El origen del concepto “platillo volante”

Por Álvaro Martín

 

Fotograma de la película La tierra contra los platillos volantes

 

Muchos conocemos a los extraterrestres por el cine o la literatura de ciencia ficción. Seres extraños con formas humanoides pero extremidades algo deformadas, como la cabeza – más grande que la nuestra – y los brazos – más alargados –, así como sus naves también llamadas “platillos volantes”, pero ¿de dónde viene este concepto? ¿Por qué platillos?

 

Para saber más sobre este mal empleado término, tenemos que irnos al país de las barras y estrellas, donde Kenneth Arnold, piloto estadounidense, sobrevolaba el Monte Rainier (Washington) un 24 de junio de 1947. El gobierno pagaba una suculenta suma a aquel que encontrase los restos de un avión accidentado por esa zona, por lo que Kenneth, enterado de la recompensa, cogió su avioneta y emprendió el vuelo. Atravesando el citado monte pudo ver unos destellos en la lejanía, unas luces extrañas flotando en el aire.

Conmocionado, como lo estaría cualquiera ante algo que considera desconocido, comenzó a hacer sus cábalas: ¿Podrían ser simples reflejos del sol en el cristal de su aeronave? ¿Serían tal vez aves que migraban hacia algún lugar? Tras varias comprobaciones se percató de que no era nada de eso. Eran nueve aeronaves no identificadas sobrevolando la zona en formación echelon, dibujando una diagonal. Su velocidad inusitada pudo ser medida de forma más o menos exacta entre los 2.000 y los 2.700 km/h, aproximadamente tres veces más que cualquier aparato tripulado de la época, a excepción de algunos prototipos en pruebas desde 1947.

 

En cuanto al aspecto de estas naves, todas tenían forma convexa excepto una, que tenía forma de media luna o boomerang. Esta descripción – naves sin cola – es la que hace que se descarte que fueran jets o aviones convencionales. Además fueron descritos como objetos brillantes capaces de reflejar la luz como si el sol rebotara en un espejo, y su forma era tan fina y aplastada, que de perfil podrían parecer invisibles. Es por ello que Kenneth vio algo fuera de lo común, si bien es cierto que el aviador nunca descartó que lo que pudo ver fueran prototipos secretos pertenecientes a organizaciones de este planeta, cosa que para hacer justicia nunca se verificó por parte de organismos oficiales.

 

Declaración de Kenneth a las fuerzas militares (wikipedia)

 

Ahora hablemos de su movimiento, descrito por el testigo a la prensa como errático y balanceante, como podría suceder con un plato arrojado al agua. De ahí que la prensa, especialmente Bill Bequette de The East Oregonian, confundiera su forma de moverse con su forma física, acuñando definitivamente el término. Kenneth no dijo en ningún momento que las naves tuvieran forma de plato o platillo, pero la denominación se hizo tan popular que este avistamiento, considerado como el primer caso ufológico moderno, sentó las bases sin quererlo para un polémico término adoptado y querido por parte de la sociedad: los platillos volantes.

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