El Abierto de los Estados Unidos prepara todo priorizando la seguridad antes que el juego

Por Francisco Espinosa

 

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El próximo fin de semana, todo el accionar de seguridad estadounidense se entregará a un evento deportivo clave en el calendario del circuito de la ATP. El último Grand Slam del año llega a una ciudad que nunca descansa. Nueva York invita al goce total de los aficionados al deporte blanco. El Abierto de los Estados Unidos se juega en cancha rápida con todo el glamour digno de lugar, arropando a los tenistas. Los mejores jugadores del mundo, con raqueta en mano, competirán en un ambiente distinto.

 

Roland Garros tiene el toque parisino a sus espaldas. La superficie de arcilla sacrifica la velocidad por la precisión de la pelota. El Grand Slam francés ha sido dominado por jugadores versátiles que entienden muy bien el procedimiento que hay que domar. Entre tantos, Rafael Nadal ha hecho suyo a París. El nacido en Mallorca provoca delirios con su rendimiento físico. El español hace que la pelota corra rápido aunque el terreno de juego pida bajar el ritmo. A la par fue Serena Williams entre las mujeres quien reclamó, con su talento, su corona en su lugar favorito en el mundo.

 

Entre el olor del césped húmedo, Wimbledon se desarrolla en medio de una serie de símbolos que le dan un toque antiguo que sigue dignificando la historia de este deporte. Vestidos de blanco, los tenistas entran al aspecto tradicional. En la grada, los visitantes se sientan en los mismos lugares que han sido testigos de como ha ido evolucionando el tenis en un lugar donde el pasto determina nuevas formas de jugar. El dominio de la superficie da al ganador todo un protocolo de consagración muy al estilo británico. Andy Murray paralizó a la isla. El escocés se coronó campeón para el gusto de una sociedad que se lo exigía. En las mujeres, el éxito sorpresivo de Marion Bartoli, la encumbró para poder retirarse en paz.

 

openFoto: Twitter

 

Siempre a principios del año, en pleno enero, el abierto de Australia inaugura la temporada de los torneos grandes. Mientras en gran parte del planeta se madruga, los jugadores actúan bajo el sol fuerte de Oceanía en plena estación veraniega. El hemisferio sur registra condiciones propicias para que el circuito presente su primera carta fuerte. Novak Djokovic, el mejor jugador del mundo, comenzó este 2013 dejando en claro que era su momento. En la superficie veloz y dura, el serbio siguió con el ritmo que ya había mostrado. En la rama femenil, Victoria Azarenka provocó que los rumores sobre un dominio predominante desde el este de Europa en la WTA, se fortalecieran.

 

Como último acto, el US Open llega con toda la ideología norteamericana. Los actuales campeones del torneo, Novak Djokovic y Serena Williams buscan su segundo Grand Slam del año que termine por consagrar sus respectivas temporadas. El Corona Park, lugar donde se vivirán las emociones, ha sido resguardado por una constante rutina de revisión. La seguridad es un tema principal en Estados Unidos por las constantes amenazas que se reciben. Paranoia o precaución, el tenis se jugará en suelo rápido, mientras el ambiente tarda en llegar a la grada.

 

El 26 de agosto, Michelle Obama llegará a Nueva York para seguir con la campaña en contra del la obesidad. La esposa de Barak Obama ha intensificado los protocolos de seguridad ya de por sí extensos. Los asistentes pasarán por revisiones que miden radioactividad, las que detectan explosivos, siempre bajo la mirada de cámaras con reconocimiento facial. Estados Unidos, maestros del espectáculo, ponen en la cancha un show previo y después del partido. En cuestión de seguridad se entregan con la misión de que la pelota sea la principal protagonista. Del toque parisino de Roland Garros, los simbolismos de Wimbledon y el calor australiano, el US open prioriza el entorno antes que el juego.

 

obama1Foto: Facebook
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