Los textos africanos de Joseph Conrad

Un volumen que incluye, además de El corazón de las tinieblas, sus diarios y correspondencia y también el relato La avanzadilla del progreso.

 

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Por Luís Martínez González

 

Los viajes a través del mar siempre han sido una aventura. Hoy día los riesgos se han reducido al mínimo pero hasta no hace tanto tiempo surcar los océanos requería un grado de audacia que no todo el mundo poseía. No es de extrañar, por tanto, que la narrativa de acción haya tomado muchas veces sus argumentos de ellos, tantas que incluso podríamos decir que ha dado lugar a un subgénero novelístico: los relatos de aventuras marinas. Maestros del mismo fueron Julio Verne o Emilio Salgari pero, sobre todo, tres autores que fueron marineros antes de dedicarse a la Literatura: Herman Melville, Jack London y Joseph Conrad.

El caso de éste último es más curioso aún, pues Joseph Conrad (Berdyczów, 1857-1924) era polaco y aprendió el inglés de mayor. Sin embargo, se convertiría en uno de los mejores prosistas de las letras británicas. Fue, además, un escritor tardío, ya que publicó su primera novela, La locura de Almayer, en 1895. Anteriormente había recorrido medio mundo como marino mercante realizando numerosos viajes a Asia.

Pero quizá el periplo que más lo marcó fue el que hizo al África Central en 1890 para dedicarse a recorrer el río Congo abasteciendo de suministros a las numerosas factorías europeas allí instaladas. Era la época del Imperialismo y la zona era una posesión del corrupto Rey de los belgas, Leopoldo II, sólo preocupado de extraer sus riquezas y que cometió allí todo tipo de atrocidades. Fruto de los horrores que Conrad vio en el Congo fue su novela  El corazón de las tinieblas así como otros textos, todos ellos recopilados ahora en un cuidado volumen por la editorial Meettok y traducidos por el también escritor Jon Bilbao.

El corazón de las tinieblas narra, básicamente, las peripecias de un grupo que se adentra en el interior del continente africano en busca de Kurtz, jefe de una explotación de marfil que ha desaparecido. La historia es contada por uno de los integrantes de la expedición llamado Marlowe que, en su trayecto, contempla todo tipo de atrocidades.

 

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Se trata, en suma, de una suerte de descenso a los infiernos, representados por un mundo en el que todos los valores de la sociedad occidental han sido sustituidos por la más pura brutalidad. Considerada una de las mejores obras de Conrad, es una dura crítica del Imperialismo que dominó todo el siglo XIX. Pero también constituye, muy al gusto del escritor polaco-británico, de una indagación en los recovecos del alma humana. No obstante, ha habido críticos como el autor nigeriano Chinua Achebe que la considera una obra racista porque – en su opinión- presenta a los africanos de forma despectiva.

Además, la edición de Meettok incluye una suerte de diario realizado por el propio Conrad durante su estancia en el Congo, algunos de cuyos pasajes le sirvieron posteriormente para la novela, y también la correspondencia que envió desde allí. Finalmente, el volumen se completa con un relato breve titulado La avanzadilla del progreso , que narra las desventuras que viven en África Kayerts y Carlier, dos pomposos empleados de una compañía colonial. Podría decirse que el libro que nos ofrece Meetok constituye todo un compendio de la experiencia africana de Conrad contada por él mismo, una etapa que le marcó profundamente y que a punto estuvo incluso de acabar con su vida, pues allí contrajo la malaria y, aunque se recuperó al regresar a Europa, sus secuelas le acompañaron siempre. El autor polaco es uno de los más destacados novelistas de la Literatura Universal y ahora podemos disfrutar con la lectura de ‘El corazón de las tinieblas’, una de sus obras maestras.

 

 

Fuente: The Literature Network.

Fotos: Pablo Sánchez y Ben Sutherland.

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