Matthias Sindelar y su dignidad; “El Mozart del fútbol” rechazó jugar con el equipo nazi y se convirtió en leyenda

Por Francisco Espinosa

 

matthiasFoto: Twitter

 

Con la genialidad de sus pies se forjó como una estrella en su país, con su forma de pensar se convirtió en leyenda. Miembro de uno de los primeros grandes equipos en la historia del futbol, Matthias Sindelar fue un revolucionario que adoptó la pelota como la última resistencia que habría de representar la dignidad que había en su ser ante el autoritarismo del peor régimen que ha visto la humanidad. Delantero centro de rasgos finos, fue el primer gran goleador dominante. Su velocidad en el regate conquistó a una naciente afición que poco a poco se entregaría a los placeres de patear un esférico en pos de un gol.

 

El Wunderteam (equipo maravilla), jugaba como nadie lo había hecho. La selección austriaca era dominadora total del fútbol en los años 30. De su legado se recuerda el toque preciso a gran velocidad y la capacidad de hacer combinaciones. Un juego en conjunto en tiempos de amateur. Todo el romanticismo de la pelota lo dejaron para el recuerdo, pero ningún campeonato. Víctimas del destino geográfico, sucumbieron ante la egolatría de una filosofía que traería la etapa más oscura que ha vivido recientemente el planeta. Sus goleadas a Suiza, Alemania y un partido que puso en aprietos a los ingleses en Londres, fue lo más cerca que estuvieron de la gloria.

 

En 1934, Sindelar lideraba a su muy buen equipo en el campeonato mundial organizado por Italia. En la primera fase, Austria arrasó con lo que venía estableciendo, causa de envidia para el resto del continente. Ya en semifinales, se enfrentaron a los anfitriones con Benito Mussolini en la grada observando a su escuadra. Como al resto de los equipos que se medían a la Azurra, los árbitros perjudicaron seriamente al cuadro austriaco por miedo a represalias. La orden del mandatario eran simples: El torneo había que quedarse en casa. Dos goles legítimos de Matthias fueron anulados. El Wunderteam se tuvo que conformar con el tercer lugar.

 

Dos años después ganarían la medalla plateada en los Juegos Olímpicos de Berlín. Preparado para el mundial de Francia en 1938, a Sindelar se le atravesó el Nazismo. El 12 de marzo de aquel año, a tan solo unos meses de la competencia, Alemania invadió Austria sin resistencia. Un ambiente festivo recibió a las tropas alemanas que eran bien vistas por la mayoría de la población. El régimen liderado por Adolf Hitler confiscó todo, desde edificios estatales hasta galerías de arte. Decididos a borrar todo el rastro del pasado, con el ejemplo de Mussolini cuatro años antes, se indicó que las selecciones de futbol se fusionarían para crear un equipo que fuera capaz de llamarse campeón del mundo.

 

 

sindelar Foto: Twitter

 

El estadio de Prater, en la ciudad de Viena, se realizó un partido amistoso entre los dos equipos antes de la desaparición de aquel equipo maravilla. En la grada, máximas autoridades nazis presenciaban el logro deportivo. Un ambiente de fraternidad en la ciudad reinaba como en una tensa paz, sin mucha gente consciente de lo que les deparaba el futuro. Uno de los pocos conocedores era Sindelar. El delantero se dejó de amistosos y lideró a su selección de toda la vida para que Alemania sufriera un baile futbolístico. Autor del primer gol, festejó con Karl Sesta el segundo tanto bailando frente a la grada. El futbolista de romperredes, se convertía en enemigo número 1.

 

Matthias nunca jugaría para Alemania. Esa victoria con su amada selección fue el último partido que disputó como profesional. A partir de aquel 3 de abril de 1938, se las ingenió inventando lesiones o como se le ocurriera para no asistir al mandato oficial del partido para representar al cuadro nazista. Hombre de principios, “El Mozart del futbol”, defendió sus ideales al rechazar cualquier índole con la atrocidad que Europa estaba viviendo. Amenazado por el Ministerio de Deportes, siguió con su filosofía.

 

Obligados a deshacerse de todos sus negocios, los judíos que vivían en Austria fueron despojados a precio miserable del patrimonio construido en toda su vida. Sindelar compraría el bar de un viejo amigo en 20 mil marcos. Una suma generosa que terminó por convertirlo en un objetivo por ser “amistoso con los judíos”, según la Gestapo. Fue perseguido provocando que durante largo tiempo se refugiara sin salir en su pequeño departamento e incluso tuvo un fallido intento de huida a Suiza.

 

El 23 de enero de 1939, a los 35 años, fue encontrado sin vida junto a Camila Castagnola, su novia italiana judía por inhalar monóxido de carbono. Como parte de su leyenda, existen tres teorías: Una manipulación de los nazis al sistema de calefacción, un suicidio por tanta presión del régimen y un accidente, como al final se determinó. La FIFA lo ha considerado como uno de los mejores jugadores en la historia, a su funeral asistieron más de 40 mil personas que a la par de sus goles y regates, recuerdan la dignidad de un hombre que le mostró al mundo que valía la pena luchar.

 

 

[Sin Embargo]

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