Dormir en un faro a 50 km del litoral de Estados Unidos

 

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Frying Pan Shoals Light fue hace años un faro que avisaba a los buques sobre la presencia de bancos de arena y arrecifes. Hoy es un bed & breakfast para intrépidos viajeros, sobre todo para los amantes de la pesca, del buceo, o simplemente del mar.

 

Los viajeros en busca de experiencias distintas son insaciables. Y a ellos les dedicamos este artículo, que les propone una aventura diferente durante su estancia en Estados Unidos. Se trata de pasar un par de noches en un faro situado a más de 50 km de la costa, y a más de 25 metros sobre el nivel del mar.

El faro, conocido bajo el nombre de Frying Pan Shoals Light o Frying Pan Tower, se alza frente al litoral de Southport, en Carolina del Norte. De larga tradición pesquera, esta localidad es conocida por su encanto, que ha servido de escenario a varias producciones televisivas y cinematográficas. Los ejemplos más populares son la serie ‘Dawson crece’ y la terrorífica saga de ‘Sé lo que hicisteis el último verano’.

El Frying Pan Shoals Ligtht fue construido en 1964 por la Guardia Costera de Estados Unidos, y en su día avisaba a los buques de la presencia de bancos de arena y arrecifes en la zona. Sin embargo, con la llegada de los GPS su función quedó obsoleta. Además, no se había sometido a ninguna restauración y el paso de tormentas y huracanes lo había dejado en un estado deplorable.

Al resultar inútil, la Guardia Costera decidió desprenderse de él. Para ello lo lanzó a subasta, y tras varias idas y venidas, un tipo llamado Richard Neal lo adquirió por 85.000 dólares en 2010. Desde entonces ha dedicado grandes esfuerzos a su rehabilitación con la ayuda de voluntarios. Y para conseguir fondos, ha habilitado parte del recinto como un curioso bed & breakfast.

Hoy el Frying Pan Tower dispone de 8 habitaciones y capacidad total para 14 huéspedes. Dispone de todas las comodidades, pero renuncia a los lujos habituales de un hotel en tierra firme por la evidente falta de espacio. Los clientes pueden disfrutar de televisión y wi-fi en las habitaciones, lavabos, cocina, comidas básicas incluidas e incluso una zona de recreo con minigolf de bolas biodegradables. Pero no hay restaurante, así que los clientes de gran estómago deben llevarse provisiones si calculan que querrán picar entre horas.

Al Frying Pan Tower se puede llegar en barco o en helicóptero, ya que dispone de una pista de aterrizaje en su azotea (a casi 30 metros sobre el nivel del mar). Quienes deseen incluir el bote en el precio deberán pagar 498 dólares por persona, mientras que el coste sin incluir el transporte se reduce a los 300 dólares por cabeza. En cualquier caso el precio incluye tres días y dos noches en el hotel y todas las comidas.

Todas las habitaciones del faro disponen de vistas al mar, e incluso se puede elegir si se prefiere contemplar la salida o la puesta de sol. Además, la zona es ideal para la práctica de la pesca y el buceo, servicios que se pueden contratar a parte.

Hay que tener en cuenta, de todos modos, que lo que se ofrece es una experiencia de aventura. Y que aunque el lugar es cómodo y acogedor, no es un cinco estrellas y está sujeto a ciertas particularidades. Al ser un recinto aún en proceso de restauración, hay zonas vetadas a los visitantes por seguridad. Nada más llegar deberán firmar un documento de exención de responsabilidades, ya que las imprudencias en la mar se pagan caras y el sr. Neal no quiere verse obligado a abonar su precio. En cualquier caso, pasar una gran experiencia es tan fácil como obedecer los consejos y evitar las zonas no seguras.

Si os apetece vivir algo realmente distinto y planificáis un viaje por la Costa Este de Estados Unidos, este lugar es un ‘must’ en vuestro cuaderno de ruta.

 

 

Meritxell Fandiño/http://www.dondeviajar.es/

 

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