Roland Garros comienza este domingo con la magia de la arcilla parisina; Nadal defiende su título

Por Francisco Espinosa

Humphrey Bogart parado frente a Ingrid Bergman, le dice que se tiene que ir en aquel avión. La tierna mirada de la rubia se niega mientras el porte del caballero suelta una frase para la historia: “Siempre nos quedará París”. La arcilla más sagrada y esperada de todo el circuito de la ATP y la WTA saltará con acento francés este domingo. “Casablanca” es para muchos la mejor película en la historia del cine, Roland Garros es para muchos el mejor torneo del mundo.

París reunirá a los mejores tenistas del planeta. Con todo el porte de Grand Slam, Roland Garros repartirá en total poco más de 21 millones de euros en premios. Sin embargo, no es el dinero el principal motivo para querer jugarlo. Solo algunos saben lo que significa ganarlo. Después del cheque, la carrera de aquel tenista triunfador capaz de dominar esa mítica arcilla, cambia por completo. Su nombre se coloca en la historia.

 

5335652-564x607Foto EFE

 

Rafael Nadal ha probado esa sensación siete veces, es el tenista con más victorias del glamouroso torneo en la era abierta. Con una impecable forma física, el español ha regresado con nuevos bríos después de que sus rodillas le pidieron descanso por unos meses. Con sendas victorias en Madrid y Roma, la vuelta del mallorquín en plena temporada de arcilla deja un libreto perfecto para que su imponente zurda siga pegándole duro a la bola y continúe haciendo historia.

Como campeón defensor, el español intentará tomar el camino de cada año que ganó. Con la forma física en ascenso, Nadal llega pleno tras borrar de Roma al suizo Roger Federer. En su hábitat natural, Roland Garros llega en el momento justo. Con la intención de retomar los lugares perdidos en el ranking, Rafa buscará defender su título y ganar su octavo torneo de Grand Slam en París. Las circunstancias parecen servidas como lo había planeado el español. Sin embargo, como ha sido una costumbre desde el año pasado, sus rodillas tienen la última palabra.

Serena Williams roba en el ranking de las mujeres. La estadounidense se ha posicionado como un portento de juego y una fortaleza mental tan avasalladora como el rendimiento físico. La menor de la Williams ha logrado hacerse un lugar más allá del deslumbramiento que provocó su hermana Venus y que la cubrió por años. Con un montón de accesorios femeninos colgándole de cuello y orejas, es el tenis de Serena lo que más llama la atención de los aficionados.

Con la estadounidense número uno del mundo dominando el circuito, Roland Garros se presenta para tratar de ponerle un alto. Maria Sharapova pudo dedicarse a provocar suspiros mientras camina, habla, come y respira. A diferencia de Anna Kournikova, la belleza de Maria es tan equiparable con su juego. Siendo campeona de Roland Garros en 2012, pudo ahuyentar la mala racha en este Grand Slam y reafirmar su status de ganadora. Sharapova saldrá a la arcilla parisina con la firme intención de ser bicampeona y recortar un poco la distancia con Serena en el ranking.

 

 

Para los amantes del tenis, Roland Garros tiene aires emblemáticos que ningún otro torneo tiene. Paris comienza a coquetearle al verano asfixiante europeo con el complejo deportivo preparado lleno de transeúntes que abarrotan las canchas centrales y las 18 alternas. Hombres y mujeres por el baño de gloria en la eterna capital francesa. “Siempre nos quedará Paris”, dijo Bogart. El mundo del tenis se tomó en serio la frase y en mayo le regala al planeta aire fresco de la ciudad más hermosa del orbe.

 

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