Nápoles, la ciudad de los belenes

Por José Rasero

 

No solo de pizza viven los napolitanos, cuya ciudad, capital de la Campania, es sin duda donde nació tan global manjar. Y a pesar de que sus habitantes presumen de servir y tomar en su ciudad el mejor café del mundo, lo que abre vías al debate, en lo que sí hay que darles sin discusión posible la capitalidad del orbe es en la creación y venta de belenes. Eso sí, hablar sobre su origen ya es cosa distinta. En Nápoles alcanzaron los belenes tamaña importancia durante la Navidad que sus habitantes llegaron a creer que era otra de sus tradiciones autóctonas.  Pero, si bien no se sabe cuándo ni dónde comenzó la costumbre de representar con figuras el nacimiento en Belén de Jesucristo, sí es cierto que uno de los más antiguos ejemplos es la escultura de Arnolfo di Cambio en la basílica de Santa Maria Maggiore en Roma, del siglo XIII.

En el Centro Storico, más concretamente en el barrio deSpaccanapoli, Via San Gregorio Armeno, conocida como calle de los belenes, ha sido durante siglos el centro de esta peculiar artesanía napolitana. Los famosos presepi se venden junto con muñecos de Pulcinella (personaje de la Commedia dell’Arte, representativo del carácter napolitano),  máscaras y, cómo no, variadas delicatesen para tomar en el sitio o para llevar (podremos saborear los quesos de Campania como la mozzarella o el scamorza, los exquisitos dulcessfogliatella o babàs,  beber licores como el limoncello  o vinos como Lacryma Christi, elaborado en las laderas del Vesubio).

 

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Centrándonos en los belenes, tanto en San Gregorio Armeno como en sus alrededores (fundamentalmente en Via dei Tribunali y Via Benedetto Croce)se venden todo tipo de figuritas y complementos para montar belenes caseros. Pero los artesanos no se limitan a realizar las figuras tradicionales de un belén (la Virgen, San José, el niño Jesús, los animales…) sino que también incluyen a personajes contemporáneos, como Maradona u otros jugadores del Nápoles, actores clásicos como Totó, otros más actuales como Di Caprio, el Papa, etcétera.

En Navidad acuden artesanos de toda Italia para vender sus presepi, aunque está bien saber que estos se hallan a la venta durante todo el año, de modo  que, si queremos, podremos evitar las multitudes que abarrotanestas calles los días de diciembre.

Apuntar por último que fue a finales del XIX cuando comenzaron a considerarse los belenes como un  género artístico digno de figurar en un museo. Así, el Museo de San Martino, por ejemplo, contiene una de las colecciones públicas más notables, con escenas navideñas completas y figuras individuales, además de animales y el pesebre. Una de las más importantes es obra del dramaturgo napolitano Michele Cucinello. También podemos encontrar grandiosos belenes que permanecen expuestos todo el año en el -cercano a estas calles de Spaccanapoli–  convento de Santa Chiara o en el más alejado Palacio Real de la población de Caserta.

 

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