Niños del desahucio, niños del escrache

Por Teresa R. Hage

 

Teresa Hage, EntreTanto

 

Asisto con sorpresa estos días a los debates que se están generando en torno a los escraches en las tertulias televisivas y veo con tristeza cómo se utiliza a los niños de manera infame para poner a la opinión pública en contra de los ciudadanos que se manifiestan pacíficamente por sus derechos. Me escandaliza que la mayoría de los tertulianos articulen su discurso en contra de los escraches utilizando de manera perversa el tema de la protección a la infancia. Hasta Felipe González se pronuncia al respecto con la obviedad de que “ningún niño, independientemente de quién sea su padre, debe ser presionado a la puerta de su casa”. ¡Claro que ningún niño debe ser víctima de violencia de ningún tipo y debe ser protegido por cuantas leyes sean necesarias en cualquier situación que ponga en peligro su desarrollo normal! Esto es indiscutible. Pero me pregunto por qué nadie ha alzado la voz para proteger a los niños que también están siendo “presionados a la puerta de su casa” para echar a sus padres a la calle,  niños que ven cómo la Policía arrastra por los suelos a sus progenitores y cómo les expulsan a patadas de sus hogares. No he oído todavía a ningún político ni tertuliano quejarse o siquiera citar la realidad tan dura que están viviendo estos pequeños. Los niños del desahucio han sido apartados del debate y han sido sustituidos por otros niños, los niños del escrache.  ¿Alguien piensa en  los niños desahuciados?,  ¿es que estos pequeños no asisten indefensos, desconcertados, confundidos al sufrimiento y la vergüenza de unos padres que se han quedado sin trabajo y que, a causa de ello, van a perder también su hogar, su dignidad y algunos hasta su vida?, ¿alguien ha pensado que algunos de estos críos pueden ser separados drásticamente de sus familias y enviados a orfanatos?, ¿alguien se ha preocupado por el futuro de esos chiquillos desamparados y por las secuelas psicológicas que va a dejar en ellos este drama social?

Una trágica realidad y un destino incierto el de estos niños que no parece preocupar a políticos de ningún signo. Y para colmo, cuando la ciudadanía, solidarizada con el drama de los desahucios, sale a la calle y  protesta, ¡se la tacha de antisistema y de violenta! ¿Y la otra violencia?, ¿no es más violento el modo en que se arroja a las familias de sus hogares?, ¿sufre acaso menos este niño que el que oye gritos por fuera de su casa?, ¿por qué se habla tanto del impacto que puede producir en los “niños del escrache” las manifestaciones a la puerta de su hogar y apenas se menciona a los “niños del desahucio” cuya realidad es mucho más cruel?  ¿Por qué se les silencia?, ¿se ha tomado alguna medida parlamentaria para proteger a los niños del desahucio? NO. De los desahuciados que se ocupe Cáritas…

Los niños del desahucio sufren en silencio, la ciudadanía protesta democrática y pacíficamente, la Iglesia hace la labor social que tendría que hacer el Gobierno y mientras, la política se deja representar por personajes como el tal Sigfrid Soria que, cual héroe wagneriano, se pone a soltar lindezas en Twitter: que si alguien del escrache agrediera a sus hijas “le arranca la cabeza”… Que si las pegatinas de la PAH son las estrellas de David que pintaban los nazis… Que si los tuiteros perroflautas son más cobardes que los del ku klux klan…  Que se sepa ningún manifestante ha agredido a nadie y menos a un  niño. Sin embargo, el lenguaje del tal Sigfrid sí que parece cercano a la ideologíaa nazi y su pretensión de “romper cabezas” parece más propia del ku klux klan que la actitud pacífica de los manifestantes. Y como remate, escribe “ostia” sin “h”, para que quede constancia del nivel cultural de la clase política.  Y me pregunto yo, qué haría este señor si fueran a echarlo a patadas de su casa  y sus hijos lo presenciaran, ¿escribiría después un tweet diciendo que le iba a dar una hostia al juez o a arrancarle la cabeza a un policía?

En medio de este escenario de enfrentamientos y hostilidades, los niños se están quedando sin comida, sin hogar, sin familia y nadie habla de ellos, parece que hemos aceptado su fatal destino y los hemos abandonado a su suerte…

La sociedad se resquebraja y los políticos no se dan cuenta de que estamos ante una crisis demasiado profunda y que hay que tomar medidas y proteger a los más débiles antes de que sea demasiado tarde. Ahora me viene a la memoria la espléndida adaptación de John Ford de “Las uvas de la ira” de Steinbeck, ambientada en los años de la Gran depresión americana, y las hermosas palabras que Henry Fonda, en su papel de Tom Joad,  pronuncia en ella:  “Estaré en todas partes, en la oscuridad, allí donde puedas mirar. Donde se luche para que los hambrientos puedan comer, estaré allí. Allá donde un policía haya apaleado a un inocente, yo estaré. Allá donde los niños rían al sentir hambre, estaré. Y allá donde los hombres coman de la tierra que trabajan, y vivan en las casas que levanten, también estaré allí”.

 

foto niños

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