La final del Abierto de Estados Unidos dignifica un rutinario lunes con un duelo entre dos atletas para la historia

Por Francisco Espinosa

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Cumplido el primer objetivo, Novak Djokovic enfrenta hoy un partido para la consolidación de su temporada. Nole seguirá siendo el número uno del mundo, puesto que peligró entre su inconsistencia y el arrebato tenístico de Rafael Nadal con un regreso memorable desde sus lesiones de rodilla que parecían un lastre duro de quitar a una carrera memorable. Hoy, en pleno inicio de semana, el Abierto de los Estados Unidos llega a su fin con un duelo en la cima del ranking.

El 1 y 2 del mundo competirán por el último torneo grande del año. Ante 23 mil personas en el estadio Arthur Ashe, más allá de frío ranking, Rafa Nadal jugará para ganar sin lograr arrebatarle el puesto de honor a Nole. El balear jugó su partido de semifinal en la noche neoyorquina frente a un impetuoso Gasquet que le rompió su servicio, algo que no había pasado en todo el torneo. El francés, amigo entrañable de Rafa desde la juventud, mostró carácter entre el talento incalculable de un tenista para la historia que deleita con la pasión que pone a cada punto.

Sin embargo, el fino juego de siempre no apareció en la fría noche sabatina. Fue suficiente un nivel medio para superar a un rival que volvió a presentar el estilo intermitente que siempre se le crítico. Alejado de las canchas por 6 meses, el mundo deportivo ha sido testigo de un huracán español que ha arrasado emociones. Desde Febrero, Rafa ha tenido un semestre de ensueño con la gracia de un artista inspirado. Para algunos, es una lástima que tanto esfuerzo no será recompensado con el puesto de preferencia. Foto:

 

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La lucha de un serbio por mantener el lugar que tanto trabajo le costó conseguir, tuvo un resumen memorable en la tarde del sábado. Frente a un suizo con nada que perder, Nole tuvo que conseguir fortaleza mental desde su interior al que no parecía acceder en primeras instancias. Un duelo entre dos atletas convertido en una batalla épica digna del mejor jugador del mundo. Cuatro horas y un suspiro final pusieron de pie a las emociones de un grada entregada. Stanislas Wawrinka venció a Andy Murray en cuartos de final con un juego intenso, y entró dispuesto a seguir con la buena racha.

La primera hora fue una pesadilla para Djokovic. Tras perder el primer set 2-6, el serbio no se media en lamentaciones ni auto regaños. Fastidiado por el sol pleno, dio otra muestra de la fortaleza mental de su personalidad furtiva. Levantarse del inicio desastroso lanzando miradas profundas cargadas de frustración hacia su grupo de trabajo que lo veía desde la cancha, provocando una advertencia del juez de silla poniendo un tono que solo favorecía a Stan. El desarrollo del cotejo fue un espectáculo digno del aire de Nueva York.

La final entre los dos tenistas más en forma del circuito promete cambiar el discurso de lamento que todo lunes provoca en la sociedad. Mientras el ciudadano común comienza otra semana de rutinario trabajo, dos atletas colosos se medirán para alegrar el día. “Es durísimo, intentaré estar a la altura”, declaró Rafa sobre Nole. Djokovic acabó exhausto mientras el público boquiabierto lo veía retirarse sonriente. Una final de ensueño coronará a un grande en el último Grand Slam del año. Un lunes deseado.

 

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[Sin Embargo]

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