El masaje sensitivo (y II)

Por Raquel Díaz Illescas

24. MASAJE SENSITIVO

 

Darnos cuenta de que nuestro cuerpo está vivo, de que siente, de que responde a estímulos, a veces resulta incomodo para algunas personas. Se sienten mal, pues lo sucio, lo prohibido, se encuentra muy presente en todo lo que pueda resultar placentero.

El masaje sensitivo, como ya decíamos la semana pasada, aborda estas cuestiones. La vivencia y el aprendizaje de este enfoque psicocorporal de contacto, incrementa la conciencia corporal, desanuda tensiones, crea un estado de relajación, desarrolla una respiración más natural y armoniza la circulación energética; todo ello estando presentes el aquí y el ahora.

 

A quién va dirigido:

El MS conviene a todas aquellas personas que se interesan en los beneficios del masaje, tanto en el plan personal como en el profesional.

Es un probado y muy eficaz coadyuvante en psicoterapia, en sexología, en algunos casos de recuperación neurológica, y en todos aquellos procesos donde el contacto y la consciencia corporal sean importantes.

 

El masaje sensitivo se puede llevar a cabo bien como un tratamiento a la terapia sexual o de pareja, o como una técnica a aplicar en aquellos momentos en que lo solicite un paciente.

 

Sus beneficios son altamente positivos, tanto para quienes  viven la sexualidad con ansiedad, miedo o culpa, como para quienes la viven de manera placentera, pues les permite seguir descubriendo otros aspectos de su sexualidad, así como la de su pareja.

 

El masaje sensitivo nos permite analizar:

 

  • Cómo nos relacionamos con nuestro cuerpo.
  • Nuestro auto concepto:
  • Enfrentarnos a nuestros miedos.
  • Dificultades o miedo a abandonarse en las relaciones sexuales.
  • Prejuicios y tabúes hacia la sexualidad.
  • Sentimientos de culpa y actitudes negativas hacia la sexualidad.
  • Cultivo de fantasías.
  • Negación al propio placer.

 

Aplicaciones

 

  • En el deseo hipoactivo: falta de deseo sexual (hombre/mujer).
  • Disfunción en el orgasmo: Anorgasmia (ausencia de orgasmo).
  • Disfunción eréctil.
  • Eyaculación precoz.
  • Vaginismo.
  • Dispareunia.
  • Baja autoestima.
  • Mejora de las relaciones sexuales.
  • Ausencia de fantasías sexuales.
  • Antiestrés.
  • Relajante.

Aprendamos a interiorizar, que relajarnos, disfrutar de nuestro cuerpo, de las sensaciones que éste nos ofrece, no es malo, ni perjudica la salud. Por el contrario, es altamente satisfactorio para nuestra vida emocional, física y social. Lo no saludable es la negación, los  sentimientos de culpa, los prejuicios. Solo nosotros y nosotras,  podemos elegir.

 

 

 

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Fdo.: Raquel Díaz Illescas.

http://sexualidadpositiva.blogspot.com/

Licenciada en Psicología.

Terapeuta sexual y de pareja.

Teléfono: 622673040

 

 

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