ESTRENO MUNDIAL DE “MEMORIA DEL ESPEJO” DE JOSÉ MARÍA SÁNCHEZ-VERDÚ

El 14 de junio, viernes, Measha Brueggergosman y la Orquesta Titular del Teatro Real
ofrecerán un concierto con dirección musical de Sylvain Cambreling  

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Se escuchará la nueva obra de Sánchez-Verdú,  música para trombón y orquesta, con Simeón Galduf como solista. 

La soprano Measha Brueggergosman interpretará el ciclo de canciones de Poèmes pour Mi, de Olivier Messiaen. 

La segunda parte estará íntegramente dedicada a la Sinfonía fantástica, de Hector Berlioz. 

El próximo viernes, 14 de junio, a las 20 horas, dentro del ciclo Las noches del Real, se  estrenará la obra de José María Sánchez-Verdú (1968), Memoria del espejo, para trombón y orquesta, con la que el compositor andaluz vuelve al Teatro Real después del estreno de su ópera El viaje a Simorgh, en 2007. 

Para Sánchez-Verdú su nueva obra “es el juego con la memoria, los procesos de erosión, transformación y repetición en el tiempo, o los que nacen de la superposición de capas de recuerdos; todo ello en una propuesta meramente sonora y musical”. Simeón Galduf, que fue primer trombón de la Orquesta Sinfónica de Madrid, será el encargado de la parte solista, con la que Sánchez-Verdú prosigue su personal homenaje a los instrumentos que le son más queridos como Elogio del horizonte (Música para clarinete y orquesta, 2007), Elogio del aire (Música para violín y orquesta, 2007) y Elogio del tránsito (Música para saxofón, auraphon y orquesta, 2010). 

Completa la primera parte del concierto el ciclo de nueve canciones titulado Poèmes pour Mi, de Olivier Messiaen (1908-1992), estrenado en 1937 y dedicado a la primera esposa del compositor. Los textos, también de su autoría, son un homenaje a la espiritualidad del amor conyugal, como un camino hacía Dios. 

La soprano canadiense Measha Brueggergosman, que en  la temporada 2010-2011  ha interpretado el papel protagonista de Rise and Fall of City of  Mahagonny, volverá al Real con una partitura llena de hondura e intimismo, que contrasta vivamente con el rol Jenny Smith en la obra de Kurt Weil que la dio a conocer en Madrid. 

La segunda parte del concierto, dedicada a la célebre Sinfonía Fantástica de Hector Berlioz  (1803-1869), culminará La octava noche del Real, en la que Sylvain Cambreling estará una vez más al frente de la Orquesta Titular del Teatro Real (Orquesta Sinfónica de Madrid).

 

UN ESTRENO, UNA RAREZA Y UN ‘CLÁSICO’

 

En los últimos años he realizado una serie de obras para instrumentos solistas y orquesta en cada una de las cuales, aparte de acercarme a los instrumentos concretos y plantear una visión especial de ellos y su vinculación con la orquesta, he desarrollado ideas extramusicales, interdisciplinares al fin, que han dejado posos vinculados a las artes plásticas, a la filosofía, a la naturaleza en determinados aspectos…, y que al fin y al cabo no han hecho más que plasmar en sonidos y en el tiempo propuestas musicales que respondían a cuestiones de enorme interés para mí en cada momento. Elogio del horizonte (Música para clarinete y orquesta, 2007) se enfrentaba a los límites, al horizonte en nuestra percepción a partir de Chillida; Elogio del aire (Música para violín y orquesta, 2007) reflejaba un interés particular sobre ciertos fenómenos de la naturaleza y su plasmación en procesos musicales; en Elogio del tránsito (Música para saxofón, auraphon y orquesta, 2010) planteé llevar a puntos extremos la vertiente de interpretación del solista, su energía, junto a una plasmación del material musical centrada en el “tránsito” continuo como proceso musical y la reacción de la propia materialidad del instrumento ante la acción del intérprete. En Memoria del espejo (Música para trombón y orquesta) se ofrece, nuevamente, la búsqueda y articulación de otro campo de interés personal, siempre a través de un instrumento que adoro como el trombón, y que es el juego con la memoria, los procesos de erosión, transformación y repetición en el tiempo, o los que nacen de la superposición de capas de recuerdos; todo ello en una propuesta, como todas las anteriores, meramente sonora, musical. En ningún caso es imprescindible conocer los intereses e impulsos de que se nutre cada composición musical.

 

Memoria del espejo juega con imágenes, reflejos, ecos, repeticiones, desarrollos en capas y procesos de erosión. Así mismo, todas estas ideas, como en un espejo, son plasmadas en el espacio, de manera que el espacio y la memoria en el tiempo son las bases de la obra. Finalmente, la gestualidad y el movimiento en el espacio cierran la obra en un juego de recursos extremos en cuanto a la percepción musical por parte del oyente. Es un viaje a través de los vericuetos infinitos de numerosos espejos cada vez más fragmentados y multiplicados, como nuestra memoria y la percepción del tiempo y del espacio. Pero por detrás de todo ello solo hay música para un instrumento precioso unido a la respiración y la articulación casi lingüística de un intérprete junto a una cartografía de los miembros de la orquesta en un espacio predeterminado y puesto en movimiento. La obra está escrita y dedicada con mi admiración a Simeón Galduf, y contará además para el estreno con una orquesta de lujo y con la que tanta vinculación he tenido como es la Sinfónica de Madrid.

 

José María Sánchez-Verdú

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