Diez razones por las que es difícil dedicarse a la música y ser mujer

Ya lo decía la escritora británica Caitlin Moran en su relato ‘Cómo ser mujer’: “Puedes tener todas las leyes de igualdad que quieras, pero lo que cambia la mentalidad de las personas, al final, son los libros, las pelis, los discos”. Toni Castarnado, periodista musical y ‘fan’ indiscutible de la afirmación, decidió poner su granito de arena al respecto y recopilar 144 discos en un libro para hacerlo (aunque con bastante esfuerzo por delante) más posible.

 

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 Por Ylenia Álvarez

De visceralidad, talento, carisma, poder y sensibilidad musical femenina habla precisamente su libro Mujeres y música (66 rpm), un homenaje a las cantantes, compositoras, guitarristas, bajistas o bateristas que integran grandes bandas de música y que sucede a una primera publicación dedicada en exclusiva a solistas.

 

Christina Rosenvinge, incluida en la lista de ese primer asalto, escribe el prólogo. La fémina como ser salvaje se titula. En él aprovecha para hablar de feminismo, de retos, dificultades, exigencias y prejuicios. También para alabar no haber sido nunca “la chica” de la banda.

A partir de una intensa conversación con periodista y cantante, hoyesarte.com repasa algunos de los principales problemas de las mujeres que se dedican a la música.

 

1. Reivindicar no es fácil

Cualquier reivindicación femenina muchas veces se vuelve en contra. “Cuando un hombre escucha la palabra “feminismo” oye el siseo de las tijeras acercándose al escroto”. Así de contundente comienza Rosenvinge su prólogo, atendiendo a lo conflictivo de un término tantas veces mal entendido.

Ella se define como feminista. Lo es y lo ha sido siempre. Sin embargo se ha dado cuenta de que es una palabra que suscita muchas reacciones en contra porque excluye a los hombres. “Convierte la lucha feminista casi en una lucha femenina cuando en realidad hay muchísimos hombres que también sienten la sociedad patriarcal como una sociedad injusta con ellos. Deberíamos dejar de utilizar la palabra feminismo y hablar más de que somos antipatriarcales”, puntualiza.

 

2. La música, un mundo de hombres

Además de las dificultades propias del músico, ser mujer añade unas cuantas más. “Es un mundo muy masculinizado y en algunos géneros, como el rock, especialmente. En este momento, las dificultades de ser mujer y dedicarse a la música son culturales más que reales porque no hay una ley que impida nada. Sin embargo hay una predisposición cultural y una tradición educativa que va en contra de ello. Creo que esa inercia continúa. Si cuentas el número de grupos femeninos que nace cada dos años no aumenta significativamente”, afirma la cantante.

3. Falta de referentes

Mujeres y música tiene un especial valor para Rosenvinge por una razón clara: “Una de las causas del desequilibrio es la escasez de figuras femeninas en las que inspirarse”.

“El primer impulso de un chico que se cuelga la guitarra es imitar a su ídolo. Hay abundancia de talento masculino del que aprender y la historia se ha contado exhaustivamente desde ese lado, pero el arquetipo cultural no ha diferido mucho del social y a las mujeres les ha tocado un papel que no incluye llevar la voz cantante en ningún sentido”, escribe en el prólogo.

4. Dificultad para acaparar puestos en las listas

Castarnado no lo duda: “Si miras las listas de lo mejor de 2013 en Mondo Sonoro, Ruta 66, Rockdelux o en cualquier publicación de fuera, de 40 discos solo tres o cuatro son de mujeres. Este año me he entretenido a contarlos. He hecho una media entre 6 o 7 publicaciones y no me salía un porcentaje de más del 15%”.

“Por otro lado, sólo hace falta ir a una tienda de discos, mirar el escaparate y el número de discos de mujeres que hay. No es una cuestión de calidad, es una cuestión de cantidad. Sí salen discos, pero al final son ignorados y quedan en un segundo plano”, añade el periodista.

5. Los prejuicios

Como cualquier mujer en cualquier otro trabajo, Rosenvinge ha vivido diversas situaciones y soportado algunos comentarios. “Siempre hay prejuicios machistas que se escapan incluso en gente que ni siquiera tiene eso en el decálogo de sus ideas, pero que sin querer, lo sueltan”.

“Es verdad que una acaba por imponerse. Si tú no entras en ese juego, tiras para adelante y puedes con todo, al final te haces sitio y eres respetada. Para ello muchas veces tienes que ir a lo bruto y dando por hecho que se te va a valorar igual”, añade.

6. Problemas de empatía con el público masculino

En el circuito de críticos musicales se comenta aquello de que las “mujeres venden menos”, aunque siempre hay quien tira de lista de ‘popstars’ de moda: Rihanna, Lady Gaga, Miley Cyrus… Sin embargo, no son representativas.

“Creo que puede ser que las mujeres vendan menos porque cuando un hombre escribe una canción en primera persona, por ejemplo, en ella hay un discurso de cantautor y tanto hombres como mujeres se sienten incluidos y se pueden identificar con ella. Escucho una canción de Bob Dylan y te aseguro de que está hablando de mí. Sin embargo, cuando una canción está escrita en primera persona por una mujer a los hombres les cuesta muchísimo más identificarse con esa emoción. Es una cuestión de empatía y también cultural”, comenta Rosenvinge.

Entre su público hay una mayoría de mujeres y también muchos gays y muchas lesbianas. “Hay una sensibilidad general entendida más por un sector que por otro. Me da la sensación de que al hombre heterosexual le cuesta mucho saltar esa línea e identificarse con un espíritu muy distinto al suyo. Es algo que compruebo en todos los conciertos”, apunta.

7. Menos críticos mujeres

Castarnado plantea, además, la falta de críticos mujeres e incluso, de técnicos de sonido. “Se ha hablado muchas veces de por qué no hay mujeres técnicos de sonido en un concierto. Yo jamás he visto a una. Te vas a un foso y casi todos son fotógrafos, aunque ahora ya ves a alguna mujer. Sin embargo, en un listado de críticos musicales aparece una de 30. Al final es una cuestión de porcentaje”.

8. La maternidad

“La presión social por hacer lo que conviene es mucho más grande sobre las chicas que sobre los chicos. Son muchas las mujeres que empiezan a tocar tarde, cuando se han conquistado a sí mismas. Son flores tardías. Otras muchas dejan de tocar muy pronto para criar a sus hijos, flores que no llegan a abrirse”, afirma Rosenvinge.

9. La propia sexualidad

Hay quien ve todavía la sexualidad femenina como una forma de vender discos situada por encima del valor propiamente musical. ¿Restringir la sexualidad y ser menos mujer? La cantante y compositora no lo contempla. “No, realmente creo que el nuevo feminismo acepta la sexualidad como parte potencial de la mujer igual que la del hombre. No creo que tengamos que dejarnos todos bigotes o algo así porque sería todo muy aburrido”.

10. Menor libertad y falta de apoyos

Otro de los principales problemas es la falta de impulso desde atrás: la familia, los amigos… “Normalmente tienes que ir contra eso. Las mujeres suelen tener menos libertad para reunirse con un grupo de gente y desaparecer durante horas o viajar durante semanas sin que se sepa dónde están y todo eso está ocurriendo ahora, todavía. Realmente hay muchos impedimentos, muchas razones por las cuales una mujer puede desistir de hacer música”.

 

Más sobre el libro

MUJERES_Y_MUSICAUn día, Castarnado descubrió un disco que le cautivó de forma especial. Fue Little earthquakes, de Tori Amos. A partir de ahí empezó a investigar, a descubrir nuevos álbumes, a escribir entrevistas y reseñas. “Poco a poco me di cuenta de que me estaba especializando en un terreno bastante curioso que era el de la mujer en la música. Llegó un momento en el que creí que estaba un poco preparado para hacer un libro de estas características y también que era algo necesario porque había que reivindicar el papel de la mujer. De alguna manera, siempre están en un segundo plano”, comenta el periodista.

Thank you for the music all de ABBA, Diferent Light de Bangles, Teen dream de Beach House, Devil Came to me de Dover, Standing in the way of control de Gossip, Live throught this de Hole, Tragic Kingdom de No Doubt, Dummy de Portishead, So Tough de Saint Etienne, First Band on the moon de The Cardigans, No need to argue de The Cranberries o In and out of control de The Raveonettes son algunos de los discos a los que Toni Castarnado hace un homenaje en Mujeres y musica.

Declaraciones, análisis, anécdotas, comparaciones y, sobre todo, canciones. Una lista de Spotify en toda regla. Un 60 o un 70% del libro, según el propio escritor, son “artistas que todos incluiríamos: Blondie, Pretenders, Fleetwood Mac, las Supremes… Todas esas. Es inevitable que estén. Luego hay una parte de artistas y discos más ocultos, más undergound… También hay una serie de álbumes que para mí son una parte importante y que me apetecía mostrar porque de alguna manera me han impactado o son importantes en mi vida”.

 

Fuente: http://www.hoyesarte.com/

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