y el de madre, aun hoy continúa generando ríos y ríos de tinta.

Me gusta indagar sobre la vida de esas grandes mujeres de la historia porque de todas aprendemos un poco. Algunas renunciaron a ser madres, otras renunciaron a ser mujeres, algunas, pocas, lo consiguieron todo. Algunas dominaron sus vidas, otras, muchas, fueron dominadas.

Con su ejemplo podemos construir un presente mejor. Así que, espero que este rinconcito que me han dejado sirva para disfrutar con ese lado femenino de la historia indagando un poco más en aspectos relevantes con nombre propio, buscando en la vida de las mujeres anónimas y resiguiendo los estudios sobre nosotras.