Escritores en otra lengua

Por Luís Martínez González

Samuel Beckett

Samuel Beckett

 

Joseph Conrad, Samuel Beckett o Jack Kerouac son algunos de los autores que, por diversas circunstancias, han creado sus obras en un idioma diferente al suyo materno.

El dominio de una lengua, aunque sea la materna, siempre es tarea complicada. Al margen de los usos cotidianos, si profundizamos un poco, todos nos encontramos con alguna duda. De hecho, los estudiosos señalan que un hablante medio de cualquier idioma utiliza tan sólo las mil palabras más habituales de ésta. Y ello sólo en lo que respecta al vocabulario, sin referirnos a la semántica, la sintaxis o la pronunciación. En consecuencia, es fácil imaginar lo complicado que le resultará a un escritor crear obras en una lengua que no es la suya.

 

Sin embargo, los ha habido y muy brillantes por cierto. Algunos lo han hecho por obligación, a causa de que vivían exiliados en otro país. En cierta medida, es el caso de Mariano José de Larra (Madrid, 1809-1837), cuyo padre era afrancesado y, en 1813, con la derrota de las tropas napoleónicas, hubo de instalarse en Francia. El escritor, que contaba tan sólo cuatro años, olvidó por completo su lengua materna y, cuando la familia retornó a España en 1818, tuvo que volver a aprender el castellano.

 

405px-Joseph_ConradDiferente y mucho más complicado fue el caso del polaco Joseph Conrad (Berdyczów, 1857-1924), uno de los grandes prosistas de las letras británicas con novelas magistrales como ‘El corazón de las tinieblas’, ‘Lord Jim’ o ‘Nostromo’. Aprendió inglés de mayor y, además, en lo que respecta a la pronunciación, jamás lo dominó bien. Él mismo lo reconocía cuando señalaba: “Al escribir, lucho de forma dolorosa con esta lengua que siento que no poseo, sino que me posee a mí”. Y, ya que nos encontramos en las islas británicas, podemos hablar del irlandés Samuel Beckett (Dublin, 1906-1989), Premio Nobel de Literatura y uno de los creadores del llamado “teatro del absurdo” con la famosa ‘Esperando a Godot’, que escribía sus obras indistintamente en inglés y en francés. Precisamente un colega suyo, también cultivador de ese tipo de dramaturgia, el rumano Eugene Ionesco (Slatina, 1909-1994) ganó fama escribiendo en la lengua de Molière.

 

No obstante, también es cierto que el conocimiento de varios idiomas enriquece el estilo de un escritor al permitirle utilizar giros sintácticos y formas de cada uno de ellos. Quizá sea éste el caso de Vladimir Nabokov (San Petersburgo, 1899-1977), el famoso autor de ‘Lolita’, que dominaba, además del ruso, el francés y el inglés, éste último su idioma de adopción desde que emigrara a Estados Unidos en 1940.

 

Justamente un norteamericano, Jack Kerouac (Lowell, Massachusetts, 1922-1969), autor de ‘En el camino’ y sumo sacerdote de la “generación beat”, aprendió inglés a partir de los seis años. Hasta entonces, al ser sus padres emigrantes canadienses, tan sólo hablaba francés. Sin apartarnos de la lengua de Shakespeare, es curioso el caso de la danesa Karen Blixen (Rungsted, 1885-1962), más conocida como Isak Dinesen y famosa por ‘Memorias de África’: escribía sus obras en inglés y, posteriormente, ella misma las traducía al danés.

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Jack Kerouac

 

Pero más aún lo es el del germano-francés-hispano-mexicano (las cuatro nacionalidades llegó a tener) Max Aub (París, 1903-1972). Su padre era alemán y, en 1914, se hallaba en Valencia cuando estalló la Primera Guerra Mundial. Debido a su nacionalidad, no pudo regresar a París y toda la familia hubo de trasladarse a España. Aub aprendió el castellano con sorprendente rapidez y de una forma tan completa que, años después, declaró que no podría escribir en otra lengua que no fuera la española. Efectivamente, nos ha legado una obra abundante que aborda todos los géneros y en la que destaca su monumental pentalogía narrativa titulada ‘El laberinto mágico’. Todos estos escritores son ejemplos de que es posible crear una producción literaria de calidad en una lengua distinta a la materna pero hay muchos más.

 

 

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