Enredos de familia: diversidad de familias en diferentes culturas

Por Noemí Maza

 

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“La poligamia (el matrimonio plural) se da, como mínimo, en el 90% de todas las culturas.”

“Uno de los hechos más importantes acerca de las instituciones domésticas humanas es que no existe una sola pauta que sea más “natural” que otra”

Marvin Harris, antropólogo.

 

En nuestra cultura, nos unen los lazos consanguíneos biológicos, y creemos que el matrimonio es la base de la familia, que se sostiene si hay confianza mutua y buena comunicación, y trabajan para sostenerlo y mantienen el tiempo unidos… con el fin último de procrear.

Pero esto no lo dicta la naturaleza humana, no lo llevamos en los genes, no es la única realidad humana, y por lo tanto, no es algo inamovible.

 

Yo, te acepto a ti como mi esposa…

 

8906441487_c350709fc5_zFoto Valdeon

 

La poliginia (el marido con muchas esposas) es una costumbre conocida entre algunas tribus africanas y de los árabes de alto rango, aunque también los mormones relanzaron el viejo hábito hebreo del matrimonio plural. En muchos lugares, esto da pie para conflictos y celos entre las esposas, pero en Botsuana, las mujeres de un mismo marido se ven más como aliadas que como rivales: sin la ayuda de las coesposas, el trabajo doméstico no termina nunca.

La poliandria es admitida por muy pocos pueblos del mundo. Una de ellas es la etnia tibetana de nyinbas, en el noroeste de Nepal, donde se registra un curioso caso de matrimonio de una mujer con todos los hermanos de una familia. Si no tiene hijos, una segunda hermana puede unirse al matrimonio. La selección de la esposa la hace el hermano mayor.

 

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Explica Maila Dai, un comerciante del pueblo de que Bargaau. “Creemos que la poliandria es como un seguro para la mujer. Si un esposo no es bueno o deja a su esposa, siempre hay otro hermano “

También se da la poliandría entre los tre-ba del Tíbet, entre los indígenas Bhotias / Butias de Kumaon y entre los tamil de India.

Una forma aún más rara es cuando una sociedad permite a la pareja tomar tanto múltiples esposos como esposas. La tribu amazónica Zoe todavía practica este tipo de relaciones y enlaces que combina la poliginia y la poliandria.

 

… y prometo serte fiel en lo próspero y en lo adverso…

 

La infidelidad, moralmente prohibida en nuestra sociedad (lo que no significa que no exista, y que incluso tenga nombre: poliamor), en otras culturas está bien vista.

Entre los nayar, en el Sudeste de la India, las mujeres, a parte de su marido legal o ‘Pater’, pueden tener diferentes amantes, que son los que engendran a su prole. Pero la autoridad de toda esta prole son educados en unidades domésticas donde son los hermanos de la esposa los que tienen la autoridad. Esto es porque los maridos rituales o Pater, los legales, son de la casta brahmán nambodri, una casta superior, que aceptan las relaciones sexuales de las nayar pero no la prole que nazca de éstas.

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Entre los barís de Venezuela, si una mujer embarazada mantiene relaciones con otro hombre, se cree que parte de su sustancia contribuye a la formación del nuevo niño. Aunque al marido se le reconoce como padre primordial, los amantes también tienen responsabilidades paternas. Cuando dan a luz, deben nombrar a todos los amantes por el bien del niño, pues estos padres secundarios le van a suministrar parte de sus recursos, su pesca y su caza.

Entre los dogones de Mali, las esposas jóvenes buscan amantes con el beneplácito de sus madres.

Los huaorani, también amazónicos, no erotizan ni sexualizan la necesidad de confortabilidad y de contacto físico. Para ellos hacer sexo es simplemente dos personas (hombre y mujer) realizando el coito en una hamaca, con fines reproductivos. Como es difícil que una mujer se quede embarazada en el primer coito, todos deben contribuir a la creación de niños, de ahí que no sea raro que varios hombres pasen por la misma hamaca de una mujer. Repetir las relaciones sexuales se considera necesario para que una mujer quede embarazada y para que el feto crezca.

 

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Hay por lo menos 400 clubes de intercambio de pareja en EEUU y más de 600 en Europa. Sin embargo, es una práctica no aceptada en nuestra sociedad, no así entre los inuit. En la actualidad, el intercambio es por placer, sexo por sexo, y tiene que haber un consentimiento de las cuatro partes. Por eso, si en secreto el hombre continua con una esposa de otro, lo que hace es matar a su propia esposa si ésta no acepta el intercambio, ya que se considera adulterio. Después, se suicida, de esta manera, evita que la familia de su esposa le acabe matando.

Entre los kadar del norte de Nigeria, los casamientos son concertados por los padres cuando son niños, hasta que al llegar a la madurez se van a vivir juntos. Pero durante ese tiempo no es raro que la chica quede embarazada por otro hombre, y ésto no perturbará a nadie: Los kadar no otorgan ningún valor a la castidad premarital. La prole de estos embarazos pasa a formar parte del prometido y es bien recibido como prueba de la fertilidad de la novia.

También los matrimonios de los muria, al noroeste de la India, son concertados por los parientes, pero antes son iniciados en la práctica del amor por otros chicos y chicas mayores en una choza comunal llamada “ghotul” Si tanto uno como la otra se han acostado con todos los miembros del ghotul, la curiosidad sexual habrá sido satisfecha, y las tentaciones adulteras se reducirán tras el matrimonio.

 

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… en la salud y en la enfermedad…

 

Entre los rajputs del norte de la India, al matrimonio se les prohíbe hablar entre sí en presencia de personas mayores, así que sólo pueden conversar por la noche. Y el marido no puede mostrar ningún afecto ni bienestar por la mujer; si se pone enferma, avisará a sus suegros.

Entre los fur del Sudán, los maridos suelen dormir separados de sus esposas, en casas propias, y comen en un comedor exclusivo para hombres. No es un caso aislado, en muchas sociedades, los maridos pasan mucho tiempo en “casas de hombres especiales” e incluso a veces duermen en ellas. Allí les llevan la comida las esposas e hijos, a quienes les están prohibido entrar.

Los hombres ashanti comen con sus hermanas, madres, sobrinos y sobrinas, pero nunca con sus hijos y esposas, que son las que les cocinan. Por eso, todas las tardes hay un ajetreo incesante de niños que les llevan a sus padres la comida de casa de su madre.

 

IslasTrobriandIslas Trobriand  ©Pedro Saura

 

En las Islas Trobiand,  el padre no comparte ni sustancia ni consanguineidad con sus hijos, y sus hijos le llaman “el marido de mi madre” El padre no llega a conocer a su hijo hasta pasadas seis semanas, pero nunca le será reconocida su paternidad. Y es que los trobiandeses niegan al semen cualquier papel en la procreación: la mujer se queda embarazada cuando un niño-espíritu se introduce, trepando, en su vagina. El padre sólo ensancha el camino.

En nuestra sociedad contemporánea prevalece la idea de que la filiación, el parentesco, deriva de un vínculo biológico antes que social. Esta creencia choca con otro tipo de procreación: inseminación artificial, donación de óvulos, préstamo o alquiler de útero, congelamiento de embriones, fecundación in vitro, adopciones…¿Cuáles son los derechos y obligaciones de los padres legales y biológicos? ¿El niño debe conocer la identidad de los donantes, de quienes alquilan el útero o aportan esperma? Pero a la mayoría de pueblo no les preocupa la cuestión de la legitimidad del hijo sino de quién tendrá el derecho de controlar su destino.

 

En algunas poblaciones de Africa,una pareja estéril puede acordar un pago con una mujer fecunda para que el hombre mantenga relaciones pos parto y se convierta en el padre legal de la criatura.

Otro ejemplo es la población yoruba de Nigeria, las parejas de mujeres practican la procreación asistida para concebir niños que tendrán a una mujer por padre legal y a otra mujer por madre biológica. El niño conoce siempre a sus progenitores biológicos sin causarle ningún conflicto.

 

… y amarte y respetarte todos los días de mi vida. 
 

 

familia6Entre los barotse de Zambia, según Max Gluckman, “si un hombre muestra devoción por su esposa, se supone que es víctima de brujería”

 

Entre los fulbes africanos, de Camerún, muchas de sus mujeres niegan cualquier apego hacia el marido.

 

Un grupo de mujeres en Kenia,  creó la aldea de Umoja que significa “la unidad”, en el idioma swahili. Lo que empezó como un grupo de mujeres sin hogar en busca de un lugar donde sentirse protegidas del maltrato, se convirtió en una aldea dirigida completa y exclusivamente por alrededor de 40 mujeres con sus hijos. “Las mujeres han de exigir primero su derecho. El respeto vendrá después.” dice la matriarca Rebecca Lolosoli.

 

En la Europa Medieval, el matrimonio era una institución política y económica demasiado trascendente como para dejarla sólo en manos de los dos individuos y se basara en algo tan irracional como el amor. Era una alianza entre grupos que iba más allá de los familiares más cercanos. La dote de la mujer era el mayor ingreso de bienes, tierras o dinero que un hombre iba a recibir durante toda su vida. Pero ésto no significa que las personas no se enamoraran. El adulterio era la forma más elevada de este sentimiento.

 

Lo que Dios acaba de unir,  

 

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Entre los bathonga del sur de Mozambique, toda la vida doméstica de su familia extensa, incluyendo la obtención de esposas, estaba bajo el control de los varones de más edad de la primera generación

 

En las familias tradicionales chinas, una pareja de más edad era la que administraba la mano de obra doméstica y los matrimonios. Las mujeres traídas para las esposas de los hijos estaban bajo el control de la suegra, adiestrándola para ser servicial y obediente.

 

… no lo separe el hombre. 

 

Los !kung san, bosquímanos del Kalahari, se casan cuando la mujer tiene entre los 8 y 12 años. A los maridos no se les permite tener relaciones con ellas hasta que no están sexualmente maduras. El marido vive en el grupo de la novia (uxorilocal) y trabaja al servicio de sus suegros, hasta que pasan 10 años o ha nacido el tercer hijo. Entonces se considera que el matrimonio es estable y pueden vivir en el grupo que deseen, que suele ser el del marido. Aunque no son raros los enlaces de larga duración, puede haber divorcio, y en este caso, la mujer no pierde estatus y puede emparejarse, pero un hombre divorciado, al igual que un soltero, es un ser marginal. El objetivo del hombre !kung san es casarse para tener choza propia y poder así participar en las reuniones del grupo.

 

A las viudas en la India tradicional se les obliga a llevar una vida de reclusión, sin esperanza de un nuevo matrimonio, sujetas a tabúes alimentarios que las mataban de hambre… lo que provocaba que muchas de ellas prefiriesen la hoguera a la viudedad. 

Amén.

 

familia11Los mosuo de China, o Nas, prescinden del matrimonio y mantienen una total libertad sexual, lo que hace que los niños carezcan de padre y se críen en la casa de linaje de su madre.

 

“Me siento diferente a mis compañeras. Unicamente piensan en encontrar un hombre y casarse, algo que no puedo comprender.” Ru Geshina, mujer mosuo (Tibet)

 

Entre los dahomey, las mujeres podían casarse con otras mujeres, abonando el precio de la novia, incluso construían una casa para su «esposa» y tomaba las medidas necesarias para que un consorte embarazase a ésta. Pagando por varias de estas «esposas», una mujer ambiciosa podía hacerse con el control de una diligente unidad doméstica y adquirir riqueza y poder.

 

Entre los kwakiutl, un hombre que desea adquirir los privilegios de un jefe, puede casarse con un heredero varón de éste. Si el jefe no tiene herederos, puede casarse con el lado derecho o izquierdo del jefe, o con una de sus piernas o brazos.

 

«Lo que es la vida y lo que es el matrimonio y lo que es la familia, no lo pueden decidir unos jueces y unos políticos. (…) No es un juez el que decide que un matrimonio es la unión entre un hombre y una mujer. No es un juez el que decide que la vida comienza con la concepción. Las leyes están para tutelar la realidad pero no para inventarla.” decía un obispo llamado Munilla hace unos meses. Un obispo en contra del matrimonio gay. Y de la realidad.

Porque la realidad es que la poligamia (el matrimonio plural) se da, como mínimo, en el 90% de todas las culturas del mundo, y que es la variedad de comportamientos sexuales la que predomina. Y que la vida en los humanos, por supuesto, no sólo sigue parámetros biológicos, sino sobre todo sociales.

 

Marvin Harris añade: “No hay nada que pruebe que tales instituciones domésticas sean patológicas, indeseables o contrarias a la “naturaleza humana” que la familia nuclear”

“Queda claro que nadie sabe los límites que deben tener las instituciones domésticas humanas para satisfacer la naturaleza humana. Lo único que queda claro es que no existe una sola pauta que sea más natural que otra”.

 

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“Hacen falta muy pocas cosas aquí para crear humanidad” 

Levi-Strauss.

 

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