Zlatan Ibrahimovic, un talento explosivo

Por Francisco Espinosa

Paris Saint-Germain FC v FC Dynamo Kiev - UEFA Champions League

 

Jurka observa la foto de su hijo en el periódico. Apenas habla el sueco nativo, no entiende mucho pero por los antecedentes, está segura de que se trata de algo malo. En Rosengård, ese barrio peligroso de la ciudad de Malmö, un joven que creció robando bicicletas y desmantelando coches, estaba a punto de entrar en la élite del futbol mundial. “¡Ahora qué es lo que has hecho!”, le grita con el diario en la mano en cuanto el joven espigado de nariz grande arriba a su casa. Zlatan no para de reírse, mientras ella lo observa incrédula. “Nada madre, sólo que he firmado por el Ajax”.

En el quinto piso de un viejo edificio, los sueños de un niño fueron su salvación. En la calle, la dura vida de un marginado barrio le dio una personalidad difícil de entender. Rosengard era ese lugar donde se establecían inmigrantes que huían de sus países en guerra. Sobrellevar la rutina se convirtió en una misión que no escapaba del ocio. Entre actos delictivos menores y el futbol, Zlatan Ibrahimovic se fue curtiendo como un ser humano de mucha personalidad. Hijo de padre bosnio y madre croata, la multiculturalidad le otorgó mucho de donde escoger. Incapaz de disciplinarse, sus habilidades atléticas le otorgaron una posibilidad que su determinación hizo realidad.

“¿Qué calificación te pondrías?”, le pregunta el reportero. “Un tres. Siempre puedo hacerlo mejor”, respondió tranquilo un chico de 19 años que empezaba a figurar en el futbol sueco alejado de las grandes ligas de Europa. Su auto exigencia lo convirtió en uno de los baluartes más codiciados. En sus pies estaba “el talento más grande que había llegado al club”, dicen desde el Malmö FF, un club grande de Suecia que descendió en la misma temporada que Ibra hacía su debut. La segunda división continuó ejerciendo como el camino duro que había que recorrer. Zlatan fue figura un año después para lograr el regreso a la primera categoría.

Leo Beenhakker es un entrenador holandés consagrado de gestos serios que en 2001 se desempeñaba como director deportivo del Ajax de Holanda. Él fue quien vio a Ibra durante un amistoso que disputó con su equipo en Málaga. “Zlatan, solo una cosa. Si me fastidias, te voy a fastidiar el doble”, le dijo tras firmar su contrato luego de los 9 millones de euros que habían acordado con el Malmö FF. IBrahimovic no sólo no fastidió, sino que explotó sus cualidades en una escuela futbolística reconocida mundialmente. La casa de Johan Cruyff se enamoró del sueco irreverente de 20 años.

 

ibraFoto: Twitter

 

“Si me hubiera dedicado al Taekwondo, seguro hubiese ganado muchas medallas olímpicas”, declaró alguna vez. El futbolista reconoció que su primer amor deportivo había sido la disciplina donde una cinta negra significa supremacía. En 2004, un gol suyo frente al NAC Breda sería galardonado como el mejor del año, mientras media Europa peleaba por sus servicios. Ese verano comenzaría una trayectoria de altos números con grandes éxitos ligueros. Los 16 millones que la Juventus le pagó al Ajax iniciaron uno de los periplos económicos más grandes en la historia del futbol. En total, 7 equipos, 183 millones de dólares en transferencias y 8 títulos de liga consecutivos.

 

Con su primer sueldo en el Ajax se compró el Lamborghini Diablo que siempre soñó. Un tipo que no conoce la mesura en sus palabras, ha sido descrito por diversos compañeros y entrenadores como una persona problemática. En Barcelona llegó para ser el referente en ataque complementario de Messi. Tras una temporada se fue peleado con el vestuario, especialmente con Guardiola. La arrogancia de Zlatan es para muchos una manera de protegerse de cualquier adversidad. Criado para sobrevivir, no da signos de flaqueza en ningún ámbito. “Siempre me siento el mejor, si me sintiera el segundo, se acaba todo”, declaró en la previa de la gala del Balón de Oro. Amante de la caza, pagó 2.5 millones de euros para comprar una isla al oeste de Estocolmo.

Zlatan cumple hoy 32 años, días después de renovar su contrato con el Paris Saint Germain. “Le he dicho que se relaje un poco, está muy cansada. Ya le dije que la voy a ayudar”, declaró sobre su madre en una entrevista que le hicieron cuando aún jugaba en Suecia. Ibra creció sabiendo que si deseaba algo, tenía que luchar con determinación para lograrlo. Hoy gana 14 millones de Euros anuales, y su mamá dejó de trabajar desde que fichó por el Ajax. La cancha en la que jugaba de niño hoy está reformada, gracias a él. Al exclusivo Ibrahimovic le queda pendiente la Champions League, además de un éxito con su selección sin que se le quite de la mente. En 2009, el diccionario de la lengua sueca autorizó el verbo Zlatanear: Dominar, conquistar algo con fuerza.

 

 

 

[Sin Embargo]

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