LOS JUEVES, CINE MUDO EN EL MUSEU FUNDACIÓN JUAN MARCH, EN PALMA

“LOS CUATRO JINETES DEL

APOCALIPSIS” (1921), DE

REX INGRAM, CON RODOLFO VALENTINO

*Será presentada por Román Gubern  

 

En jueves sucesivos: “El demonio y la carne” (1927), con Greta Garbo; “El séptimo cielo” (1927), con Janet Gaynor; y “Vírgenes modernas” (1928), con Joan Crawford.

 

 

 

El jueves 11 de abril, en el Museu Fundación Juan March, en Palma, se inicia el ciclo LOS JUEVES, CINE MUDO, con la proyección de The Four Horsemen of the Apocalyps (Los cuatro jinetes del Apocalipsis, EE UU, 1921. 132 minutos), de Rex Ingram, con Rodolfo Valentino y Alice Terry, la primera de las cuatro de que consta este ciclo dedicado al Melodrama y star-system del cine mudo norteamericano y que coordina el catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona Román Gubern.

 

Cada película contará con la presentación de un especialista. El propio Román Gubern se ocupa de la primera sesión, el próximo jueves 11 de abril (presentación a las 19 horas, proyección de la película a las 19,30 horas: en el salón de actos del Museu con entrada libre hasta completar el aforo).

 

Gubern ha escrito un texto general para el ciclo: “El cine forjó un lenguaje visual durante su etapa de arte mudo, que duró aproximadamente tres decenios. En este periodo se vertebró la gramática de las imágenes en movimiento. Y uno de los géneros que más galvanizó a las masas fue el melodrama, género que derivaba de modo directo de la novela y el teatro románticos, con su escenificación de amores y desamores apasionados. El melodrama cinematográfico desplegó su escenario de turbulencias amorosas, ilustradas por la fotogenia magnética aportada por los primeros planos de los rostros de los actores, columna vertebral del star-system. La pantalla se convirtió en un anzuelo para la mirada, permitiendo que el público pudiera soñar despierto.”

 

*Jueves 11 de abril:

The Four Horsemen of the Apocalyps (Los cuatro jinetes del Apocalipsis, EE UU, 1921. 132 minutos), de Rex Ingram, con Rodolfo Valentino y Alice Terry. Presentación: Román Gubern.

 

Dirigida por Rex Ingram, se basó en una novela de Blasco Ibáñez, que relató la escisión de una familia en su rama francesa y alemana a raíz de la Gran Guerra. Su versión cinematográfica supuso el fulgurante lanzamiento como estrella del emigrante italiano Rodolfo Valentino, que hasta entonces había trabajado como figurante o actor secundario. Valentino introdujo el arquetipo del latin lover en el cine, y se lució en el film bailando un tango memorable con Alice Terry. Se convirtió en la película más taquillera de la producción norteamericana hasta aquella fecha.

 

*Jueves 18 de abril:

Flesh and the Devil (El demonio y la carne, EE UU, 1927. 116 minutos), de Clarence Brown, con Greta Garbo y John Gilbert. Presentación: Joan Carles Oliver, profesor de la Universidad de las Islas Baleares.

 

Fue la película norteamericana de Greta Garbo, que la convirtió en Divina. Interpretó a una femme fatale, capaz de arruinar las lealtades masculinas, pero su erotismo fue muy estilizado. La interpretó junto a John Gilbert y en dos escenas famosas reinventó la técnica del beso ante la cámara.

 

*Jueves 25 de abril:

Seventh Heaven (El séptimo cielo, EE UU, 1927. 103 minutos), de Frank Borzage, con Janet Gaynor y Charles Farrell. Presentación: Toni Bestard, director de cine.

 

Dirigida por Frank Borzage, mostró el amor sublime entre dos seres marginales, un limpiador de cloacas que vive en una buhardilla, “cerca de las estrellas”, y una chica abandonada. André Bretón lo convirtió en un film fetiche para los surrealistas. Creó la pareja ideal formada por Janet Gaynor y Charles Farrell, quienes entre 1927 y 1933 interpretaron una docena de films juntos.

 

*Jueves 2 de mayo:

Our Dancing Daughters (Vírgenes modernas, EE UU, 1928. 97 minutos), de Harry Beaumont, con Joan Crawford y Anita Page. Presentación: Agustín Fernández Mallo, escritor.

 

Dirigida por Harry Beaumont, lanzó a la actriz Joan Crawford al estrellato cuando empezaba a despuntar el cine sonoro. En ambientes elegantes de la Era del Jazz desplegó la atractiva frivolidad de sus jóvenes, bailarines empedernidos, contrapunteada con penas y fracasos personales, en vísperas del estallido de la Gran Depresión.

 

 

 

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