Stanley y Livingstone

Por José Antonio Ricondo

El 21 de los corrientes, además de ser el cumpleaños de Talía, la musa del teatro, una chica que me sigue inspirando, se conmemora también el comienzo del viaje que emprendió el periodista Henry Morton Stanley a sus treinta años, en un 1871 africano, para averiguar el paradero del misionero David Livingstone (1813-1873). Después de más de medio año, lo encuentra el 27 de octubre.

De igual manera que Thomas Edward Lawrence, Lawrence de Arabia, se acopló en 1914 a una prospección arqueológica del Sinaí, apadrinada por la Palestine Exploration Fund, cuyo, viaje perseguía oficialmente analizar la huida de los hebreos desde Egipto -siendo solo una tapadera ya que la intención de aquella gira de la fundación no era otra que dar una actitud honorable a la ocupación erudita de Lawrence, sin duda alguna dedicada a conseguir averiguaciones acerca del ejército turco en el área-, parecería que la misión del viajero y descubridor, británico también, Livingstone no era precisamente la de misionero, aunque fuese remitido a África (1840) por la Sociedad Misionera de Londres, estando en el protectorado de Bechuanalandia -hoy, Botswana- once años.

 

 

VictoriafälleLas cataratas Victoria, también descubiertas por Livingston

 

David L. se introdujo en el desierto  de Kalahari, descubriendo el lago Ngami (1849) y el río Zambeze (1851). Asimismo, en la orilla occidental, en lo que actualmente es Namibia, fijó una serie de ocupaciones para oponerse al tráfico y venta de esclavos. Hacia oriente, también examinó el territorio del Zambeze, llegando hasta Quelimane (Mozambique). Este infatigable explorador, después de una permanencia de tres años en Gran Bretaña, vuelve a África investigando los orígenes del Nilo (1866), halla los lagos Gweru y Bangweulu, en Zambia, y reconoció el Gran Valle del Rift que potabiliza el lago Tanganica, lago en donde da con él el intrépido H. M. Stanley.

 

 

Russell E. Train Africana Collection, Smithsonian Institution Libraries.Henri Morton Stanley

 

La vida de este periodista y, también, explorador británico no deja de ser llamativa, interesante y peculiar. Stanley (1841-1904) nace en Denbigh, una ciudad de Gales, nación del Reino Unido a la que estimo porque ha acogido, y en condiciones, a numerosos jóvenes de Cantabria que han debido salir de aquí por no tener trabajo. La vida del explorador Stanley también le sobreviene a causa de una niñez y juventud desesperada. Una infancia maltratada, de brega por la vida, criado por el abuelo hasta los cinco años. A la muerte de este, es enviado al hospicio de St Asaph, del cual huirá para volver a Derbigh cuando tenía quince años.

Aquí comienza para él una nueva vida, no sin antes ser contratado, en Liverpool, en un barco con destino a Nueva Orleans a la edad de 18 años. Desembarcará, una vez atalayada la ciudad, sin detenerse a percibir sus salarios aún sin cobrar. En esta ciudad, la más grande de Luisiana, toma el apellido por el que se le conoce, y participa en la Guerra de Secesión. Una vez acabada, comienza su carrera de periodista -profesión por la que se le conocerá-, como reportero en el oeste de América, o como corresponsal de la expedición británica contra Abisinia, a los 27 años. También, se lanzó en expediciones al Imperio Otomano. Así, compulsivo viajero, visita Alejandría, Grecia, Esmirna y Beirut. Y también España, en donde asiste a la Ortegada y al derrumbe de Isabel II, cultivando un correcto español.

 

 

2779981-dr-livingstoneDr. Livingstone, I presume? -¿El doctor Livingstone, supongo?- Ilustración de 1876 del encuentro entre Stanley y Livingstone.

 

Con 30 años se embarca para Tanganica con la intención de indagar el destino de Livingstone, que, después de múltiples carencias y miserias, por fin le ubica. Dos años después, muere Livingstone. Y Stanley sigue explorando África hasta el año 1889.

Hasta aquí, el encuentro entre dos hombres aventureros que dieron gloria a su país, respetaron y amaron a África e indicaron nuevos caminos al mundo, escribiendo nuevas geografías de este continente joven.

 

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