En tierra de sangre y lágrimas: mitos y verdades del conflicto palestino

 Por Héctor Anaya

 

Las principales potencias mundiales quieren alterar la Historia y olvidar partes de ésta, ¿qué ocurre en Palestina?

 

Palestina, considerada por muchos Tierra Santa, une las tres religiones más importantes del mundo, ha sido y es el punto de encuentro de diversas culturas desde hace cientos de años. Pese a poseer grandes atractivos turísticos, como Jericó, Jerusalén o Belén, si por algo es conocida actualmente Palestina es por el conflicto que en ella está teniendo lugar y del que la gran mayoría de medios de comunicación se hacen eco, y no siempre con una correcta veracidad y rigor periodístico. ¿Cuándo empezó este conflicto? ¿Por qué? ¿Qué hay de real y falso en lo que los medios y la opinión pública nos intentan hacer creer?

Antes de intentar realizar una aproximación al asunto es necesario destruir una serie de falsos mitos que se han ido creando alrededor del conflicto palestino-israelí. En primer lugar, no se trata ni de un conflicto milenario ni de una disputa religiosa, ya que el conflicto es totalmente político e, históricamente hablando, es reciente en la historia contemporánea (podría decirse que sus inicios datan de 1945). Además, tampoco se trata de un choque de civilizaciones ya que hasta que el sionismo se desarrolló plenamente a consecuencia del holocausto nazi, judíos y musulmanes habían convivido sin grandes altercados en la zona que hoy comprende Palestina.images (8)

Bien, una vez aclarados estos puntos considero necesario disipar algunas dudas creadas, en su mayoría, por los medios de comunicación y la opinión pública actual. Estas dudas son, principalmente, de significado. En lo relacionado al judaísmo es necesario especificar que judío es todo aquél que profesa la religión judía, mientras que israelí es el gentilicio de Israel y el sionismo es un movimiento colonialista nacido en el siglo XIX y que propugna la creación de un Estado propio y exclusivo para los judíos. Por ello, se puede afirmar sin temor a errar que no todos los judíos son sionistas ni defienden la creación de un Estado propio, del mismo modo que no todos los cristianos son católicos. En lo concerniente a los palestino, es necesario señalar que palestino es el gentilicio de Palestina, musulmán quien profesa la religión musulmana y árabe es una comunidad lingüística de la que forman parte los palestinos. Por tanto, no todos los palestinos son musulmanes. A partir de aquí todo lo que diga referente a judíos será refiriéndome a los sionistas que son los que originaron el conflicto palestino-israelí, no tiene nada que ver con la religión judía, ni pretende desprestigiar dichas creencias que son tan respetables como otras cualquiera.

Antes de empezar a buscar los orígenes del conflicto con el fin de poder llegar a entenderlo, creo conveniente disipar prejuicios que pudiera tener algún lector, inculcados por los medios de comunicación y los poderes políticos, a esto lo llamaré “la gran invención del pueblo judío”. Los judíos hicieron una especie de “secuestro” de las escrituras de la Biblia con el fin de dar algún tipo de legitimidad a sus actos y buscar algún tipo de justificación para el sionismo; basándose en las Sagradas Escrituras divulgaron el mito de la diáspora (expulsión de los judíos de Palestina por parte de los musulmanes) cosa que es totalmente incierta, dado que lo único que sucedió fue la prohibición, durante la época romana, de que los judíos entraran en Jerusalén. Del mismo modo, el hebreo se reinventó para poder ser usado oralmente y legitimar el llamado “Estado judío”. Además, para legitimar el sionismo, se suele decir que Palestina era una tierra vacía y por lo tanto se respalda la idea de que hay “un pueblo sin tierra (judío) para una tierra sin pueblo (Palestina)”. Esto se justifica en el hecho de que, tradicionalmente, el pueblo palestino era un pueblo de nómadas por lo que no tenían apego a la tierra y, por ello, no debía de importarles abandonarlas. Me parece apropiado señalar ciertas incoherencias de los sionistas que, según parece, se basan en supuestos fragmentos de la Biblia y la Torá a su antojo, ya que, según las Escrituras judías, antes de que éstos obtengan la nación judía debe llegar el Mesías, pero los sionistas no le esperan.

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Antes de Hitler, la mayoría de judíos no estaba a favor del sionismo, pero a partir de la II Guerra Mundial y del exterminio sistemático de parte de la población judía, aumenta en gran medida el porcentaje de judíos afines al sionismo y el movimiento comienza a recibir el apoyo de las principales potencias europeas, especialmente de Reino Unido o Francia, que bajo ningún concepto estaban dispuestas a recibir a los judíos y debían solucionar la llamada “cuestión judía”. En 1948 se produce un intento de expulsión masivo de la población no judía de Palestina que los poderes políticos y los medios de comunicación parecen haber olvidado al tratar el conflicto palestino-israelí. Además, la ONU apoyó en 1947 la división de Palestina en dos partes: una judía y otra musulmana, lo que los sionistas aprovecharon como punto de partida para ir ganando terreno. Con esta medida, la ONU violó su carta constitutiva en lo concerniente a Palestina. Con ello se produjo en 1948 la Nakba, palabra árabe para designar el éxodo masivo de población palestina musulmana que debió abandonar sus hogares bajo la presión de la ONU, además de que miles de palestinos fueron asesinados y hubo 35 grandes masacres.

En la actualidad la mitad de los seis millones de palestinos que habitan el territorio en conflicto son refugiados y mientras tanto, Israel sigue negando todo tipo de responsabilidad y la ONU y demás órganos internacionales, que se vanaglorian de luchar por los derechos humanos y la libertad e igualdad de todos los pueblos, han sido incapaces de llegar a un acuerdo o hacer cumplir sus resoluciones con lo que la duración del conflicto ha ido acrecentando los motivos de tensión y dificultando la búsqueda de soluciones satisfactorias para ambas partes.

Palestinian youths throw stones during protest in Baqa Ash-Sharqiya

De esta forma, si Israel niega la Nakba, impidiendo que los medios de comunicación y los libros hablen de ella, y el resto de Estados del planeta parecen haberlo olvidado; es imposible que se llegue a una solución satisfactoria del conflicto. Además, los israelíes llevan a cabo una campaña propagandística y de educación que intenta mostrar al palestino como el “malo” de la historia, cuando quien está siendo atacado, segregado y asesinado es el  pueblo palestino.  Los palestinos tienen vetado el acceso a ciertas ciudades, prohibido el casarse con judíos, deben andar por calzadas diferentes a las usadas por los judíos (en muchos casos deben caminar por veredas y caminos embarrados), sufren pintadas y ataques continuos, como el que les tiren basura o aceite hirviendo desde las ventanas cuando pasan y, como en el apartheid sudafricano, los musulmanes son considerados ciudadanos de segunda y tercera. No debemos olvidar que los musulmanes se encuentran cercados por el “muro de la vergüenza” al que algunos intentan llamar “muro de seguridad”, probablemente, para intentar quitar hierro al asunto y acallar sus conciencias que deberían estar llenas de pesar por mantener un conflicto totalmente injustificado, debido principalmente a motivos económicos (EE UU, puedes darte por aludido).gaza2

En mi opinión, los judíos (sionistas, aquellos que defienden y promueven las atrocidades llevadas a cabo en Palestina, no el resto de la comunidad judía) han pasado de ser víctimas a verdugos, asesinos despiadados sin ningún tipo de miramiento hacia el oprimido palestino. Eso sí, a los sionistas se les da muy bien buscar excusas y decir que los continuos bombardeos sobre Gaza son debidos a la presencia de terroristas, ¿Acaso no son los israelíes con todo lo que hacen los que deben ser tachados  de terroristas?

El lector puede alegar que el palestino también comete atrocidades y agresiones hacia la comunidad israelí. No le culpo si piensa tales cosas, ya que la comunidad internacional, en especial países como EE UU, se ha encargado de mostrar al israelí como la víctima y a distribuir informaciones e imágenes descontextualizadas en las que parece que el gran “monstruo” es el palestino (un “monstruo” que se defiende con palos y cócteles molotov de un ejército armado y con tanques). En este contexto, el hecho de que aparezcan  imágenes de palestinos lanzando piedras para defenderse pasa a ser algo meramente simbólico, una imagen con la que el musulmán pretende mostrar que sigue luchando a pesar de que todo esté en su contra.palestina

¿Por qué, se preguntará el lector, una gran potencia como EE UU defiende semejantes atrocidades y barbaries si siempre se define como el país de la libertad y garante de los derechos humanos? La respuesta es, en mi opinión, muy sencilla. Básicamente los motivos que llevan a EE UU a suministrar tanques y armamento, así como capital y otras ayudas al pueblo israelí, son los intereses económicos (¿es la primera vez que EE UU se adentra en un conflicto por motivos económicos? Por desgracia, todos sabemos que no). En EE UU, muchos grandes empresarios son de origen judío por lo que la intervención norteamericana en este conflicto no ha de ser algo excepcional. Asimismo, Israel tiene gran influencia en las políticas estadounidenses hacia Medio Oriente.

Ahora, está en manos del lector considerar quiénes son los “buenos” y quiénes los “malos” en este conflicto y saber a quiénes se les deben pedir responsabilidades. Muchos lectores censurarán mi falta de objetividad en el artículo y considerarán que en un conflicto como éste no se debe posicionar nunca nadie tan abiertamente ya que no hay buenos ni malos del todo. A todos ustedes les pido disculpas por mi mala labor periodística y mi falta de profesionalidad pero creo que ante ciertas injusticias y conflictos con desproporciones de fuerza tan enormes quien no se posiciona está dando la razón al fuerte que, en incontables ocasiones, suele ser quien oprime injustamente al débil.

 

Twitter: hectoranaya94

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