El ‘New Look’ de Dior, ayer y hoy

 

 

El 12 de febrero de 1947 concluye el duelo impuesto a la moda tras una larga y cruenta guerra. Christian Dior, ligado al arte del dibujo, presenta en esa fecha clave su ‘Corola’, su colección debut en un París asolado que había perdido todo poderío artístico.

 

Modelo bar de dior

Modelo Bar

 

En ese entonces, la información no corría de punta a punta del planeta en un microsegundo como ocurre actualmente, sin embargo, su colección rápidamente adquirió la fama de ‘New Look’. Carmel Snow, editora de la edición norteamericana de ‘Harper´s Bazaar’ difundió las nuevas formas desde la primera página e introdujo casi de manera clandestina a un francés en el patriótico mercado norteamericano reforzado tras la guerra.

Viajamos en el tiempo y nos trasladamos al presente año, a la puesta en escena de las tendencias que coparán tiendas y armarios de cara a la próxima temporada. Raf Simons para Dior en un acierto historicista, presenta una figura que nos recuerda a esas formas visionarias del ‘New Look’. Evidentemente adaptado al siglo XXI, con nuevas materias pero manteniendo la silueta características de la Casa. Y cómo él, una serie de diseñadores se han mantenido apegados a la feminidad de sus formas, huyendo de esta manera del extremo opuesto oscuro y que salta desenfrenado al ritmo del grunge y el punk.

 

New look cuero

New look cuero

 

De nuevo otro salto en el tiempo y nos situamos a comienzos de los años 30. Recordemos que Europa se encuentra metida de lleno en una guerra que adquirirá el carácter de mundial. La moda de estos duros años debía adaptarse a los nuevos tiempos, olvidemos la ostentación, el brillo y el charlestón, y centrémonos en un uniforme utilitario con formas severas, hombreras cuadradas, chaquetas estructuradas y falda por debajo de la rodilla. El racionamiento limitó no sólo la comida y otros bienes de primera necesidad, sino también telas y ropa.

Pero ¿dónde residía el secreto del éxito del ‘New Look’?. Supone un recuerdo nostálgico de un pasado glorioso, casi mítico que se perdió con la guerra. Un regreso a la feminidad verdadera de las formas. El cuerpo de la mujer vuelve a ceñirse en unas formas onduladas que comienzan en una cima de hombros rectos, busto dibujado por el denominado sujetador de balconcillo, faldas que se alargan unos centímetros por encima del tobillo y el regreso de la cintura de avispa y la corsetería.

El modelo mítico de esta colección será el denominado ‘traje Bar’ que sigue la línea corola. Ésta, junto con la silueta conocida como ‘en ocho’ serán las formas que marcarán toda una generación de mujeres de la década de los cincuenta.

 

Modelo Bar

Modelo Bar

 

Dior tendría sus incondicionales, pero tampoco le faltaron un ejército de detractores liderados por un lado por una generación de mujeres que tras años de duras luchas, habían conseguido la liberalización de la mujer del simbólico encorsetamiento del vestuario de comienzos de siglo. Pero por otro lado, también de manos de un sector de la población que aspiraba a la democratización de la sociedad y por extensión de la moda tras la guerra. La ostentación y lujo que acompañaban los diseños de Dior con unos derroches de tela que se han convertido en leyenda, quedaba muy alejado de la igualdad ansiada. Una anécdota conocida cuenta que en una sesión de fotos para la revista Vogue, en la población francesa de Montmatre, las modelos vestidas de la colección fueron recibidas con frutas por parte de los aldeanos.

Dior continuaría hasta el final de sus días diseñando nuevas líneas y colecciones, y su firma sinuosa la podemos rastrear desde esa primera colección ‘Corola’ en la pasarela año tras año.

¿Podemos encontrar paralelismos entre la década de los cuarenta y la década actual en la reencarnación de una supuesta feminidad perdida? ¿Puede ser de nuevo un intento desesperado por recuperar el esplendor perdido con esta larga crisis?

 

(Imágenes: ‘Amigos del Museo del Traje’, Style, Pinterest)

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