Isla Margarita, en Budapest

Por José Rasero

 

Budapest 2 044 (2)

 

Situada en el cauce del Danubio, entre el Puente Margit y el Puente Árpád, la Isla Margarita (Margit Sziget) ha estado habitada desde la época romana. Durante la Edad Media fue un importante centro de retiro religioso, construyéndose en ella monasterios y conventos. En uno de estos conventos vivió recluida y murió a los 29 años la hija de Bela IV (considerado el segundo fundador de Hungría), la princesa Margarita. Canonizada en 1943, por deseo de los ciudadanos de Budapest, dio nombre al lugar. Durante la ocupación de los turcos, que la usaron como residencia de sus mandatarios, fueron destruidos y abandonados los edificios cristianos.

 

Isla Margarita y Parlamento

 

Sería a finales del siglo XVIII cuando el palatino József  (palatino era la máxima autoridad húngara en tiempos del Imperio de los

Habsburgo, cuando Hungría no tenía consideración de reino) comenzaría a convertir la isla fluvial en el imponente parque que es hoy, ordenando construir su palacio rodeado de grandes jardines al estilo de los de Inglaterra y Francia. A principios del siglo XX fue adquirida por el ayuntamiento, siendo desde entonces de carácter público.

Podemos acceder a la isla por el Puente Árpád  (el más moderno, ancho y largo de los ocho de la ciudad, inaugurado en 1950) a través de los tranvías 1, 1A o en coche, aunque el uso del automóvil está prácticamente restringido en toda la zona y lo mejor es visitarla a pie o en las bicicletas, pequeños coches eléctricos y carros de caballos que se alquilan en sus instalaciones. También arribaremos a ella usando una de las numerosas embarcaciones que recalan en su ribera. O -la forma quizás más recomendable al ser su entrada principal- por el Puente Margit  (levantado entre 1872 y 1876 por los arquitectos franceses Eiffel y Gouin, hubo de ser reconstruido tras la 2ª Guerra Mundial al ser volado durante la retirada de los nazis) al que nos conducirán los tranvías 4, 6 y el autobús 26.

Desde el puente Margit, tras bajar una pequeña cuesta, nos encontraremos con una rotonda en la que se erige el Monumento al Centenario, que conmemora los cien años de la unificación de las antiguas Buda, Pest y Obuda. Muy cerca se encuentra la espectacular Fuente Musical, en la que sus aguas realizan verdaderas coreografías acompañando los sones de piezas clásicas y folclóricas húngaras.

 

Monumento al Centenario

 

Siguiendo este itinerario podremos visitar el Centro Acuático Nacional  Alfred Hajòs  complejo deportivo donde entrenan los equipos olímpicos de Hungría. Algo más adelante veremos las Ruinas de la iglesia y convento góticos franciscanos del siglo XIII. Cerca de ellas las Piscinas palatinas, uno de los baños termales  más populares de la ciudad. Para descansar de nuestro paseo nada mejor que el bellísimo Jardín de las rosas, extenso, tranquilo y silencioso. Desde este se observa ya la figura de la Torre del Agua,  edificio modernista de 1911 construido como depósito de aguas y reconvertido hoy en sala de exposiciones y espléndido mirador. A sus pies se abre Szabadtéri Színpad, un teatro al aire libre de 1920 donde tienen lugar representaciones teatrales, óperas y todo tipo de espectáculos, con una capacidad para 3000 personas. Unas nuevas ruinas, en este caso del convento dominico en que vivió y murió santa Margarita, dan paso a una especie de zoológico casero -con animales propios de la isla como aves, ponis o ciervos- de entrada gratuita.

 

Embarcadero Isla Margarita

 

Ya en el extremo norte se encuentra uno de los rincones con mayor encanto de la Isla Margarita: el Jardín japonés. Es un curioso y laberíntico entramado de senderos con arbustos, cascadas, un estanque con carpas y un pequeño puente de madera. En el lago central, entre nenúfares, descansa la Mujer sedienta, deliciosa escultura de Imre Csikász. Tras pasar por la Capilla de San Miguel, una reconstrucción realizada entre 1930 y 1932 de un templo del siglo XII, finalizaremos nuestra visita a Margit Sziget (donde también hay, conviene recordarlo, restaurantes, merenderos y un hotel) saliendo al puente Árpád, desde el que continuaremos la fantástica aventura que es visitar Budapest.

 

Jardín japonés

 

 

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