Historias de pasión, locura y muerte: Modigliani y Jeanne Hébuterne

Por Juan Carlos Boveri

 

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Es el día 24 de enero de 1920, en el hospital de la Caridad, en París, Amedeo Modigliani acaba de morir de meningitis tuberculosa. Antes de ser internado, ha pasado una semana gravemente enfermo en su estudio de la calle Grande Chaumiére, en Montparnasse. Unos vecinos se preocupan al no verlo desde hace días y golpean a la puerta. Lo encuentran en la cama. Agoniza. A su lado, sin dejar de tomarle la mano, está Jeanne Hébuterne que se encuentra embarazada de ocho meses. Durante esa semana no han recurrido a nadie. Viven en un estado de completa miseria y han alcanzado el grado de inanición.

 

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Amedeo Modiglini es italiano, hijo de un prestamista que se arruina por comprender las necesidades de sus clientes y no cobrarles. Su madre enseña en escuelas y escribe cuentos. Tiene tres hermanos con los que comparte la pobreza de toda su familia. Durante su adolescencia, después de padecer algunas enfermedades, contrae la tuberculosis que lo llevará a la muerte años más tarde.

Amedeo, que ha nacido en Livorno el 12 de julio de 1884, viaja a Florencia y Venecia para aprender pintura. Más tarde, irá a la ciudad con la que se lo identificará: París. Allí comienza una vida que lo convierte en el prototipo del artista bohemio: mujeres, pobreza, alcohol, drogas.

Su magnetismo con las mujeres lo llevan a experimentar constantes romances con mujeres de todos los niveles sociales. Comienza una relación seria cuando conoce a Beatrice Hastings, seudónimo de Alice Emily Haig. Ella es inglesa, escritora y crítica literaria. En el momento en que se relaciona con Modigliani, Beatrice es una de las figuras del movimiento literario parisino. Excéntrica, exhibicionista y bisexual, vive con el pintor durante dos años en un apartamento de Montparnasse y le sirve de modelo en varios cuadros.

Modigliani se emborracha o se droga continuamente. Borracho o drogado se muestra violento y termina por caer en estado de profunda tristeza. Permaneciendo normal, se le ve bastante tímido, agradable y seductor. Le gusta hablar de sus libros preferidos  que cita de memoria, Los cantos de Maldoror, del conde de Lautreamont, o de La Divina Comedia, de Dante. Los problemas de salud nunca lo abandonan. Sintiéndose, sobre todo, escultor, debe dejar de esculpir porque el polvo le afecta. Tampoco puede alistarse en el ejército al comenzar la primera guerra mundial. Su vida transcurre entre un largo recorrido por los bares de París, los romances, y la venta de sus cuadros por precios suficientes para comprar lo mínimo de comida y todo lo posible de alcohol y drogas. El esoterismo y la astrología lo atrapan y son dos de los principales temas de sus conversaciones en los cafés a los que, diariamente, va.

Tiene 32 años cuando conoce al marchante Leopold Zborowski,  que hace varias cosas por Amedeo: actúa como su amigo, le organiza la primera exposición en 1917, que es clausurada porque los desnudos presentados ofenden la moral pública, se hace pintar varios retratos por los que paga unos centavos, y se hace millonario a la muerte de Modigliani, pero tiene mala suerte y se arruina en 1929 con el crac de la bolsa de Nueva York y termina muriendo en la pobreza.

Es en este momento en el que su amiga y ex amante, la escultora ucraniana Chana Orloff, le presenta a una joven de 18 años que ha posado para Foujita, el pintor japonés. Ella es Jeanne Hébuterne.

 

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Jeanne en compañía de su hermano André, también pintor, se relaciona con la comunidad artística de Montparnasse. Ella ha nacido en la ciudad de Meaux y tiene un padre culto que trabaja de cajero en una mercería. Jeanne está estudiando pintura y posa para ganar algún dinero. En marzo de 1917 le presentan a Modigliani y se enamora perdidamente de él. Su padre, al enterarse, se enoja con Jeanne y deja de enviarle dinero. Es un hombre de costumbres austeras, católico, y no está dispuesto a que su hija tenga relación con un judío borracho y libertino.

A pesar de todo Jeanne se va a vivir con Amedeo en el taller de Montparnasse que le ha alquilado Zborowski. Es una muchacha muy bella, tranquila, delicada, amable. En el otoño del año siguiente viajan a Niza, en la Riviera francesa, Zborowski le ha dicho a Modigliani que es un buen lugar para vender sus cuadros de desnudos. Hay allí muchos ricos. Pero todo es un fracaso. En ese mismo año de 1918 es internado en una clínica para ser tratado de su tuberculosis. Mientras él trata su enfermedad Jeanne da a luz  una niña a la que  pone su nombre. Amedeo le dice a Jeanne que no están en condiciones de mantenerla y la convence para que la entregue en un asilo. La niña nunca fue dada en adopción, la adoptará años después la hermana de Modigliani. Jeanne ya convertida al casarse en Jeanne Hébuterne Modigliani de Nechstein, escribirá la más importante biografía sobre Modigliani: Modigliani, hombre y mito.

 

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Sin detenerse en sus adicciones pinta todo el tiempo, es capaz de terminar un cuadro en dos horas, su inspiración y talento se lo permiten. Es uno de los más grandes pintores europeos pero vive en la miseria. Algunas veces, él y Jeanne reciben dinero que uno u otro amigo adinerado les dan, pero siempre es ocasional. Modigliani vive en un torbellino y Jeanne es arrastrada junto con él. Ella lo sigue de forma incondicional, todo lo acepta y lo soporta. Su amor por Amedeo es tan intenso como el de él  por ella. Tan cierta es la fuerza del amor que los une que en esos años todos quienes los conocen sólo hablan de eso. En un segundo plano quedan los comentarios sobre las descomunales borracheras de Modigliani que lo persiguen desde siempre. Son llamados “los amantes de Montparnasse”.

 

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Destruido por la enfermedad y los excesos, Modigliani alcanza los niveles más bajos de la destrucción física y psíquica. En la última semana que le queda de vida, no puede moverse de la cama. Jeanne no sale ni un momento del cuarto. Ni él ni ella comen. Es como si los dos se resignaran a una muerte inevitable. Nadie los ayuda porque nadie sabe lo que está sucediendo. Cuando intervienen los vecinos el médico sólo puede certificar el estado agónico del paciente.

El 24 de marzo de 1920, a los 35 años, muere Modigliani. Su entierro es uno de los más concurridos de la historia de París. Todos los artistas de Montmartre y Montparnasse acuden a despedirle.

Jeanne Hébuterne embarazada de ocho meses, en la noche de la muerte de Amedeo Modigliani, se suicida arrojándose al vacío desde el quinto piso de la casa paterna. El cuerpo cae en el patio interno. El portero lo levanta y lo lleva a casa de sus padres que rechazan el cadáver y cierran la puerta. El portero lleva el cadáver al taller de Montparnasse. No lo dejan entrar. Luego, lo deja en la comisaría. En forma anónima, apenas con dos o tres personas acompañando el féretro, es enterrada Jeanne Hébuterne pocos días antes de cumplir 22 años.

Diez años después, Amedeo y Jeanne, son enterrados juntos en la misma tumba.

 

 

 

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