Mapa: en busca de ella… su película

Por Tamara Moya.

León Siminiani, director de Mapa

Elías León Siminiani, director de Mapa, con el cartel de la película al fondo.

Quién soy yo para hablar de Mapa, de Elías León Siminiani. Quién soy yo para hablar de una película que se plantea a sí misma si tiene derecho a mostrar la miseria de India. Seguramente, nadie. Pero si algo nos enseña Siminiani es a hablar sin hipocresías, sin ambiciones. Hablemos, pues, de su película.

  Mapa nos presenta a un joven que, despedido de su trabajo en televisión y marcado por una ruptura sentimental, decide emprender un viaje a India para escapar de esa situación y reencontrarse consigo mismo lejos de aquí. En ese viaje comenzará lo que verdaderamente siempre quiso hacer: cine. Pero también viaja a India en busca de esa compañera de viaje que ya no es Ainhoa, su ex novia. Así, el director comienza un viaje hacia el país asiático, sí, pero, sobre todo, comienza un viaje en busca de su película. De esta manera, detrás de una historia de amor y bajo la apariencia de un diario personal, el director reflexiona sobre el propio trabajo con el material fílmico.

Fotograma de la película Mapa

Fotograma de la película Mapa.

  Se trata de una película narrada en clave documental y que se muestra autorreflexiva en todo momento. Mapa no oculta que es una película, es consciente de sí misma y quiere que el espectador lo sepa. De esta manera, Siminiani juega con aspectos de la narrativa, como cuando introduce un narrador que muestra dos facetas de un mismo “yo”: uno más tradicional que intenta reprimir al otro, el narrador más atrevido y original. Plantea a través de este recurso una crítica a los convencionalismos del lenguaje cinematográfico, aunque, de manera paradójica, también dialoga con ellos.

  Otro de esos guiños que realiza el director y que nos hace reflexionar sobre la naturaleza de las propias imágenes documentales, sobre si realmente podemos hablar de documental como tal, sin influencia del director tras la cámara, se produce cuando uno de los personajes (si es que podemos seguir llamando así a Ainhoa, la ex novia), bromea sobre si el director está realizando o no una “mise en scène”. Siminiani parece hablar de la pérdida de inocencia del cine. Parece incluso decirnos que no nos debemos creer todo lo que nos está contando, que no existe en su “diario” ni la más mínima improvisación… Y es que el cine de la contemporaneidad no puede ser inocente, y el director lo sabe y no lo oculta.

El director Elías León Siminiani, en un fotograma de la película Mapa

El director Elías León Siminiani, en un fotograma de la película Mapa.

  Esa pérdida de inocencia es la que, por otro lado, hace que Siminiani nos recuerde permanentemente que estamos en una película, en su película, que, en el fondo,  trata de la búsqueda de sí mismo como director. Y en esa búsqueda del propio material del film, habla del espíritu del documentalista, que muchas veces deja pasar algunos motivos ante sus ojos, obcecándose en filmar otros que no dan frutos; como cuando filma un plano de una vaca sin darse cuenta de que el verdadero motivo de la toma no es el animal, por mucho que se empeñe, sino un niño que se coloca delante de la cámara para captar su atención.  Al igual que lo que le sucede con esa vaca, Siminiani no puede alejar a Ainhoa de su vida, de su película, a pesar de que como ese niño que distrae la atención en el encuadre, existen otras mujeres que pasan por delante de su cámara. Y es que el director no encuentra en India ni a su compañera, ni su película, por lo que decide regresar a España en busca de ese giro dramático que empuje el desenlace del film. Sin embargo, Siminiani ya nos ha hablado de India, pero lo ha hecho de una manera sutil y personal, alejado de grandes ambiciones.

  De esta manera, el primer largometraje de León Siminiani se muestra deudor de una larga tradición documental que se remonta a esos documentalistas exploradores que se lanzaban a indagar en tierras inhóspitas. Pero también muestra influencias por esas sinfonías urbanas en las que la ciudad se convertía en auténtica protagonista, como cuando se limita a observar ciudades como Calcuta o Varanasi, dejando que éstas hablen por sí solas.

  En definitiva, Mapa es una película de amor que parte de una idea ya explotada por el director en dos de sus cortometrajes: Zoom (2005) y Límites: 1ª persona (2009). Pero, sobre todo, es una película de amor por el propio cine, por su lenguaje, por sus posibilidades… Es la historia de un Siminiani que quiere terminar una película, y que termina por filmar uno de los mejores documentales españoles de los últimos años.

 

 

 

TAMARA MOYA

 

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