Sexualidad positiva : La eyaculación retardada o aneyaculación ( I)

Por Raquel Díaz Illescas

Frustrated Couple in BedHemos hablado de cómo influyen los diferentes modelos de educación sexual en la forma y manera en que se vive la sexualidad, y  cómo  a pesar de la gran revolución sexual producida a lo  largo del siglo XX,  al género masculino se le sigue cargando con la responsabilidad, no solo de su placer, sino el de hacer llegar al clímax a su pareja, provocando en muchos hombres ansiedad, tensión y mucho sufrimiento, no siempre compartido y sí muchas veces silenciado.

De la mujer no se han esperado grandes cosas en materia de sexualidad, pero sí en el hombre, al que  se le sigue premiando que tenga escarceos, que tenga un pene grande, erecto y que proporcione muchos y estupendos orgasmos   a su pareja; pero la realidad es muy distinta:

El hombre no es el responsable de los orgasmos de su pareja, sí el de disfrutar con ella.

El tener un pene grande o pequeño no influye en los orgasmos de la mujer, sí el que sepa dónde está ubicado el centro del placer de ésta, que no es otro que el gran desconocido clítoris. La vagina se adapta a cualquier tamaño, y como hemos comentado en otras ocasiones, esta no será quien llevará al orgasmo a la mujer, por mucho que se empeñen unos y otros.

Y luego está eso que produce tanto sufrimiento a los hombres y frustración a aquellas mujeres que aún desconocen los recursos de su cuerpo, de su sexualidad: la disfunción eréctil. Empezaré quitando angustia sobre todo a los varones, diciéndoles que esta disfunción tan común en el género masculino, sobre todo llegados a una determinada edad, TIENE SOLUCIÓN, como la mayoría de las disfunciones sexuales producidas por aspectos sociales, que son la mayoría, pero que aún hoy, muchos sienten el prejuicio de acudir a un/a profesional en esta materia. Bien, este tema lo analizaré más profundamente en otro momento, ya que hoy como he indicado al comienzo de este articulo, centraré éste en una petición de un lector de esta sección, y que tiene puntos en común con lo anterior expuesto, hablamos de la eyaculación retardada o aneyaculación.

La eyaculación retardada es la dificultad que tienen algunos hombres en eyacular, a pesar de una fuerte excitación sexual y una buena erección, pero no son capaces de desencadenar el reflejo eyaculatorio, y si lo logran, es tardíamente.  Suele  producirse  más durante el acto sexual con su  pareja, que cuando se masturban a solas.

Así mismo, la aneyaculación  puede ser total, o sea, tanto por masturbación como durante el acto sexual y puede ser parcial,  si ocurre  sólo durante el acto sexual, mientras que la eyaculación se produce normalmente por masturbación (lo contrario no suele ocurrir).

En  algunos casos la eyaculación retardada o ausente se presenta sólo con una pareja y no con otras personas. También se ha descrito en ciertas situaciones apremiantes y no en ambientes tranquilos, pero siempre está como una sombra en la mente del varón, que teme no poder funcionar adecuadamente ante una nueva relación sexual.

Muchos de estos hombres, ante  la tensión que crean por no poder acabar con el acto sexual, recurren a maniobras que no mejoran la situación. Algunos fingen haber terminado, otros siguen intentándolo hasta que pierden la erección y dan por concluido el acto sexual  sin eyaculación; otros optan por masturbarse ellos solos y acabar con la situación de malestar.

Los encuentros sexuales acaban resultando tiempos de tensión y frustración para ambos miembros de la pareja, que se ven conducidos a intentarlo una y otra vez,  viendo en sus intentos, un nuevo fracaso.

La mujer también vive una situación incómoda, en muchos casos, ella ya llegó al clímax y su pareja todavía sigue con sus embestidas  pélvicas tratando de eyacular.  La lubricación vaginal va desapareciendo, mostrándose la penetración dolorosa, por lo que en ocasiones, es ella quien manifiesta que algo no va bien en sus relaciones sexuales y que deben pedir ayuda a un/a profesional.

Como hemos visto, en estas situaciones, los encuentros amorosos, no son gratificantes para ninguno de los miembros de la pareja, aunque consigan llegar al orgasmo.

No es necesario tanto sufrimiento cuando esto tiene solución, solo hay que ponerse en marcha, dejando los mitos y creencias en cualquier contenedor al uso.

 

 

 

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Fdo.: Raquel Díaz Illescas.

http://sexualidadpositiva.blogspot.com/

Licenciada en Psicología.

Terapeuta sexual y de pareja.

Teléfono: 622673040

 

 

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