10 años de Facebook ¿cómo hemos cambiado?

Repasamos cómo la red social, que celebra su 10 aniverario, ha cambiado muchas situaciones de nuestra vida cotidiana

 

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Por Marta Ruiz

Nadie imaginaba allá por 2004 que la red social que Zuckenberg gestó desde la habitación de algún colegio mayor de Harvard habría modificado tanto nuestra conducta 10 años más tarde.

Hemos usado y abusado de Facebook, malgastando horas delante de la interfaz azul y blanca -si quieren saber exactamente cuántas pueden comprobarlo aquí gracias al medidor de tiempo personalizado creado por la revista Time– hasta convertirnos en seres muy distintos a lo que éramos antes de este invento maldito.

Nadie imaginó que Facebook habría modificado tanto nuestra conducta diez años más tarde

¿Sorprendidos? Normal. Para comprobar con ejemplos que Facebook ha marcado un antes y un después en las relaciones sociales, pueden seguir leyendo este pequeño análisis sociológico de momentos cotidianos de la vida de un sujeto cualquiera (tú) antes y después de haberse loggeado por primera vez.

Hay que ver cómo han cambiado…

 

…los reencuentros

Antes. Estabas en el súper recreando la vista entre las novedades de la sección de lácteos y postres cuando por el rabillo del ojo veías aproximarse a Ana Pérez, la pesada de la clase de la que no pudiste desprenderte hasta llegar a la universidad. Entonces pillabas unos yogures al azar y te alejabas disimuladamente por el primer pasillo disponible hacia la caja como si tuvieras muchísima prisa.

Ahora. Gracias a vuestros 27 amigos en común, Ana Pérez te ha encontrado en Facebook y te ha pedido amistad. En la foto de perfil compruebas que sigue igual que hace años pero 20 kilos más gorda. Ignoras la petición. Y rezas por no encontrártela en la próxima boda de compañeros del colegio.

 

…las rupturas sentimentales

Antes. Tratabas de olvidar a esa persona desalmada que acababa de romperte el corazón tirando la colección de cedés Verbatim que se había molestado en grabarte y rotular a mano con la letra más bonita posible. Y borrando los 20 sms que colmaban la bandeja de entrada de tu 3310, todos suyos.

Ahora. Después de cambiar tu estado de en una relación con a soltero (a) en Facebook, subes fotos del fin de semana pasándotelo en grande y tonteas a base de likes con tus contactos más atractivos.

 

…el postureo cultureta

Antes. Te comprabas el Muy Interesante de camino al parque para pasearlo a la vez que al perro, enrollado con toda la naturalidad posible ante los dueños de los otros perros del barrio.

Ahora. Das a Me gusta a la fan page de la película más friki de la programación de la filmoteca del mes.

 

…las tácticas para ligar

Antes. Pasabas varias veces a la semana por delante del portal del amigo de tu amigo al que solo habías visto tres veces pero te volvía loco esperando cruzártelo. Si esto ocurría (y eras lanzado), le guiñabas un ojo al despedirte.

Ahora. En cuanto aparece un punto verde junto a su nombre en el chat de Facebook, le acechas con algún penoso pretexto. Si te contesta (y eres lanzado), le mandas el emoticono del guiño al despedirte.

 

…las cosas de casa

Antes. Escondías las fotos de primera comunión que adornaban el salón cuando venían amigos a casa de tus progenitores para evitar que, animados estos por un intencionado comentario sobre tu cara de bueno, sacaran a relucir la colección entera de álbumes familiares.

Ahora. Las encuentras en tu muro, casi siempre obra de tu madre o tu tía la moderna, que además se han molestado en taggearte, por si cabía alguna posibilidad de confundirte con un primo o tu hermano pequeño. Mientras intentas desetiquetarte nervioso, ves como los pulgares arriba y comentarios irónicos crecen exponencialmente.

 

…las sospechas de infidelidad

Antes. Husmeabas en su mochila, cartera, bolsa, bolsillos y cajones tratando de encontrar alguna nota, tarjeta u objeto sospechoso que te ayudara en tu búsqueda de la verdad.

Ahora. Le preguntas todo sobre esa última incorporación a Amigos de la que nunca antes habías oído hablar, revisas que la cantidad de likes y comentarios a la posible competencia estén dentro de la normalidad y si aun así te quedan dudas, le coges el iPhone mientras está en el baño.

 

… los grados de separación

Antes. Ibas a clases de inglés con la vecina de la prima de Chechu el de Médico de Familia. Todos creíamos en la teoría de los seis grados de separación.

Ahora. Le puedes mandar un mensaje privado a Obama. Y a lo mejor te contesta.

 

[ZoomNews]

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