Control Mental… cuando la realidad supera la ficción

Por Rebecca Van Winter

Imaginemos que estamos en el año 2080

Han pasado 67 años y ¿podéis imaginar cómo serán nuestras ciudades, nuestros medios de transporte, nuestro día a día en ese futuro cercano?

Posiblemente los que ya tenemos “Taitantos” no estemos aquí… ¿o sí? depende de la evolución de la medicina, cosmética…etc. que nos hará parecer más jóvenes y quien sabe si incrementar el límite de vida.1

Pero vamos a detenernos un momento aquí: en la medicina.

Imaginemos que para el año 2080 los hijos de nuestros hijos, o los hijos de estos, al nacer se les implanta en su tierno cuerpo un “Chip” multiusos.

Sí, uno de esos de Nanotecnología avanzada. Ese campo de las ciencias aplicadas que se dedica al control y la manipulación de la materia a nivel pequeñísimo, es decir, a nivel de átomos y moléculas y que los científicos aplican para crear aparatología diversa con sistemas nuevos y de bajo coste con propiedades únicas que está revolucionando el mundo de la medicina: microbiología; inmunología; ingeniería genética; clonación; fisiología…etc.

Un “Chip” que permita a los padres conocer el llanto de un bebé; si tiene hambre o sed; si está mojado o tiene sueño… ¡Una gozada, la verdad! para los sufridos padres primerizos y no primerizos que no saben que le ocurre a su bebé cuando llora.

Pero avancemos un poco más…

Nuestro bebe del futuro, va creciendo y ya está en edad escolar y preguntamos ¿Podemos ampliar la capacidad de nuestro chip y conocer si nuestro niño@ ha estudiado o no? ¿Cuál ha sido realmente su rendimiento académico en el día a día? ¿Qué asignatura es más fluida para ella/el y cuál se le atraganta?

¿Nos puede indicar también nuestro “chip prodigioso” que le atemoriza? ¿Cuáles son sus gustos, apetencias (sexuales o no)…etc.?

Y  entonces, me pregunto ¿Y la confianza? ¿Dónde queda?

Por otro lado, pienso, que está muy bien que mediante ese mecanismo nos desvele las enfermedades que puede tener nuestro hijo del futuro (analizando su sangre, su corazón, sus riñones, mente…etc.) pero aquí deseo detenerme; en la mente, en el cerebro.

Me pregunto ¿si eso es posible, qué ocurriría con el cerebro?

La revista especializada “Procedings of the National Academy of Sciences” (PNAS) publicó hace relativamente poco un estudio efectuado a siete personas. Estas debían de jugar al ordenador a un juego consistente en hacer que una pelota se moviera por la pantalla utilizando solo la mente. A los siete participantes se les registró sus estímulos neuronales mediante el uso de sensores cerebrales que conectados a un ordenador central transformaba estos impulsos eléctricos en “Acciones”.

La conclusión fue que la actividad que se observa en el cerebro al manejar una máquina con la mente, es similar a la que se obtiene cuando se aprenden habilidades motoras: andar en bicicleta, tocar un instrumento musical, conducir un coche…etc. Lo que me lleva a una pregunta: ¿sería interesante el “aprendizaje mental de maquinaria” como asignatura extraescolar para nuestro niña@ del futuro?

Si esto os parece fantástico o aterrador, dependiendo del uso que se le den a los experimentos— fríos os vais a quedar—, cuando leáis la aprobación que se está cociendo en EE.UU y que ha sido tan polémica y tantos quebraderos de cabeza le ha dado a Barak Obama, este verano.

Saltó a primera plana de todos los medios de comunicación del planeta, la aprobación por parte de la Administración Obama del “Verychips y ahora bien la pregunta:

¿En qué consiste el “Verychips”? ¿Qué encierra la Ley sanitaria HR3200?

La ley Hr3200 es un proyecto de ley sanitaria impulsada por la administración Obama, que contempla la obligatoriedad de instalar un microprocesador subcutáneo en todas las personas.

Sin título¡Vamos!, traducido al lenguaje normal: implantar un chips del tamaño de un grano de arroz compuesto de dieciséis dígitos. El lugar de implantación: en la mano, en la frente, en el brazo etc. ¿Con qué objetivo? Tener almacenado el Historial Clínico del paciente (vacunas; alergias; enfermedades pasadas; análisis clínicos; pacientes con diabetes; Alzheimer… etc.)

Hasta ahora, este tipo de chips los hemos visto utilizar en mascotas, o en algo tan “pijo” —si me permitís la expresión—como en la discoteca de Barcelona Baja Beach donde se implanta a sus clientes VIP para abonar sus consumiciones, etc.…Pero, me pregunto yo…

Si solo se usa para medicina, ¿está bien no?

Pero: ¿Quién nos asegura que una vez aplicada y aprobada la ley no se extienda por todos los países? ¿Quién nos asegura que no amplíen el uso del chip y se utilice para vigilarnos mediante GPS? ¿Quién nos asegura que el/los Gobiernos no van a conocer…el lugar al que acudimos a comer o cenar; sepan qué leemos; qué escuchamos; qué amistades frecuentamos…etc?

Me pregunto yo ¿Dónde está nuestra privacidad?

“Quien controle la mente controlará la humanidad” Yaiza

 

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