La sentencia del Prestige ejemplifica la indefensión de nuestros mares

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La Audiencia Provincial de A Coruña hizo pública  esta semana la sentencia del Prestige. En el banquillo se han sentado tres personas y el tribunal ha dictaminado que todos ellos sean absueltos. WWF lamenta que no se hayan encontrado culpables en la mayor catástrofe ambiental de España después de 11 años de investigación judicial. Según esta sentencia, solo la ciudadanía española hará frente al inmenso coste ambiental y económico de esta marea negra.

Tras el juicio del Prestige, WWF valora la sentencia como una mala noticia. “El medio ambiente es el gran perdedor en este proceso judicial, y con ello toda la sociedad. Tras once años de investigación, es muy grave que no se hayan encontrado culpables entre la maraña de empresas implicadas”, denuncia Juan Carlos del Olmo, Secretario General de WWF España. Y apunta: “Es lamentable que finalmente los daños ambientales y económicos del Prestige estén siendo sufragados por todos los ciudadanos españoles”.

WWF considera que, al contrario de lo ocurrido en otras mareas negras, como la del Exxon Valdez o el Erika, este fallo es una gran oportunidad perdida a la hora de mejorar el marco legal para la protección y la gobernanza de nuestros océanos. Del Olmo insiste: “Queremos mostrar nuestra total decepción ante lo que ha ocurrido hoy, ya que esperábamos que esta se convirtiera en una sentencia ejemplar después de tantos años de espera”.

Del Olmo subraya: “A pesar de las mejoras iniciales producidas en los dos primeros años por el impacto mediático y político, estas reformas se ralentizaron poco tiempo después. Este proceso entró, al reducirse la presión, en un letargo cuyo colofón es esta sentencia, un pésimo precedente a la hora de prevenir futuras catástrofes marinas y señalar a sus responsables”.

De hecho, si se produjera un accidente de similares características, seguirían sin existir protocolos adecuados para gestionar adecuadamente la crisis, lo que favorecería la toma de decisiones por criterios políticos, en vez de técnicos. WWF pide que se establezcan estos planes, previstos desde 2011, y que se identifiquen áreas o puertos de refugio a los que recurrir en caso de que un buque sufra cualquier problema en la navegación.

El Prestige demuestra que las compañías navieras pueden operar con impunidad a través de conglomerados de empresas bajo distintos marcos legislativos y estándares diferentes. Una mejora de la gobernanza de los océanos es esencial para crear un marco legal internacional que impida estas prácticas y que incremente el control y seguimiento de esta actividad a escala global.

 

 

 [WWF]

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