El ateísmo hedonista

Por Francisco Traver Torras

 

Picture 269Pintura de Lee Chen Dao

 

¿Usted es ateo? Si me responde que sí, entonces es usted de izquierdas y si me responde que no entonces es usted de derechas. ¿Está de acuerdo con este automatismo?

Bueno, no importa demasiado si lo está o no, porque es así como funciona ese mecanismo mental. Y funciona así por razones históricas, porque la Ilustración sufrió una bifurcación donde una de sus ramas fue silenciada. Aquí precisamente tienen ustedes el ejemplo de Meslier, un clérigo que más bien parecería uno de aquellos anarquistas con bomba incluida. Meslier era un ilustrado radical en efecto, de esos que no quedan. ¿O sí?

En todo esto andaba yo pensando cuando leía sobre  Michael Onfray que da una de cal y otra de arena en cada lado de aquellas bifurcaciones que tomamos como verdaderas sin crítica y sin saber historia; demasiado francés para ser creíble, pero uno de los principales apologistas contra la religión y de paso contra el psicoanálisis al que considera una especie de esoterismo religioso.

Si ustedes se fijan en el panorama político europeo observarán que existen partidos de derechas (en España el PP), identificados con lo eclesiástico y con la banca, con los poderes fácticos, al menos eso parece, con una mano de pintura que les disfraza de “sentido común”, seny le llaman en catalán (allí CiU es ese partido) y de una cierta vocación social. Luego está la izquierda socialdemócrata, el PSOE en nuestro país que defiende sobre todo las cuotas femeninas y que la gente no fume y aborte todo lo que quiera, reparte de donde no hay, se endeuda y es enemigo visceral de la Iglesia desde que se puso de moda quemarlas, allá por la República. Pero este PSOE que ya ha gobernado España durante muchos años, ya no quema Iglesias y les libra del IBI (a la Iglesia) de modo que en este sentido su comportamiento es similar al otro partido, si bien su manía persecutoria alcanza también a los colegios concertados a  los que tampoco ha logrado meter mano.

En realidad en toda Europa funciona este modelo bipartito, si bien en ningún país se llevan tan a la greña como aquí, a pesar de tener programas de gobierno tan similares; uno de izquierdas que no es del todo laico  y una derecha que no es liberal y que está llena de “mujeres liberadas” y operadas. Y los dos viven de espaldas a la ciencia. A la neurociencia me refiero. Y del mismo modo que nunca aprendieron inglés (véase el video de Ana Bottle) tampoco saben qué era la ilustración o de dónde proceden las ideologías actuales compuestas con retales de lo que no se quiso saber.

El panorama es perverso y lo es porque la Ilustración se cerró en falso. La Modernidad cerró en falso dando paso a este monstruo que llamamos postmodernidad. No se entiende este fenómeno de la postmodernidad sin entender la historia de las ideas negadas en la Ilustración.

Y todo es por la prohibición y la prohibición que se llevó a cabo contra Spinoza y contra todos los Spinozas que le sucedieron y que hoy conocemos con el nombre de ilustrados radicales.

La ilustración es un periodo histórico (el siglo de las luces) que en realidad duró varios siglos y en algunos países como el nuestro, apenas rozaron sus ideas que, sin embargo, prendieron en Francia e Inglaterra desplazando esas ideas a la fundación de los EEUU.

Básicamente se trató de un periodo radical donde se intentaron tres cosas: 1) Acabar con la hegemonía de la Iglesia y la religión  2) Acabar con las castas sociales aristocráticas  3) Fundar un gobierno del pueblo y para el pueblo  4) Oponer la ciencia experimental y naturalística (la Razón) a las creencias religiosas. 4) Fundar un nuevo orden basado en las ideas de igualdad, libertad y fraternidad o el más liberal: “libertad, propiedad y seguridad (Hollbach)”.

Ahora bien, si digo cerrar en falso es porque estos ideales de libertad fueron inmediatamente sustituidos por una censura también radical sobre ciertas ideas, una de estas ideas perseguidas y silenciadas fueron las ideas de Spinoza que resultaban amenazantes tanto para unos -reconvertidos de la religión a la grandeur– y otros instalados en el poder y la burocracia del Estado. Sólo Montesquieu fue capaz de defender la autoria spinoziana que, hasta que fue censurado por ello, tal y como cuenta Jonathan Israel.

“Por resumir sólo las peores blasfemias, los spinozistas sostenían la unidad de la substancia, frente al dualismo cartesiano, negaban la inmortalidad del alma, frente al dogma de las religiones reveladas, achacaban los milagros a la ignorancia de las causas naturales, y venían a equiparar a Dios con la naturaleza y la Providencia con las leyes naturales. Ciertamente se trataba de ideas radicales, aunque no del todo desconocidas en la antigüedad. Pero quizás la principal distinción con los ilustrados “moderados” coincidía con su doctrina sobre la tolerancia. Mientras que ilustres moderados como Locke defendían la “libertad religiosa”, entendiendo por tal una suerte de convivencia pacífica de confesiones cívicamente tolerables, los radicales defendían más bien la libertad irrestricta de expresión y la libertad filosófica, incluyendo -por primera vez, en la historia occidental- la posibilidad de un ateísmo virtuoso.” (Extraído de este blog).

¿Por qué es tan difícil ser ateo y virtuoso?

La razón principal es que la mayor parte de la gente es virtuosa como “obligación” moral y es precisamente porque existe un Dios, un castigo, una vigilancia, un juicio final o una inmortalidad del alma por lo que la gente entiende que ser bueno es bueno. En realidad esta idea es bastante infantil y necesita considerar un Dios personal que “todo lo ve y todo lo sabe”, un Dios vigilante que premia y castiga, un Dios al que hay que temer. Y esta es la idea que ha tenido tanto éxito, es fácil de comprender y más de obedecer o transgredir.

Es curioso que después de la revolución ilustrada y de la Industrial esta idea permanezca en el inconsciente de nuestra especie, después de todo lo que ha llovido.

Algunos ilustrados radicales como Francisco Varela en su libro “De cuerpo presente”· abordan este problema spinoziano de la civilidad, de una ética sin Fundamento religioso, de un Dios identificado con la naturaleza y una Providencia enredada en las causas naturales de las cosas. Sólo deja sin resolver -a mi juicio- uno de los problemas que más abruman al ser humano aún en la actualidad; la incertidumbre, la obligatoriedad de morirse, la obligatoriedad del sufrimiento y la enfermedad. ¿Qué sentido tiene morirse para el hombre actual?

El problema es que no tiene sentido, y este sentido o mejor sin sentido el que favorece las ideas duales sobre la naturaleza humana. En el fondo la mayor parte de la población es creyente no ya en Dios pero sí en el consumo, en el bienestar proporcionado por otros, en esos ídolos a los que adoramos y en la negación del azar, el dinero ha venido en ayuda de un Dios callado. No somos laicos, sino esclavos que han cambiado de amo.

Las ideas nuevas tardan unos 300 años en abrirse paso a nivel de lo colectivo pero así y todo han de competir con otras, quizá mas amables que las desplazan. El arquetipo de Dios es demasiado fuerte para ser vencido por las ideas, aun las que son y representan la verdad sobre la naturaleza humana.

Es por eso que existen socialistas creyentes y conservadores ateos, pero la partida está ganada de antemano por los que mantienen ilusiones duales sobre nuestra naturaleza. El resto es una minoria, al menos en nuestro país.

Aquí dejo colgado un video de Onfray, para que el lector vea lo que es un ilustrado radical de izquierdas y su conexión spinozista. Cuelgo sólo el primero de una serie de cinco.

 

 

 

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One Response to El ateísmo hedonista

  1. Pablo 23 septiembre, 2013 at 1:22

    Como sistema ético, el budismo tiene algunos elementos muy interesantes que conectan con el pensamiento socrático y la famosa idea de que “quien no obra bien, es porque no sabe”. Es decir, la “recompensa” está en el propio obrar bien, en la bondad por sí misma, en la plenitud personal que se alcanza al actuar así. Puede parecer ingenuo, pero si se asume como convicción profunda, es una idea enormemente poderosa. El príncipe Siddharta, Buda, dejó su reino para dedicar su vida a enviar ese mensaje de autenticidad.
    La necesidad de buscarle sentido de la vida quizás sea el mayor de los engreimientos cuando se pretende explicar ese sentido a partir de un ser que nos habría creado para ser los “dueños” del mundo, de la creación. Con ese planteamiento de fondo, no es de extrañar la destrucción de la biosfera a manos del ser humano. La única forma digna de vivir es hacerlo para los demás. Eso hizo Siddharta, y así lo dijo Sócrates. El dualismo reduce la capacidad de comprensión, y en este sentido la dialéctica es mucho más eficaz. La interconexión de innumerables factores es lo que da lugar a la realidad, a esa realidad dinámica y en perpetuo reajuste. Pero llamamos “azar” al resultado de un juego de fuerzas que no comprendemos, y necesitamos identificar un ser superior que conoce o controla ese juego de fuerzas, pensando que por algún motivo nos favorece o nos perjudica. Aunque a veces sea cierto que hay señores jugando a los bolos con, por ejemplo, la economía de algunos países.

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