Cuando el exceso de agua se vuelve peligroso; la potomanía, más que una obsesión por beber el líquido vital

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Dentro de los trastornos mentales, los más recurrentes son aquellos relacionados con la comida o, bien, con el consumo de ciertas sustancias como drogas ilícitas. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando el verdadero problema radica en la manera en la que se bebe agua? Este extraño, pero peligros comportamiento no es nuevo, y ya algunos expertos han advertido sobre sus peligros.

La creencia popular indica que consumir de dos a tres litros de agua al día es una medida aceptable para el cuerpo humano. No obstante, el consumo desmedido del vital líquido puede acarrear problemas de salud e incluso, por sí sólo, puede convertirse en una adicción llamada “potomanía” o “polidipsia psicogénica”.

La potomanía –del griego potos (bebida, agua potable) y mania (manía)– se trata de un síndrome caracterizado por el deseo compulsivo de beber gran cantidad de agua, sin sentir sed y con una sensación placentera, como resultado de una enfermedad mental. “La potomanía es la ingesta excesiva de líquidos de forma compulsiva, fundamentalmente de agua, pero también de zumos, refrescos, etc.”, dijo el doctor Luis Hiruela, del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda en Madrid. Se tiene así que un “potómano” puede llegar a consumir hasta entre 10 y 15 litros de agua al día, debido a que sufre tal ansiedad que la única manera de calmarla es consumiendo líquidos en exceso, obteniendo cierta sensación placentera, publicó el diario español ABC.

Por otra parte, sí este trastorno no se detecta a tiempo puede traer un desequilibrio de las sales del cuerpo y dar como consecuencia una intoxicación hídrica, una alteración de los electrolitos con disminución de los niveles en plasma de sodio, potasio y cloro, e incluso una complicación potencialmente mortal como la mielinolisis central pontina por edema cerebral que ocurre cuando los niveles de sodio se elevan demasiado rápido, procuciendo un daño neurológico tal que impide el buen funcionamiento de las neuronas y puede ocasionar la muerte.

Por supuesto, esta época no ayuda mucho a distinguir a quienes sufren de esta enfermedad y aquellos que sólo beben por sed. La publicidad que ha imperado en al menos los últimos 15 años muestra los beneficios de la hidratación en todos los ámbitos, desde la oficina hasta en la práctica de deportes de alto rendimiento. La imagen de la botella de agua, por lo tanto, es omnipresente y esto ha llevado a la creencia de que a mayor consumo de este líquido mejor será la salud del consumidor.

Sin embargo, el consumo excesivo de agua al día puede provocar descompensación nutricional y que órganos vitales, como el corazón y el cerebro, sufran daños a causa de la disolución de minerales a través de la orina, al grado de llegar a causar la muerte si este desorden compulsivo y alimenticio no se detecta a tiempo, han alertado desde hace varios años especialistas del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

De acuerdo con datos de datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en México se consumen 17 mil 700 millones de litros de agua por año. Lo que es más, actualmente nuestro país ocupa el segundo lugar a nivel mundial con 169 litros de consumo de agua embotellada por persona anualmente y es el primero en América Latina, publicó el sitio Índice Político.

Mientras tanto, los expertos aconsejan que para detectar esta patología se ponga especial atención en la cantidad de litros que se ingieren diariamente junto a otros factores como la somnolencia, convulsiones o lentitud en el habla. Una vez diagnosticado, el paciente será puesto en tratamiento con la restricción de la ingesta de líquidos, el cual –obviamente– es el único tratamiento realmente eficaz para tratar esta enfermedad.

 

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