La Madre Oculta

Con largos tiempos de exposición, madres victorianas que desean un retrato de sus hijos tuvieron que disfrazarse de sillas, sofás y cortinas para mantenerlos quietos. Resultado de ello es la recopilación publicada en el libro de Linda Fregni Nagler La Madre oculta . Imágenes a la vez conmovedoras e inquietantes.

 

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Las primeras imágenes fotográficas a finales de la década de 1820 necesitaban exposiciones de horas a fin de poder captar la imagen. Las mejoras en la tecnología condujeron a  que este tiempo de exposición se redujera drásticamente hasta minutos, luego segundos, a lo largo del siglo XIX. Pero, mientras tanto, las exposiciones largas nos dejaron unas inquietantes fotografías de posturas rígidas y rostros adustos, personas que tratan de permanecer completamente inmóviles mientras se estaba tomando su fotografía.

Pero los niños eran tan intranquilos  entonces como en la actualidad,  por lo que se ideaban tretas para conseguir que no se movieran. En muchas fotos madres ocultas  camufladas como sillas, cortinas o cualquier objeto decorativo,  intentan mantener quietos a sus hijos. Pocos de esos fantásticos retratos muestran a algún bebé sonriendo.

Para un espectador del siglo XXI las imágenes del libro de Linda Fregni Nagler   son escalofriantes y tocan lo macabro. Muchos de esos niños parecen estar muertos y en brazos de la Parca.

 

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Fuente: 22words

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