Desmienten que exista una proliferación global de medusas en el mundo

Según un grupo de científicos, la percepción generalizada de que hay un aumento global en la cantidad de medusas es errónea.

Las proliferaciones de medusas pueden tener un impacto visible considerable sobre algunas poblaciones costeras, como por ejemplo cuando las redes de los pescadores aparecen rebosantes de estos animales, impidiéndoles pescar con normalidad, o cuando pican a una gran cantidad de bañistas, o cuando taponan las tuberías por las que algunas centrales eléctricas reciben agua destinada a refrigeración. Sucesos como estos, muy vistosos y espectaculares, pueden crear la percepción de que la población global de medusas aumenta a pasos agigantados.

Ahora, un equipo internacional de científicos, incluyendo a la bióloga marina Cathy Lucas, de la Universidad de Southampton en el Reino Unido, sostiene que esta supuesta tendencia puede ser más una mala interpretación de proliferaciones temporales, y que no hay evidencias sólidas de la existencia de un aumento global de la población mundial de medusas en los dos últimos siglos.

El principal hallazgo del estudio muestra que las poblaciones de medusas en todas partes del mundo experimentan fluctuaciones, siguiendo períodos sucesivos, de años de duración, en los que aumenta o disminuye el número de individuos. Una fase de aumento se registró en la década de 1990 y hasta principios de la del 2000. Esta fase contribuyó de forma notable a la actual percepción popular de que cada vez hay más medusas.

 

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Red de pesca atestada de medusas. (Foto: Dr. Shin-ichi Uye)

 

El período anterior de cantidades altas de medusas, registrado durante la década de 1970, pasó desapercibido debido a las escasas investigaciones sobre las medusas que se llevaban a cabo por aquel entonces, a una menor percepción a escala global de los problemas generados por medusas, y a una menor capacidad para intercambiar información (por ejemplo, no se disponía de internet).

Aunque hay áreas donde las medusas han crecido en número (el litoral japonés y algunas zonas del europeo, invadidos por las Nemopilema nomurai, conocidas como medusas gigantes por alcanzar un tamaño y peso mayores que los de un humano adulto, son ejemplos clásicos) también hay áreas donde la cantidad de medusas se ha mantenido estable, fluctuando durante períodos decenales, o incluso disminuyendo de manera más firme con el paso del tiempo.

 

 

Fuente: noticiasdelaciencia.com

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