La secuencia del día: El último

Por Tamara Moya.

La secuencia de hoy pertenece a la película El último (1924), dirigida por F. W. Murnau. El filme retrata el descenso laboral, y con él, la pérdida de una cierta posición social de su protagonista, que pasa a ser relegado a la limpieza de los lavabos de un hotel del que un día fue portero. Se trata de una de las películas más auténticamente expresionistas del director alemán, ya que hablamos de expresionismo como distorsión de la realidad a partir de la subjetividad del personaje. Para reflejar esa subjetividad el director pone en marcha una suma de recursos que no terminan por quedarse en el simple empleo del plano subjetivo.

      En estos minutos el protagonista ya ha perdido su puesto como portero, y con él, su uniforme (en torno a este elemento giran una serie de mensajes que nos remontarían a ese período de entreguerras en una Alemania que se convertirá pronto en escenario del nazismo). No obstante, el personaje ha ocultado este hecho y ha robado su preciado traje, el cual se pone para regresar a casa y seguir fingiendo su labor como portero. En este momento nos encontramos en la boda de la que intuimos que puede ser su hija o sobrina, y en la cual el personaje sigue manteniendo su estatus ante la comunidad de vecinos.

       Destaca aquí la representación del estado de embriaguez del protagonista, así como la construcción onírica que realiza Murnau para representar un sueño que tiene el personaje, en el que éste sigue siendo fuerte y mantiene su puesto como portero. De este modo, para reflejar las consecuencias de la bebida, el director quiere hacer que todo dé vueltas alrededor del personaje, y emplea para ello una plataforma en la que coloca en un extremo al actor y en el otro la cámara. Por otro lado, en la secuencia onírica se emplean ópticas que deforman la realidad, así como la cámara en mano o steady cam para poder ir viendo a todos los huéspedes del hotel sorprendidos ante la fuerza del portero.

       La pericia técnica de Murnau y su cámara desencadenada se pone de manifiesto finalmente con un travelling de retroceso combinado con un travelling vertical que intenta representar el sonido de una trompeta. En definitiva, se trata de una secuencia muy ostensible a nivel visual y de puesta en escena que pretende transmitir los sueños y estados de ánimo subjetivos del personaje.

 

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