En el 85 aniversario del nacimiento del Che Guevara recordamos su lado deportivo: su pasión por el rugby

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Figura emblemática de las luchas revolucionarias alrededor del mundo, Ernesto Guevara guarda en su historia un lugar especial para el deporte. Fue el rugby la disciplina que atrajo al guerrillero,  la misma que practicó de forma entusiasta durante su juventud.

Ernesto gustaba de mantenerse en forma pese al asma que padecía. Por ello, muy joven se inició en la práctica de varios deportes en su natal Rosario. Esgrima, patinaje, natación, equitación, boxeo… el Che era un atleta, aunque según su propio padre, no contaba con gran condición física.

Los inicios de Guevara en el rugby se dieron en el equipo Estudiantes. Era 1942 y contaba con 14 años de edad. En enero de 1947, la familia se traslada a Buenos Aires, donde Ernesto se dedicó principalmente a entrenar y jugar su disciplina favorita. Su calidad como jugador le llevó a las reservas del San Isidro Club, centro que su padre había ayudado a forjar, hasta que su problema de asma crece y dejado de lado.

Contra los deseos de su familia, el Che siguió buscando un equipo. Así pues, fue reclutado por el Ypora Rugby Club. “Me gusta el rugby. Aunque reviente, voy a seguir jugando”. Ernesto estaba completamente entregado a, su entonces,  mayor pasión.

Su último club fue el Atalaya Polo. Durante esa época, con ayuda de su hermano y varios amigos, edita la revista “Tackle” (1950), donde firma bajo el seudónimo de Chang-cho, del que más tarde se derivará su apodo “Chacho”, ganado por su aspecto sucio y descuidado.

Tackle es considerada la primera publicación especializada en rugby de Argentina. La revista, que aparecía cada sábado, no era sólo de números; Guevara realmente tenía una pluma fina para analizar el juego y hasta hacer prospectiva para buscar la forma de popularizar todavía más aquella disciplina, pensando que el estilo europeo podría atraer más adeptos en su país natal.

Durante su estancia con el Atalaya Polo, el Che pudo tener una pequeña venganza deportiva en contra del equipo que le expulsó debido a su condición asmática: el San Isidro.

Ambos clubes se enfrentaron a mediados de 1949. Con el sentimiento de revancha, Ernesto se entrega al 100% en el duelo que su club venció por 6-3 al San Isidro, marcando el “try” ganador. Por fin, el “Chancho” se había desquitado.

Atalaya fue el último paso de Guevara con el rugby, pues tiempo después se embarcó en varios viajes que comenzaron a convertirlo en el “Che”, guerrero revolucionario de fama mundial.

A 85 años de su nacimiento, recordamos el lado deportivo de Ernesto Guevara, unos de los personajes más representativos del siglo XX
 

Sin Embargo

 

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