Carlos Edmundo de Ory (1923 – 2010). Sin permiso de ser ángel

Por Teresa R. Hage

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MELOS MELANCOLÍA
[1999]
Carlos Edmundo de Ory

 

EFIGIE GENESÍACA

Hace ya mucho tiempo que vivo boquiabierto
Pero no es un bostezo perpetuo sino estigma
como si Dios me hubiera dado un puntapié
Y en este alto honor se funda mi cabeza
Llevo a hombros un hombre o llevo qué
En fin desde que eres un títere mortal
que se hizo sangre al dar consigo en tierra
la risita de monstruo te encumbra sábelo
¡Ojalá que no llueva en mi cara ya nunca!
Transeúnte del puente colgante a dónde vas
A los grandes teatros del amor y el dolor
sin traje de etiqueta acudo a toda hora
A mí me bastan mis andrajos de moaré
Tengo en mi alma un lazo carmesí
Incorregible azotacalles de las noches
adoro mis zapatos por su amabilidad
Aunque mi corazón brilla como el betún
viendo que tornasolo a solas con mi seda
me quedaré existiendo otro poquito más
Esperando que caiga mi novia de la luna
Libertino del ser hoy por hoy no me aburro
mientras muerto de risa opóngome
a la solemne tontería de este mundo
Se quemará mi vida no importa que mi que mi
tejido sea así más tierno que un ratón
hasta las lógicas cenizas de los huesos
De momento estás bien cuando no estás bien mal
y apenas si te duermes llora la almohada amada

 

 

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