Galileo Galilei: su vida, su obra, su tiempo

EL MARTES 18 Y EL JUEVES 20 DE MARZO, A LAS 19,30 HORAS,

EN LA FUNDACIÓN

JUAN MARCH

 

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DOS CONFERENCIAS DE

JOSÉ MANUEL SÁNCHEZ RON


El martes 18 y el jueves 20 de marzo, a las 19,30 horas, el catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma y miembro de la Real Academia Española José Manuel Sánchez Ron da dos conferencias sobre GALILEO GALILEI: SU VIDA, SU OBRA, SU TIEMPO en la Fundación Juan March (www.march.es, Facebook, @fundacionmarch, +fundacionmarch). Ejemplo magnífico de renacentista, Galileo estableció algunos de los pilares sobre los que se asentó la Revolución Científica, de la que surgió la ciencia moderna, ejemplificada, por encima de todos, en la obra de Isaac Newton.

 

Martes 18 de marzo:

GALILEO, OBSERVADOR E INTÉRPRETE DE LOS CIELOS

Jueves 20 de marzo:

GALILEO, EXPLORADOR Y VÍCTIMA DEL MUNDO TERRENAL

19,30 horas

 

    Escribe José Manuel Sánchez Ron: “Podría haber sido músico, como su padre, Vincenzo, acaso filósofo (los escritos de Aristóteles no tenían secretos para él), inventor tal vez, o incluso artista de la pluma o del pincel, habilidades que también poseyó, pero terminó siendo científico: físico, matemático y astrónomo. Pensaba que no existía mejor juez que la razón, excelso bien que, pensaba (en el fondo no era un mal cristiano), Dios en su gracia infinita había concedido a los hombres, y sin embargo acabó siendo víctima de la menos razonable de las razones: la de la fuerza. La biografía de Galileo Galilei (1564-1642) no es sólo fascinante por sus logros científicos, también lo es por cómo se relacionó con el mundo –personas o instituciones– en el que vivió. Ejemplo magnífico de renacentista, Galileo estableció algunos de los pilares sobre los que se asentó la Revolución Científica, de la que surgió la ciencia moderna, ejemplificada, por encima de todos, en la obra de Isaac Newton.

 

La primera de estas conferencias versará sobre la formación de Galileo, sus primeros intereses científicos, centrados en la ciencia del movimiento, de la admiración que sentía por Arquímedes, y cómo, inesperadamente, en 1609, un nuevo instrumento, el telescopio, le permitió mirar más allá de los péndulos o bolas que caían por planos inclinados de que se ocupaba. Aquello, observar los cielos, fruto de un desarrollo técnico, de un invento con múltiples padres, cambió su vida. El copernicano oculto que era, salió a la palestra pública: lo que observaba se podía entender no en base a la vieja astronomía (geocéntrica) de Ptolomeo, sino mediante la (heliocéntrica) de Copérnico. De lo que vio y razonó surgieron obras como Sidereus nuncius (1610), Istoria e dimostrazioni intorno alle macchie solari (1613), o el inmortal Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo Tolemaico, e Copernicano (1632).

 

La segunda conferencia tratará de las consecuencias que en el plural mundo terrenal tuvieron para Galileo sus ideas acerca de los cielos, sobre su estructura y movimientos. Compartió entonces el pisano protagonismo con un complejo entramado sociopolítico y religioso en el que, aunque no ausentes totalmente, los argumentos científicos se subordinaban a las convicciones religiosas o a los intereses políticos. Resultado de todo ello fue el tristemente célebre juicio (1633) en el que Galileo fue finalmente condenado por la Inquisición romana. Y su no menos famosa abjuración, que hizo de él lo que nadie debería ser: un “mártir”, o mejor una “víctima” de la negación de la libertad de expresión y de opinión. Bien lo escribió Bertolt Brecht, cuando en su Vida de Galileo (1939, 1955) ante el comentario de Andrea Sarti, el joven hijo del ama de llaves de Galileo, “¡Pobre del país que no tiene héroes!”, éste respondía: “No. Pobre del país que necesita héroes”.

 

Afortunadamente, el mundo terrenal no se limita al de los enfrentamientos por opiniones diferentes, sino que también acoge a fenómenos y procesos naturales regidos por leyes universales, esos de los que se ocupan los científicos. De las contribuciones de Galileo a la ciencia del movimiento, que culminaron en la publicación de otro de sus grandes libros, Discorsi e dimostrazioni matematiche, intorno à due nuove scienze attenenti alla mecanica & i movimienti locali (1638), tratará también esta conferencia”.

          José Manuel Sánchez Ron (Madrid, 1949) es licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad Complutense de Madrid y doctor en Física por la Universidad de Londres. Desde 1994 es catedrático de Historia de la Ciencia en el Departamento de Física Teórica de la Universidad Autónoma de Madrid. Desde 2003 es miembro de la Real Academia Española, de la que en 2006 fue elegido para el cargo de bibliotecario. Es miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes (Academia Scientiarum et Artium Europaea). Recibió el premio José Ortega y Gasset de Ensayo y Humanidades de la Villa de Madrid por su libro El siglo de la ciencia (2000). Es autor de más de 300 publicaciones, de las cuales figuran una cuarentena de libros. Los más recientes son: El poder de la ciencia. Historia social, política y económica de la ciencia (siglos XIX y XX) (2007), Europa y España, con Juan Pablo Fusi y José Luis García Delgado (2008), ¡Viva la ciencia! y El mundo de Ícaro, con Antonio Mingote (2008, 2010) y La Nueva Ilustración: Ciencia, tecnología y humanidades en un mundo interdisciplinar (2011).

 

 

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