El lago de Bracciano, una refrescante escapada de Roma.

Por Jose Rasero

 

Lago Bracciano

 

Con las grandes ciudades hay que saber darse un respiro. La Roma monumental, histórica y turística no es que  sea muy extensa. Pero es abrumadora. Si somos afortunados y disponemos de tiempo es  aconsejable  (incluso imprescindible, diría) realizar alguna excursión por sus alrededores.  En el caso de la ciudad eterna –con mayor motivo en verano- una muy recomendable es escaparse a Bracciano:   pequeña  población de 17.000 habitantes a la que nos  podemos acercar en ferrocarril (desde las estaciones de Ostiense o Valle Aurelia)  en apenas cuarenta y cinco minutos.  También hay autobuses que parten junto a la estación de metro de Lepanto (Línea A). Para quien prefiera ir en coche lo adecuado es hacerlo por la via Càssia (saliendo en dirección norte desde Roma).

 

Calle Bracciano

Plaza Bracciano

 

Bracciano es una localidad de gran y medieval belleza, con un casco viejo repleto de callejuelas estrechas y empinadas, gente encantadora y mucho rinconcito por descubrir y donde perderse.  Sus más conocidos atractivos turísticos son el elegante Castello Orsini   y el lago de  Bracciano o lago Sabatino,  uno de los mayores de Italia, en cuyas orillas se levantan otras dos poblaciones también de origen medieval: Anguilara Sabazia  y  Trevignano Romano.

 

Castillo Orsini

 

El castillo Orsini-Odescalchi es un palacio señorial que fue construido sobre las estructuras defensivas anteriores. Hoy en día solo podremos visitar el ala oeste, con nueve salones de enorme encanto. Ha alcanzado renombre mundial por haber sido elegido como escenario para las celebraciones de bodas de algunos famosos (Tom Cruise y Eros Ramazzotti, entre otros). Desde la segunda planta las vistas son de impresión.

 

Lago detalle

 

El lago de Bracciano ocupa la cuenca de un cráter y sus aguas, hasta el siglo XVIII,  abastecían a la capital. Desde el pueblo podemos bajar a pie. Es una caminata sana, agradable  y con mucha naturaleza alrededor (la subida -aunque pueda parecer lo contrario- no se hace nada difícil, si nos la tomamos con calma, claro). Unas rigurosas leyes contra el vertido de residuos y la navegación a motor mantienen en perfecto estado de limpieza las apacibles aguas del lago,  lo que las convierte en lugar perfecto para la navegación a vela, en canoa o en tabla de surf, así como para el refrescante baño que nos hemos ganado.

Después podremos reponer fuerzas, a buen precio, en alguno de los establecimientos –mezcla de chiringuito y restaurante- que existen por la zona.

 

 

 

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