Freud, los sueños y un vestido langosta

Dejémonos llevar por conexiones esporádicas de nuestra mente, que fluya la imaginación y que nuestro subconsciente le gane la partida a la racionalidad e intentemos relacionar así, conceptos tan dispares como el padre del psicoanalismo, los sueños y un ‘vestido-langosta’.

La década de los años 30 nació dominada por el surrealismo, una nueva vanguardia artística, heredera del movimiento nihilista y destructivo que fue el dadaísmo. Estas vanguardias preconizaban, entre las múltiples manifestaciones que englobaba, la libertad del subconsciente. Guiados por los postulados de Sigmund Freud, introdujeron el mundo de los sueños en la expresión artística. De entre las multitudes de facetas que tomarían los artistas surrealistas, la moda fue otro de los medios utilizados para dar rienda suelta al automatismo y a la libertar creadora del otro ‘Yo’.

En este panorama surgió una pareja de culto, la formada por dos grandes; Salvador Dalí, uno de los máximos representantes del movimiento surrealista, y la diseñadora Elsa Schiaparelli, una mujer de referencia de la costura de la primera mitad del siglo XX.

Antes de llegar al ‘vestido-langosta’, Elsa cruza varias veces el charco desde su Roma natal. En ese primer viaje al Nuevo Mundo, entra en contacto con la élite intelectual asentada en la Gran Manzana como Man Ray, Marcel Duchamp y Francis Picabia, vinculados todos ellos al dadaísmo.

1En París, animada por Paul Poiret, materializa sus primeras creaciones en una pequeña colección de prendas de punto que ya dejan entrever una personalidad divertida, irónica e innovadora, que estaría siempre presente a lo largo de toda su carrera como diseñadora. Esta primera colección contó con un modelo mítico que jugaba con los dobles significados y representaciones con una expresión particular de un ‘trampantojo’ o ‘trompe-l’œil’, un término pictórico que designa la ilusión de realidad mediante la inclusión de elementos arquitectónicos en obras que simulan espacios reales. Salvador Dalí sería perfecto para materializar las ideas de la diseñadora, siendo las colaboraciones entre ambos frecuentes, tanto en el diseño de modelos como de telas y motivos, en una relación simbiótica de admiración mutua entre los dos artistas.

 

 

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Y llegamos así al vestido-langosta, uno de los tantos modelos de Schiaparelli que han pasado a la historia tanto por su diseño, fruto de la colaboración entre la pareja (profesional) de artistas, como por haber sido lucido por un personaje tan controvertido para el momento, como lo fuera Wallis Simpson, futura duquesa de Windsor (antes americana, plebeya y divorciada por cuyo amor el príncipe de Gales abdicó de sus derechos sucesorios) en una imagen tomada por el fotógrafo Cecil Beaton.

 

 

 

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En 1938 se presenta la sonada colección ‘Circus’, vestidos imposibles y modelos vestidas de payaso con bolsos-globo.

 

 

 

 

Detalle de modelos de la colección ‘Circus’

 

 

 

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Y dentro de esta parada de los monstruos, varios modelos legendarios como el vestido-esqueleto, confeccionado en crepe de seda o el vestido de noche ‘Tears’ que juega de nuevo con la ilusión óptica, con una tela cubierta con trozos de carne desgarrada y un velo con lágrimas en aplicación, en la interpretación más oscura del juego surrealista en el mundo de la moda.

 

 

 

 

 

 

 

 

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Más de medio siglo más tarde los sueños han vuelto, han llenado las pasarelas de motivos oníricos, formas dalinianas y otros seres fantásticos en una reinterpretación de la obra iniciada por la visionaria Schiaparelli.

 

 

 

 

 

 

Manish Arora O/I 2013

 

Imágenes Victoria & Albert Museum, Style)

 

 

 

 

 

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One Response to Freud, los sueños y un vestido langosta

  1. Canciones para dormir 8 noviembre, 2013 at 13:21

    Nos ha encantado el artículo, felicidades! Sabemos que los sueños inspiran arte, pero no habíamos llegado tan lejos como para pensar en moda!

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